El paiche está de moda

Óscar Miranda

el_miranda

17 Nov 2019 | 12:37 h
Modelos ucayalinas luciendo prendas hechas de cuero de paiche. Fotos: Aldair Mejía.
Modelos ucayalinas luciendo prendas hechas de cuero de paiche. Fotos: Aldair Mejía.

Casacas, pantalones, zapatos, correas y todo tipo de accesorios son hechos con la piel del antediluviano paiche, el pez monarca de los ríos amazónicos. El proyecto ha sido impulsado por el ITP y puede ser el punto de partida de una nueva industria, innovadora y sostenible, en el Oriente peruano.

Hubo un tiempo, hace varias décadas, en el que la Laguna Yarinacocha rebosaba de paiches.

Esos animales que parecen dinosaurios del agua, que están entre los peces más grandes de agua dulce del mundo, que en su hábitat natural pueden superar los cuatro metros de longitud, gobernaban las aguas de la cocha más grande de Ucayali.

Hace rato que ya no. El ingeniero agrónomo José Romero, de la empresa Perú Aquaculture, dice que la sobrepesca y la contaminación acabaron con la mayor parte de esos especímenes hace al menos treinta años.

Por eso, la tarde en que visitamos Yarinacocha, era curioso observar que mientras que no había rastro de paiches en la laguna, a sus orillas, pieles de paiche debidamente curtidas, convertidas en prendas de vestir y accesorios de lujo que portaban dos bellas modelos, relumbraban con los rayos del sol.

Eran chalecos, casacas, carteras, bolsos y pantalones. Fueron hechos como parte de un proyecto de innovación impulsado por el Instituto Tecnológico de la Producción (ITP). Y eran el primer paso de lo que podría convertirse en una industria, pequeña, de nicho, pero de fuerte impacto entre los acuicultores de la Amazonía.

NO SOLO CARNE

–¡Emerson! ¡Levanta, levanta!

Desde la orilla de un estanque de 2,500 metros cuadrados, en un fundo situado a una media hora de Pucallpa, José Romero dirige el redeo de paiches de Perú Aquaculture, una de las más importantes acuícolas de paiche de la región.

No es sencilla la cosecha. Los animales se escabullen e, incluso, rompen las redes. En los estanques de engorde, los peces miden alrededor de 1.2 metros. Pero en los de reproductores, los hay de hasta 1.6 metros.

–Vayan soltándoles. Uno nomás queda de allí para sacar.

José es el responsable del manejo de peces de Aquaculture. Nos cuenta que en estas 2.5 ha de espejos de agua la empresa cultiva unos 3 mil paiches. Vende 2 toneladas mensuales de carne de paiche a un puñado de restaurantes de Lima: Huaca Pucllana, La Tiendecita Blanca, El Pez Amigo, entre otros. Allí la sirven asada, en guisos, en ceviche o simplemente a la plancha, con finas hierbas. Su carne es blanca, suave y jugosa.

La acuicultura del paiche es una actividad cada vez más importante en Ucayali. El director del CITE Pesquero Amazónico Pucallpa, Jorge Tenorio, dice que hace dos años la región producía 25 toneladas de carne de paiche; el año pasado, 50, y este año llegará a las 300 toneladas.

Pero mientras más carne se produce y se vende, más desechos del pez terminan en la basura. Entre ellos, la piel, que en el caso del paiche constituye el 18% del peso total del animal.

Por eso es tan importante el proyecto que el CITE Pesquero de Pucallpa puso en marcha en conjunto con el CITE Cuero y Calzado de Lima (CITEccal), con el objetivo de aprovechar ese residuo –la piel– para convertirlo en cuero y usarlo en la confección de accesorios y prendas de vestir.

Había un antecedente: hace tres años, por iniciativa de una empresa acuícola de Loreto, el CITEccal había desarrollado un proyectito de curtición de la piel de paiche con cierto éxito.

Iván Olaechea, director del CITEccal, dice que esta vez el desafío fue mayor: se decidió desarrollar una técnica de curtición que prescindiera del cromo, un metal que manejado inadecuadamente puede ser contaminante y hasta cancerígeno.

Esa fue la etapa del proyecto que más tiempo requirió. Al cabo de siete meses, se había encontrado un tipo de formaldehído mucho más inocuo.

Lo siguiente fue hacerle pruebas de calidad al cuero: de resistencia a la tracción y al desgarro, porcentaje de elongación y temperatura de contracción, que permitieron establecer que eran viables para la fabricación de ropa, calzado y accesorios.

Los CITES se aliaron con el Studio Maira Jimena para que los ayudara a diseñar las prendas, mientras que el CITEccal se hizo cargo del calzado.

Para finales de mayo, estaban listos 18 productos: chalecos, casacas, pantalones, bolsos, carteras, correas, zapatos y sandalias de varios tipos.

La colección Yara –bautizada así por la mítica sirena de la Amazonía– fue presentada por todo lo alto en un desfile de pasarela el 19 de junio, en la Plaza de Armas de Pucallpa, en el marco de las celebraciones por la Fiesta de San Juan.

Un mes después fue presentada en Lima y en Iquitos.

OPORTUNIDAD DE NEGOCIO

Jorge Tenorio, el director del CITE Pesquero Pucallpa, dice que los acuicultores de Noruega lograron la proeza de aprovechar el 100% de su preciado salmón. Ese es el camino a seguir.

La carne de paiche se vende a los restaurantes de Lima. Con la piel se pueden hacer ropa y zapatos. Las escamas se pueden usar en bijutería. En Pucallpa se suele cocinar la cabeza en una sabrosa sopa llamada buetén.

El desfile de modas en Pucallpa atrajo la atención de microempresarios y emprendedores de la zona. En julio, 85 de ellos participaron en talleres de capacitación sobre curtición de las pieles y elaboración de productos. Jorge Tenorio dice que como consecuencia de estos y otros talleres hay al menos dos empresas que están incursionando en el nuevo negocio.

La primera, Eco Products, ha sido formada por un grupo de estudiantes de la Universidad Nacional de Ucayali y planea confeccionar carcasas de cuero de paiche para celulares.

La segunda, Sayra & Sisa, es una firma holandesa con oficinas en el Perú que está produciendo carteras con este insumo. Su mercado es europeo.

El surgimiento de este tipo de empresas supone una gran oportunidad para los acuicultores de paiche peruanos.

Jorge Tenorio dice que, actualmente, un paichicultor de Pucallpa obtiene entre 250 y 300 soles vendiendo 10 kilos de carne, que es lo que da un paiche de tamaño promedio. Con la venta de la piel podría ganar unos 50 soles adicionales.

El negocio está allí. La materia prima está en crecimiento (de hecho, los paichicultores de Pucallpa se están preparando para empezar a exportar dentro de unos años). Ya se tiene desarrollada la tecnología de curtición. Ahora solo falta seguir transfiriendo esos conocimientos a los empresarios.

Como dice Iván Olaechea, el director del CITEccal, se pueden aprovechar más subproductos, como el colágeno de las escamas, que se usa mucho en la industria cosmética.

Hay bases para una industria. Las casacas y carteras de cuero de paiche no se venderán por montones, pero sí pueden ser dirigidas a nichos de mercado, local y extranjero, a los que le atraen este tipo de productos.

–Por ahora, la paichicultura es pequeña, así que es difícil pensar en una industria masiva– dice Sergio Rodríguez, director ejecutivo del ITP. –Pero sí en una industria sofisticada, de nicho, explotando estos conceptos de sostenibilidad, de biodiversidad y de identidad.