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Canserbero: El misterio de una muerte

El rapero latino más importante de los dosmiles tuvo un final tan oscuro como muchas de sus letras. A cinco años de su partida son varias las teorías que se tejen: doble crimen, venganza y posterior suicidio, crisis depresiva, esquizofrenia y hasta una conspiración del gobierno venezolano.

Apa & Can (2014), su último álbum, en
colaboración con Apache.
Apa & Can (2014), su último álbum, en colaboración con Apache.
Edgar Gamboa

Ese menor no tenía corazón ni pa’ matar a una cucaracha, pa’ ponerte claro. A ese menor lo mataron. Él no mató a nadie. ¿Le llega? La muerte de Tyrone José González Oramas, a.k.a ‘Canserbero’, es comentada, varios meses después de ocurrida, en una cabina de radio a más de mil cuatrocientos kilómetros de Venezuela, la tierra que ‘Tairon’ maldijo en vida y honró con sus líricas oscuras, métricas complejas y flow endemoniado.

La muerte del rapero nacido en Maracay, hijo de un heladero alcohólico, huérfano de madre desde los diez años y marcado para siempre por el asesinato de su hermano, es comentada en una emisora de República Dominicana por un paisano y colega, Prieto Gang, polémico old school de la escena rapera venezolana.

–A esos tipos que son fanáticos de Canserbero les voy a poner claro: ese menor fue víctima, a él lo mataron, él no mató a nadie. Ese fue un caso que montó la misma policía.

El misterio del piso 10

La mañana del 20 de enero de 2015, la policía venezolana reportó que Tayrone González había caído del décimo piso de un edificio de la urbanización Andrés Bello, en Maracay, donde llevaba algunas semanas alojado por Carlos Molnar, un conocido bajista de la banda de reggae Zión TPL.

Molnar, también fue hallado muerto esa mañana en su departamento del piso diez, con múltiples cuchillazos en el cuerpo. Se tejieron entonces diversas versiones, ninguna oficial, pero finalmente los medios llegaron a un consenso: Canserbero había tenido una pelea con Molnar, lo apuñaló en incontables ocasiones y, luego, arrepentido de haber matado a su amigo, saltó por la ventana.

La historia fue reforzada por un rumor que era la comidilla en la escena rapera local, que Canserbero atravesaba una profunda depresión, agudizada por un cuadro de esquizofrenia que se negaba a tratar. Por ello Molnar le había ofrecido alojarlo en su departamento, para ayudarlo y trabajar juntos un nuevo proyecto musical.

El motivo de la supuesta pelea entre ambos, según la prensa, fue que Molnar descubrió a Canserbero teniendo relaciones con su esposa. La historia, así contada, resultaba convenientemente escabrosa.

A cinco años de eso, son incontables los videos en YouTube que ofrecen “la verdad” sobre la muerte de ‘El Can’. Entrevistas como la de Prieto Gang, cortos documentales de teorías conspirativas, el testimonio de una vecina, el del portero del edifico o el de la cuñada del padrino del mejor amigo de un excompañero de Molnar…

Lo cierto, es que la muerte de Canserbero sigue generando tanto tráfico en internet como lo hacen sus temas.

Legado musical

Para entender la magnitud de esta tragedia, es necesario tomarse un tiempo y oír las canciones de Canserbero, de letras duras, existencialistas, con referencias literarias, citas filosóficas y métricas complejas. Eso, sumado a su peculiar voz, gutural, infernal, enfermiza, “de tísico”, como él mismo calificaba.

El ‘Catire’, el ‘Chamo González’ o, como también fue llamado en su momento, el ‘Último Poeta Hardcore’, fue sin dudas el más importante rapero latino de la década que pasó. Sin embargo, su prodigiosa trayectoria artística se inició en un terreno poco respetado: el reggaetón.

En más de una entrevista, Canserbero admitió que el primer estilo de rap que escuchó fue el merengue house dominicano y que posteriormente se enamoró del underground puertorriqueño, precursor del reggaetón: Chezina, Daddy Yankee (entonces Winchesta) y The Noise.

La influencia boricua, es notoria en sus primeros temas, grabados artesanalmente a fines de los noventas, a la edad de once años. Su incursión en el Hip Hop se dio poco después, con la conformación del grupo Códigos de Barrio, a inicios de los dosmiles.

En 2003, mientras estudiaba informática en un instituto de Maracay, conoció a Marlon Morales, a.k.a Lil Supa, quien lo invitó a ser parte de Supremacy Hip Hop Clan. La buena química entre ambos, los llevó a formar su primer gran proyecto musical: Basyco (abreviación de Base y Contenido) junto a otro gran rapero, RayOne.

Aunque no muchos lo mencionen, Basyco fue el germen de lo que es la escena rapera venezolana actual (YoYo Dojo, Akapellah, Neutro Shorty, por citar), que en medio del caos político y social de su país, se forjó un espacio para la creación y la formación de un Hip Hop propio. Y vaya que lo consiguieron.

Poeta maldito

El mixtape Nuestra doctrina no es un dogma, es una guía para la acción (2008), fue el final de la etapa Basyco en la vida de Canserbero, que dio a la par otro mixtape de culto: CanZoo-Índigos (2008), en colaboración con Lil Supa. Hasta aquí su etapa de Hip Hop más puro.

En 2010, Canserbero grabó el primero de sus dos álbumes como solista: Vida, una joya lírica que cuestiona nuestra existencia, pero en la que se aprecia todavía ciertos resquicios de optimismo. El nombre de esta producción, nace de la precariedad del estudio donde se graba, improvisado en una vieja azotea.

“Pana, acá hay un terremoto y nos vamos a morir, así que hay que dejar la vida aquí. Esa fue la excusa”, recordaba el propio Canserbero en una entrevista.

En 2012, año que los Mayas pronosticaron como el inicio de una nueva era, es publicada Muerte, acaso la mejor de las obras de Canserbero. Un álbum mucho más oscuro y pesimista que Vida, con catorce temas que abordan la muerte, la violencia, el crimen y el desamor.

De este álbum son los temas Jeremías 17:5, (que habla de la traición y fue dedicado supuestamente a Lil Supa, con el que se enemistó por buen tiempo) Mundo de piedra (tres historias paralelas, de un padre, una madre y un hijo en una noche trágica) y el más conocido y enigmático de todos: Es Épico.

La canción más oída y recordada de ‘El Can’, merecería una crónica aparte, pero en resumen es la historia de un hombre que busca vengar el asesinato de su hermano y, en esa búsqueda, es herido de muerte y termina descendiendo a los infiernos, donde se enfrenta en una batalla de rap con el Diablo.

“Lloro de la arrechera mientras en la acera caigo y escucho una señora que grita que mataron a Carlos. Solo ahí fue cuando sonreí aliviado, porque Carlos fue el bastardo que mató a mi hermano"… de estas líneas, muchos deducen que Tyrone predijo su final y sustentan así la teoría de la pelea mortal con Carlos Molnar.

Pero más allá del morbo entorno a su muerte, la tragedia de Canserbero radica en la pérdida de un artista talentoso, en plena cúspide de su carrera. Un chico de 27 años que nunca perdió la humildad y que logró el éxito desde los extramuros de la industria musical: todos sus álbumes fueron de descarga gratuita en internet.

–¿Qué música hubiera estado haciendo Canserbero hoy? –le preguntan a Lil Supa en una entrevista reciente.

–Él iba a terminar con algo muy alejado del rap. La investigación que estaba haciendo a nivel de poesía lo estaba llevando más allá. ¿Sabes algo? Le estaba resultando bastante fácil rapear.