La película de Julius

Rossana Díaz Costa filma por estos días Un mundo para Julius, la adaptación de una novela capital de la literatura peruana. Una historia narrada desde el punto de vista del protagonista, un niño de clase alta que descubre un mundo desigual e injusto que no comprende.

La filmación se realiza en la Casa Fernandini, en el centro de Lima.
La filmación se realiza en la Casa Fernandini, en el centro de Lima.
Raúl Mendoza

Julius tiene una hermosa habitación con una cama antigua, un caballo de madera donde puede columpiarse, un montón de juguetes, un tocador de varios espejos y las paredes pintadas con dibujos. Sobre su cama, pegado a la pared, también se puede ver un cartel con el perfil de un indio piel roja y las palabras “Fuerte Apache”. En ese cuarto un Julius de diez años (Augusto Linares), vestido como para su primera comunión, sonríe.

Estamos en la Casa Fernandini, en el centro de Lima, y aquí se está filmando Un mundo para Julius, la versión cinematográfica del libro de Alfredo Bryce. La adaptación contará la historia del pequeño Julius desde su curiosidad y su desencanto con un mundo que no entiende.

“Toda la novela no entra en una hora y cuarenta de película. Me he centrado en los conflictos de Julius y toda la película está contada desde su punto de vista. Nos hemos quedado con lo que le afecta a Julius, lo que ve y lo que siente”, cuenta Rossana Díaz Costa, la directora. Para su versión cuenta con un Julius de cuatro años y otro de diez.

Y si bien no todos los episodios que narra Bryce en su novela van a estar, la directora explica que todos los personajes principales sí estarán. “Está su familia, todos los empleados de la casa, los amigos del colegio. Y los grandes temas de la novela también: la desigualdad, la discriminación, el racismo, el machismo”, explica. El mundo de Julius y el mundo de los empleados. “Dos galaxias viviendo en la misma casa”, dice Rossana.

Es miércoles por la mañana y en el lugar de grabación están terminando de grabar un cortejo fúnebre. Más tarde filmarán una escena donde el Julius más pequeño (Rodrigo Barba) sale de su cuarto en puntillas y avanza por un pasadizo solitario ocultándose por momentos en las columnas. El actor cumple con sus escenas, pero por momentos -tiene cuatro años- se distrae y deben repetir la toma.

“Aquí -en la Casa Fernandini- vamos a grabar todas las escenas de interiores. Tenemos tres casas: esta, otra que va a ser el frontis y una más que será el jardín. Luego grabaremos los exteriores. Será un mes y una semana de filmación en Lima”, cuenta la directora. La Casa Fernandini aún conserva su viejo aire señorial y una atmósfera que remite a la casa donde vivió el Julius de la novela.

Mayella Lloclla interpreta a Vilma, la empleada que cuida a Julius; Fiorella de Ferrari a Susan, su madre; y Pamela Saco a Cinthia, su hermanita. El actor español Nacho Fresneda es Juan Lucas, nuevo esposo de Susan; Antonieta Pari es Arminda, la lavandera; y Américo Zúñiga es Carlos, el chofer, entre otros personajes. Los niños son buenos actores a pesar de que participan en una película por primera vez .


La novela, la película

A los doce años Rossana Díaz Costa lleyó por primera vez Un mundo para Julius y, aunque confiesa que a esa edad no entendió del todo el trasfondo, le hizo comprender muchas cosas que no entendía del Perú. Le pareció una novela muy triste. Y cada vez que, con los años, la volvía a leer se explicaba más cosas del país en que vivía. “De alguna manera la novela me ayudó a entender la estructura de injusticias que hay en el Perú y porque pasaban las cosas que pasaban”, dice.

Con el tiempo Rossana se aficionó al cine, visitaba todos los cineclubes, se compraba libros de cine, pero acabó estudiando Literatura. “Con una beca me fui a estudiar cine a España y me quedé. En una de las escuelas donde estuve, el profesor planteó un ejercicio para guión adaptado: había que traer una novela para hacer un tratamiento a lo largo del curso. Yo traje Un mundo para Julius y el profesor me dijo: estás loca, tiene 600 páginas”, cuenta riendo.

Eso ocurrió por el 2003 y fue la primera novela que se le vino a la cabeza para adaptar. Guardó el guión en un cajón y al año siguiente escribió el guión de Viaje a Tombuctú, su primera película. Tendrían que pasar casi doce años para que un día de 2015 se sentara a pensar en su segunda película y rescatara el guión de Un mundo... del rincón donde andaba guardado.

“Saqué el guión, lo releí y dije: lo voy a hacer. Salió de manera natural”, recuerda. También dice que tenía otro guión, una road movie, más avanzado, pero lo dejó de lado.Ese mismo año escribió la primera versión del guión definitivo y pidió los derechos, y el 2016 empezó con el desarrollo de la película.

La historia que está filmando empieza con la muerte del padre de Julius, pero sobre todo con la relación que el niño tiene con su hermana Cinthia. Ahí descubre las desigualdades que existen en su casa, el mundo de los empleados de servicio. Luego veremos lo que ocurre con Vilma, la empleada que lo cuida y que se va de la casa, y su amistad con el melancólico y clasemediero Cano en el colegio. “Descubre la desigualdad, lo injusto del mundo. Es también una historia sobre la pérdida de la inocencia”, apunta Rossana.


Julius, una novela

La crítica ha dicho que en Un mundo para Julius, Alfredo Bryce se burla de la oligarquía limeña y describe, a través de los personajes y como en un gran fresco, las distintas clases sociales de la capital. Ambientada en la Lima de los años 50, tiene como escenarios un palacete en la avenida Salaverry, el Country Club, colegios de alto perfil, paseos a Chosica, y otros lugares.

La directora conoce a Bryce y le comenta los avances de la filmación. El autor confía en la adaptación. “He recogido lo que a mi me afectó como lectora. Es mi punto de vista de la novela”, dice Rossana. Cuanta que diariamente le escriben personas que han leido la obra y le preguntan si va a contar el episodio de Chosica o aparecerá Frau Proserpina, la profesora alemana de piano de Julius, y otros más.

Hacer esta segunda película ha significado un gran esfuerzo. Postuló a fondos del ministerio de Cultura y no se los dieron. Aparentemente pensaron que era un proyecto grande que podía conseguir financiamiento. También buscó apoyo de las empresas privadas peruanas y no lo encontró. “Muchas empresas esperan que sea una comedia, pero si les dices que es un drama no te financian”, cuenta. Está haciendo su película con fondos de Argentina, España y aporte de empresarios extranjeros que viven en el Perú.

“¿Qué crees que provoque tu película en la gente?”, le decimos. “Quiero en primer lugar que la gente vuelva a la novela, que es una novela importante para entendernos como peruanos. Y también que reflexionen sobre si se han acabado estos problemas que cuenta la novela y que ponemos en la película. Todavía la desigualdad, el racismo, el machismo, siguen presentes y no hemos mejorado mucho como sociedad desde los años 50”, precisa.

Un mundo para Julius es, en ese sentido, una historia muy actual. Se estrenará en el segundo semestre de 2020 para los 50 años de publicación de la novela. A través de los ojos de un niño, la película nos mostrará una historia que narra una época, pero que es también un retrato de lo que somos.