Tony Succar salsero compositor, ganador de dos premio Latin Grammy 2019
Tony Succar salsero compositor, ganador de dos premio Latin Grammy 2019

Tony Succar: Referente e incógnita

¿Hace salsa el exitoso Tony Succar, ganador por partida doble en los Latin Grammy? ¿Tiene sentido aferrarse a la esencia musical de una época? Hemos ganado un referente. Eso sí es indudable.

Renzo Gómez
25 Nov 2019 | 16:21 h

Le gusta la timba, pero quiere ser como Tito Puente. Es peruano, pero ha vivido casi toda su vida en Estados Unidos. Su apellido es sirio, pero tiene rasgos japoneses. Así de atípico es Tony Succar, el dos veces ganador de los Latin Grammy (a Mejor productor del año, y a Mejor álbum de salsa).

Es exitosamente extraño lo de Succar. Es un productor independiente en una industria donde los colosos suelen llevarse los mejores bocados. Es el único latino que ha recibido las licencias para versionar los hits de Michael Jackson. Y es, además, un percusionista que ha logrado integrar a 180 músicos en sus dos primeros discos.

Piensa siempre en lo colectivo. Si para Unity, el tributo a Michael Jackson, juntó a timbres tan distintos como los de Tito Nieves y Jon Secada. Para Más de mí resucitó a Ángel López de Son by four, y no escatimó en visitar La Habana para grabar con Alexander Abreu, Issac Delgado, y Cimafunk, la última sensación de la isla.

Fueron dos años, 80 músicos y cuatro ciudades (La Habana, Miami, Nueva York y Lima). A uno de los temas, “Jamás volverá”, le impuso notas de valse landó. Y acudió a Felipe Pumarada en el bajo, Tito Manrique en la guitarra, y Leonardo Parodi en el cajón. Todos peruanos, entre muchos otros.

Tiene visión y perseverancia, este chosicano que emigró a los tres años a los Estados Unidos, allá por los ochenta. No será el más virtuoso, pero sí el más disciplinado. Se enorgullece en decir que el talento es solo el 20% en la carrera de un artista. Y que no se siente el mejor timbalero.

Vaya que le debe mucho a la sangre nikkei que lo recorre. A Mimi Tayrako, una cantante peruana de música criolla y ascendencia japonesa. Y Antonio Succar, un pianista y marino mercante que no dudó en limpiar baños en Miami para que sus tres hijos tuvieran mejores oportunidades.

A todo esto, ¿hace salsa Succar? ¿Se le puede considerar salsa a su ritmo? Acaba de declarar, cual alquimista, que ha hallado la fórmula para que su salsa suene fresca y diferente. Los salseros clásicos, de la mata, están divididos. Algunos se alegran por su pasaporte. Porque se trata de un peruano triunfador en las grandes ligas. Otros destacan sus méritos para comandar a tantas estrellas. Y otros, de oído exigente, alegan que su salsa parece sacada de la Guerra de las Galaxias. Y que no lleva en absoluto la esencia salsosa.

Complejo contentar a los salseros, celosos guardianes de sus vinilos y del sonido de una época. Salseros que, en no pocos casos, menosprecian a la salsa romántica y a la timba. Que lapidan a quienes hacen covers, pero también descalifican a quienes producen un batidito distinto. ¿Cuál puede ser la esencia de una etiqueta que aglutinó a diversas melodías afrolatinas? ¿Cómo ser purista con un género impuro?

La música evoluciona aunque nos pese (y nos joda). Difícilmente podemos relacionar a Succar con un bandidito como Héctor Lavoe o un pendenciero como Frankie Vásquez. Su salsa no es de esquina (aunque lo hayan retratado en Las Caras de Atahualpa). Ni tiene que serlo. Es la que es.

No es malicioso sino más bien cándido. Un músico que en el momento más emocionante de su carrera recordó a su abuelo enfermo y se vino en llanto. Un músico que edita sus propios videos. Y que construyó su primer estudio en su casa, ladrillo a ladrillo, junto a su padre.

“Espero hacer algo con ellos porque lamentablemente solo se les conoce en Perú”, ha dicho Succar, refiriéndose a César Vega, Daniela Darcourt y Josimar, como si sus galardones representaran también una responsabilidad.

Nunca nos ha faltado talento. Lo que nos ha faltado ha sido grabar. Y pulir un estilo. ¿O acaso se puede decir que la salsa peruana existe como tal? ¿Que sus patrones rítmicos son reconocibles en el primer minuto de una canción como sí pasa con la salsa colombiana?

Tenemos por fin un referente peruano a nivel internacional. Que lo sea para los salseros ese es otro cuento. Igual, nos debería alegrar a todos. Incluso a quienes no nos convence del todo su batidito.

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