Christian Ysla: “Durante muchos años huí de la política, mi humor no iba por allí”

26 Ene 2020 | 8:14 h
El actor fue protagonista de un incómodo momento a fines de diciembre del año pasado, cuando miembros del grupo llamado La Resistencia lo insultaron por sus supuestos ataques contra una candidata al Parlamento. Foto: Antonio Melgarejo
El actor fue protagonista de un incómodo momento a fines de diciembre del año pasado, cuando miembros del grupo llamado La Resistencia lo insultaron por sus supuestos ataques contra una candidata al Parlamento. Foto: Antonio Melgarejo

Actor. Líder del conjunto criollo Los Juanelos, que parodia en sus letras a la política y los políticos. Durante la reciente campaña al Congreso estrenó la pieza de microteatro Korruption High School, donde habla de todo lo que se necesita para ser parlamentario.

¿Cuál es el camino que sigue un actor de improvisación para convertirse en un crítico mordaz de los actores políticos? Christian Ysla pasó de seguir a Leo Messi en la tele, y de evitar con ello a los políticos, a buscar información sobre el Congreso, el Poder Judicial y Palacio con cierta obsesión. Es su nuevo estilo de vida. La ruta de un Juanelo.

¿Qué andabas haciendo el 30 de septiembre del año pasado a las 5.40 de la tarde?

¿El 30 de septiembre? Es que yo no sé qué estaba haciendo ayer.

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Ese día, a esa hora, el presidente anunciaba el cierre del Congreso.

Ah, ya me acuerdo. Estaba en una reunión con dos amigos que son periodistas, de TV Perú. Estábamos en una cosa familiar, con mi hija, y de pronto salió el anuncio de que Vizcarra había disuelto el Congreso. Yo salté de alegría, porque esperaba que eso ocurriera hace tiempo. Y de hecho pensaba que el presidente no iba a tenerlos bien puestos para hacerlo. Felizmente lo hizo. Había ocurrido esto de que no dejaban entrar a Salvador del Solar al Congreso…

…Estuviste pendiente todo el día de lo que pasaba.

Sí, claro. Como soy de Los Juanelos, tengo que estar pendiente de eso, muy a pesar mío.

¿Te molesta estar enterado de la actualidad?

Yo nunca quise estar enterado de la política, para mí siempre estuvo claro que era una porquería. Para no deprimirme y enfermarme siempre la mantuve lejos, y creo que muchos peruanos hacemos lo mismo, casi por un tema de salud. Y otra cosa que pensaba es que si yo me manifestaba sobre política, lo iba a hacer con mucha rabia y mucha bilis. Así que, cuando lanzamos Los Juanelos, la primera regla que tuvimos fue no hablar de política, ni de religión, ni de deporte, porque sentíamos que eran cosas que desunían. Pero cuando llegaron las elecciones presidenciales (de 2016), dijimos que no podíamos estar callados.

¿No sientes que tienes que agradecerle algo a los congresistas salientes? Al menos te han dado material para tu última puesta en escena: Korruption High School.

Claro, tengo que agradecerles. El humor debe agradecerles. Nos dan mucho material. Con el Congreso que teníamos, Los Juanelos podíamos hacer canciones como cancha, como diría el señor Acuña. Ahora ha bajado la producción. Pero la política siempre nos trae regalos, como el chico del jabón, la señora de las navajas y tornillos, o el tío pegalón. La política siempre nos va a dar material, lamentablemente.

Fui a ver Korruption High School y me llamó mucho la atención César Tedestroza, tu personaje, ¿De dónde ha salido? ¿Es hermanito, aportante fantasma de algún partido, promoción de Yesenia Ponce? ¿Quién es?

(Se ríe) Bueno, compañero de Yesenia Ponce no es. Es un profesor corrupto. Que te va a enseñar corrupción, la verdad de todo, ese es César Tedestroza. Inspirado en el gran hermano. Y todo su material me lo dio Rosa María Palacios.

