Julio Garay, creador de Nutri H, ganó concurso de History Channel

Raúl Mendoza

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22 Dic 2019 | 7:06 h
Julio con sus galletas en un asentamiento humano de Ventanilla. Fotografía: Aldair Mejia

Sufrió de anemia en la infancia y varios años después desarrolló Nutri H, galletas reforzadas que combaten esta condición. Su vida ha cambiado: hoy lo invitan de todo el país para que explique el valor de su proyecto. El premio ‘Una idea para cambiar la historia 2019’, reconoce una investigación de varios años. Esta es la nota que publicamos el 22 diciembre de 2019.

Un grupo de niños y padres de familia de un pueblo joven de Ventanilla recibe con aplausos a Julio Garay, el ingeniero industrial ayacuchano creador de las galletas Nutri H, altas en hierro para combatir la anemia, y que por estas días es finalista de un concurso organizado por History Channel: Una idea para cambiar la historia 2019. Él saluda, agradece, habla un rato y termina sonriente con “estoy muy contento de estar aquí”.

Julio, 26 años, nacido en Sivia, Ayacucho, ha traído sus galletas en una nueva y vistosa envoltura de color azul. Es la versión final de un producto que empezó a desarrollar el 2015 y al que ha dedicado los últimos cuatro años de su vida. Tiene una razón para estar aquí: en este distrito desarrolló un plan piloto con cincuenta niños y probó que sus galletas pueden combatir la anemia.

La Dirección Regional de Salud realizó un tamizaje en dos colegios de Ventanilla y encontró que cincuenta niños tenían anemia, es decir niveles de hemoglobina por debajo de los normales. Como parte del plan piloto, a ellos se les dio la galleta Nutri H por 45 días. Debían consumir un paquete diario, preferentemente acompañadas con bebidas que tuvieran vitamina C, limonada o naranjada, para asimilar mejor el hierro.

Al final, otra vez se realizó un tamizaje: más del 50% ya no tenía anemia. Le dieron la galleta dos semanas más a los otros niños y consiguieron que el porcentaje de éxito subiera a 70%. “Las galletas han sido probadas en niños de tres a seis años. Salieron de la anemia”, dice Julio. “Después de los 45 días, la Dirección de Salud hizo el dosaje de hemoglobina y dio los resultados. Ahí vimos la efectividad de la galleta”, agrega Carlos Villanueva, gerente del sistema municipal de salud de Ventanilla.

Esta semana, Julio llegó a Lima para recibir el agradecimiento del alcalde de Ventanilla, pero sobre todo de muchos de los pobladores de ese distrito, cuyos niños han dejado atrás la anemia. Un día antes había recibido un diploma de honor de la municipalidad de Surco. Y antes de eso, el fin de semana pasado, había estado en Iquitos, invitado por un congreso nacional de estudiantes de administración para contar su historia. Su vida ha cambiado desde que su proyecto apareció en History.

“A comparación de mi vida hace cinco años, ahora ya no es lo mismo”, dice. Ya casi no para en Ayacucho. Aunque su rutina empezó a cambiar cuando empezó a trabajar en las galletas antianémicas, su presencia y su éxito en el concurso del canal de cable lo han convertido en todo un personaje. Lo comprobamos el día que lo entrevistamos: gente que él no conocía se acercaba a saludarlo y hasta le hablaba de sus propios proyectos.

Julio cuenta que desde que se dio a conocer con Nutri H ha recorrido las 24 regiones del país y hoy tiene una idea más completa de la realidad peruana. Se da cuenta que proyectos como el suyo son necesarios para un país en donde la anemia todavía afecta a más del 40% de la población infantil. Y en algunas partes, como Puno, supera largamente ese porcentaje.

“Hace cuatro meses estuve en Ananea, por ejemplo. Es un lugar donde se extrae oro y aparentemente debería haber recursos para la alimentación, pero allí nueve de cada diez niños tienen anemia. Y hay otros distritos, en distintas partes del país, donde tiene setenta, ochenta por ciento de anemia en niños”, explica. Hoy Julio recibe invitaciones de gobiernos regionales, provinciales, distritales, de universidades y de instituciones públicas y privadas. Acepta todas las que puede porque quiere hacerle saber a la población y al Estado que existe un producto, como sus galletas, que combate la anemia, y también fomentar el consumo de productos ricos en hierro. “Cierro el año conociendo todo el país. Eso me ha ayudado a crecer”, dice.

Una idea para cambiar

Los tres ingredientes principales de Nutri H son sangrecita, quinua y cacao. Pero tiene más componentes: kiwicha, harina de trigo fortificada y otros más, ricos en proteínas. Como parte del éxito de sus galletas, Julio Garay se animó a presentar su proyecto al concurso Una idea para cambiar la historia del canal History a mediados de año. Primero debió calificar entre más de 30 mil proyectos, y después quedó entre los 5 finalistas. Luego, esas propuestas se sometieron a una votación del público. En esa etapa, él consiguió más de 600 mil votos.

Ahora Nutri H es uno de los tres proyectos finalistas, junto a Speakliz Visión, que ayuda a las personas con discapacidad visual, de Ecuador; y Thermy, un dispositivo para la detección temprana de cáncer de seno, de México. Esta vez, el resultado lo decidirá un jurado. La decisión final se conocerá el próximo 29 de enero, en México. “Ya quisiera que estuviéramos en esa fecha”, dice Julio, sonriendo.

Él estudio ingeniería industrial en la Universidad San Cristobal de Huamanga y empezó a trabajar en sus galletas en 2015. De niño sufrió de anemia y su mamá le daba sangrecita y otros alimentos para que la supere. Por eso, desde adolescente, siempre pensó en desarrollar un alimento para combatirla. Eso hizo cuando llegó a la universidad.

Algunas veces, mientras desarrollaba la fórmula de sus galletas, Julio Garay se amanecía en el Centro Experimental de Panificación de la USCH. “A veces me salían duras, blandas, o se volvían rancias en dos semanas”. Después de casi 300 intentos, con distintas combinaciones, logró el producto final. Es un producto rico al gusto de los niños y potente en hierro. El cacao -que su familia cultiva- le dio el sabor que buscaba.

En este proyecto no está solo. Muchos de sus compañeros de la universidad están con él. Por ejemplo, la sangrecita debe ser tratada a altas temperaturas para garantizar la eliminación de microorganismos. “Un veterinario recolecta la sangre de reses sanas y un biólogo verifica todo el proceso. Es un proyecto muy serio”, dice Julio. Su fabrica tiene, por ahora, una maquina galletera, una empaquetadora, una mezcladora y un horno indutrial. “El sueño es tener una fábrica automatizada. Ojalá que se pueda lograr”.

El empaque de sus hoy reconocidas galletas también ha tenido una evolución. Empezó con un empaque de plástico transparente y etiquetas autoadhesivas. Después mandó a hacer empaques como los de otras galletas existentes en el mercado. El penúltimo fue uno de color blanco y marrón con un osito. La última versión, la que hoy está en el mercado, es azul, con un león, y se llama Nutri H.

Julio no para. Ha desarrollado un chocolate para taza reforzado con aceite de pescado. Y adelanta que tiene la posibilidad de que sus galletas traspasen las fronteras. Sus posibilidades de ganar en History son grandes: su propuesta tiene un enorme impacto social, es replicable en cualquier parte del mundo y no implica enormes costos. Julio sonríe. Y confía.

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