En el Ladfest 2020 se exhibirán ideas innovadoras del diseño en el mundo.

Las portadas del señor Ros

Craneó las tapas de Spinetta, Cerati, Fito y tantos más. El tucumano Alejandro Ros visitará Lima a fines de febrero para participar en el Ladfest 2020. Su filosofía: decir más con menos.

Renzo Gómez
20 Ene 2020 | 21:20 h

Diseñó el quinto disco de Illya Kuryaki and the Valderramas, en 1999, escribiendo ‘Leche’ sobre unos pechos morenos con una cola sintética. Le vio el torso a Pablito Lescano, el creador de la cumbia villera, y supo de inmediato que sus dos pistolas tatuadas eran todo lo que necesitaba para el álbum celebratorio por los diez años de Damas Gratis (2009). Le bastaron un par de saleros para armar el arte de Enemigos íntimos, aunque para Sony los rostros de Fito Páez y Joaquín Sabina debían copar toda la tapa. Dibujó al hombrecito levitando hacia la eternidad que ilustró el último disco de Spinetta (Un mañana, 2008). Y se llevó su primer Gardel, en el 2000, por Bocanada, de Cerati.

Alejandro Ros ha hecho todo eso y más. Bastante más. Como más de mil portadas en sus veinte años en los tres suplementos de Página 12 (Soy, Las 12 y Radar). Cubiertas para Babasónicos, Los Auténticos Decadentes, Los Fabulosos Cadillacs, La Bersuit, y Vicentico. Y carátulas para algunas pocas películas. Pocas, dice Ros desde Buenos Aires, porque las deciden productores de poca sensibilidad artística, pero sobre todo porque no lo dejan participar en el proceso de creación.

Y Ros necesita adentrarse en el universo del otro. Dialogar con el artista. Respirar algo —poco o mucho— de lo que transmiten en el escenario. El estilo de la tapa depende de eso. De la intimidad entre diseñador y músico. Al ‘Flaco’ Spinetta lo conoció a través de su fotógrafo personal, en algún punto de los noventas, y quedó fascinado de sus delirios. «Nuestros diálogos iban para cualquier lado. Yo decía una cosa. Y él decía otra. Y se armaba una bola sin sentido muy excitante».

Gustavo Cerati era más bien racional, calculador, pero sin perder su sentido del humor a la hora de pensar. Ros ha rechazado a los aburridos a lo largo de su carrera. A aquellos que le ponen un corsé a sus ideas. A los creativamente correctos. Si un proyecto no lo mueve, declina.

Ya no hay tantos proyectos como en los noventas. Desde hace diez años ya no se venden más discos. Las disquerías desaparecieron y la música está disponible en plataformas virtuales donde las caratulas son diminutas. Los letristas, arreglistas y diseñadores no existen más. Han sido borroneados de la historia musical de esta era.

«No pueden ser cuadraditos en una pantalla. Estamos en la Edad de Piedra. Estoy esperando el próximo paso, que será cuando las plataformas de streaming se preocupen por la gráfica. Las tapas podrían ser animaciones, links, fotos inéditas. Pero ahora está todo muy abandonado».

Alejandro Ros, tucumano egresado de la primera generación de diseñadores gráficos de la Universidad de Buenos Aires, visitará Lima como ponente del Ladfest (Latin American Design Festival) 2020, un evento mayúsculo que irá del 27 al 29 de febrero (el último día acabará con un ciclo de conferencias en el Teatro Municipal de Lima). Su arte oscila entre el minimalismo y el erotismo pop.

Alguna vez mandó fotografiar un culo, cuya inmensidad exhibía un lunar coqueto, para un álbum de Juanse, el líder de los Ratones Paranoicos (Baldíos lunares, 2011). Alguna vez vistió de novia a Julieta Venegas (Sí, 2004). Y alguna vez McDonalds le censuró una portada de Miranda! cuando ya estaba en tiendas. Alguna vez muchas veces para sus 55 años.

«Para mí la música es el arte más raro. Es raro que pueda salir música de una persona. Siempre me causó admiración. Y como a mí no me sale (risas), empecé con las tapas».

En diciembre diseñó el último disco de Miranda!, en un día, porque se había filtrado en las redes. El disco se llama Precoz, y es una gotita seminal a punto de caer. Imparable, Ros, el diseñador del rock en español.

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