Claro, armaron a dúo esa puesta en escena. ¿Qué tal ha sido trabajar con Rosa María Palacios? ¿Es divertida Rosa María?

Muy divertida, muy inteligente, muy asertiva. Cuando empezó este proyecto, porque esta es la tercera versión -primero fue la corrupción en elecciones municipales, luego todo el aparato de justicia, y esta última que es el Congreso- yo tenía una idea: quería contar la historia de un patita que destapaba la corrupción pero que a medida que avanzaba se iba corrompiendo y al final dejaba todo como estaba. Y eso ya se lo había adelantado a Rosa María. Pero cuando la conocí cambió todo. Rosa María, que es profesora, ya había pensado en algo distinto. Así que decidí hacer una escuela de corrupción.

Pesó su experiencia como maestra.

Es que ella es una profesora, y a veces nos enseña cómo es la política. Y cuando nos vimos por primera vez, ella estaba desarrollando mi idea inicial y no había forma de pararla y decirle: Rosa María, esa idea no va.

Es que ella es imparable.

Sí (sonríe), pero lo bueno es que reacciona muy rápido. Y cuando le dije que ya no iba la primera idea, rompió todo y me dijo: “Ok, y ahora qué es lo que va”. “Una escuela de corrupción”, le dije, y desde allí fluyó todo. Hemos hecho muy buena dupla. Mira, a Rosa María le planteó una idea, ella me habla dos horas del tema…

Sin parar…

Exacto, sin parar. Y de allí yo hago una reducción a unos 15 minutos, y le pongo teatralidad.

El señor Tedestroza, tu personaje, dice que para ser congresista, además de tener 25 años, ser peruano de nacimiento y tener DNI, debería haber un requisito más: no ser daltónico, ¿por qué?

Claro, lo que hace el congresista que quiere pasar piola, durante toda su gestión, es apretar verde o rojo, y amarillo cuando no sale algo. Con tal que no sea daltónico puede hacer esa chamba. ¿Cuántos congresistas han estado en el Parlamento y no tenemos la menor idea de que estaban allí? No presentaron leyes ni proyectos, solo hacían lo que decían sus bancadas, apretaban verde o rojo, y cobraban a fin de mes.

Pensamos lo peor de los congresistas, pero en esta breve campaña han tenido momentos de mucha honestidad. Estoy pensando en el señor Tubino cuando dice que no es rentable hacer una campaña para una gestión tan breve, que no te permite recuperar lo invertido.

Más que honesto, lo que el señor Tubino está olvidando es que en campaña tienes tus aportantes, y esos aportantes te forran. Es más, con esta campaña, que es modesta en comparación a otras, puedes ganar mucho más. Ofreces lo mismo que la vez pasada, y al final te quedas con una buena cantidad de plata, porque ya no tienes que poner avisos de televisión o radio. Y muchas veces puedes ganar esa plata sin entrar al Congreso, solo con ser candidato.

Hay un momento de la campaña en el que te convertiste en protagonista, unos amigos tuyos, que se hacen llamar La Resistencia, fueron a visitarte a la salida de radio Exitosa y te gritaron cobarde, sinvergüenza y comunista…

...Comunista criminal, que me paga Vizcarra.

Claro. Todo eso es un problema, porque no sé si preguntarte si lo que dicen es verdad o si en realidad son tus amigos.

(Se ríe) Ni uno ni otro. No son mis amigos. Lo gracioso de todo esto es cómo sacan material real y lo tergiversan. Sacan contratos que yo he tenido con el gobierno y la municipalidad, porque yo he dado talleres en empresas que son del Estado, talleres por los que me han pagado. Pero luego dicen que por esa plata yo saqué tal o cuál canción con Los Juanelos, direccionada por el gobierno. O que saco alguna canción contra un exalcalde corrupto, y dicen que yo recibí dinero para hacerle daño. Y entonces dicen que el juanelo es un franelo (se ríe). Pero, a ver, al final creo que sí son mis amigos, porque hacen que mi marca se mueva. Por ellos soy más conocido.

Hace poco veía una entrevista a Nicolás Yerovi, el humorista que fue director de Monos y Monadas, y él contaba que fue muy crítico del régimen militar de Francisco Morales Bermúdez, y que muchos años después de ello, cuando Monos y Monadas ya había cerrado, los dirigentes de este gobierno lo saludaban con mucha cordialidad y hasta con abrazo, hasta parecía que fueran sus amigos. ¿No temes que te pase algo parecido?

Un poco difícil. Estamos hablando también de otro tipo de gente. Son otros tiempos…

¿No vas a terminar con los amigos de La Resistencia en una jarana en el Superba?

No pues. Primero, no me puedes comparar con Yerovi. Él es muy inteligente, yo solo soy un payasito. Y segundo, mira el nivel de sus enemigos y después mira a estos ayayeros de los que hablas. Pero, a ver, ayer (miércoles) lanzamos un video sobre el Moradito, sobre este candidato a la presidencia, era un vals. Y ellos hicieron otro valsecito para respondernos, con muy buen gusto, de una manera alturada. Mira, entonces también pueden haber respuestas de ese tipo, y no solo insultos.

Pongámonos serios. Hay gente que piensa que el humor debe ser subversivo, provocador, ¿tú también crees eso?

No necesariamente. El humor puede tener muchas gamas. Puede ser solo entretenimiento. Y también el humor puede ser crítico. El problema es cuando el humor se vuelve fácil, huye de la crítica. Durante muchos años, yo huía de la crítica. Hago un mea culpa.

Huías de la política.

Huía de la política, mi humor no iba por allí. Pero ahora me metí en esta vaina y yo no me meto a medias tintas.

¿Qué es lo que no podrías parodiar?

De pronto que una candidata diga que tiene una enfermedad. O burlarme de alguien que ya cayó en desgracia. Yo creo que hay que burlarse de los que están arriba, de los que tienen poder. Tampoco puedo hacer humor de la muerte.

¿Cuántos videos le has dedicado al presidente Vizcarra como Juanelo?

Hicimos un video que nos pidió Amnistía Internacional sobre los homosexuales, invocándolo a que revise los derechos de la comunidad. Lo real es que la gente dice que somos vizcarristas, pero no es que lo seamos. Para mí no hay político bueno, todos tienen sus anticuchos, pero hay unos que tienen anticuchos y otros que tienen anticuchos, chicharrones, rachi, mondonguito y presa.

Hablemos de Los Juanelos. ¿Cómo nacieron? ¿Cuál fue el detonante?

Fue chongo, queríamos hacer publicidad a una obra de teatro, nació así. Y de pronto a la gente le gustó esta idea de mezclar reguetón con música criolla y así cobramos vida. Se llama Los Juanelos porque mi personaje en esa obra era Pedro Juanelo.

¿Y qué tan distinto es hacer covers de diferentes temas, me acuerdo mucho de que hicieron el Caramelo, de Monique Pardo, con escribir canciones con motivos políticos, como la Polca de Odebrecht?

Bueno, lo más difícil fue empezar a enterarme de las cosas.

¿Eras un hombre desinformado?

Muy desinformado. Es más, cuando trabajé con Rosa María Palacios me enteré de muchas cosas: las funciones de un congresista, lo que era el Ministerio Público. Yo era un bruto.

En Korruption High School haces una encuesta, una suerte de corruptómetro al empezar la función, te lo quiero hacer a ti. ¿Has coimeado a algún policía?

No.

¿Has comprado algún objeto de dudosa procedencia?

No.

¿Te has pasado la luz roja?

No. Es que yo manejo recién desde hace dos años. Así que no he tenido la oportunidad.

¿Has consumido sustancias psicotrópicas?

No. Aunque he probado la ayahuasca, que es una droga.

No eres muy propenso a la corrupción, no calificas para congresista.

No tanto, todos somos corruptos, o corruptibles. Y el problema es creer que la gente que postula al Congreso es santa.

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