Marisa Glave: “El señor Vizcarra tiene ministros en su gabinete que están muy cómodos con el fujimorismo”

Congresista de la bancada de Nuevo Perú.

VACANCIA. La congresista de Nuevo Perú señala que la vacancia presidencial que pretende el fujimorismo es inviable porque no convoca una sumatoria de intereses con los otros grupos políticos del Congreso. (Foto: Michael Ramón)
VACANCIA. La congresista de Nuevo Perú señala que la vacancia presidencial que pretende el fujimorismo es inviable porque no convoca una sumatoria de intereses con los otros grupos políticos del Congreso. (Foto: Michael Ramón)
Maritza Espinoza

Después de que el presidente Martín Vizcarra anunciara, el viernes, la cuestión de confianza sobre el proceso de elección de los nuevos miembros del Tribunal Constitucional, fueron los congresistas de izquierda quienes salieron a los medios a defender la propuesta. Una de las más activas fue Marisa Glave, de Nuevo Perú. Con ella conversamos sobre las implicancias de esta propuesta, sobre las maniobras del fujimorismo y sobre el extraño papel que está jugando el gabinete Del Solar en todo este proceso.

¿Qué nueva triquiñuela podemos esperar del aprofujimorismo después de esta nueva propuesta del presidente?

Creo que lo más importante es tener claro, desde la ciudadanía, qué cosa es lo que queremos, al menos como mínimo. Y estar alertas, sabiendo que el fujimorismo tiene una vena autoritaria de la que no logra salirse...

Y tramposa.

¡Y tramposa! Sinuosa. Que utiliza, además, muchas veces a las propias instituciones para dar carácter de legalidad a actos abiertamente arbitrarios. Eso era una práctica cotidiana de la época del fujimorismo en su peor momento. Además, hay que entender que no es solamente esa bancada, como Fuerza Popular, sino que ya es una manera de hacer política y de entender la relación con las instituciones.

Por eso sorprenden algunos políticos, como Gilbert Violeta o Juan Sheput, que se manejaban en parámetros democráticos. ¿Ellos están en la misma lógica del fujimorismo?

Ellos por lo menos le dijeron abiertamente al fujimorismo que creían que esto (el adelanto de elecciones) tenía que entrar al Pleno. Pero el señor (Salvador) Heresi, que ni siquiera respeta la opinión de su propia bancada, que había dicho que no estaba de acuerdo con archivar, fue a la comisión y votó a favor del archivamiento. Pero eso también nos ayuda a ver que no son grupos monolíticos y que hay que apelar a la consciencia. Por eso es tan importante el Pleno y el que la ciudadanía les diga a los representantes que sus representados los están mirando. Ahí es cuando realmente cambian.

Pero pareciera que ahora tienen más prisa y que la opinión ciudadana ya no les asusta tanto.

La elección del Tribunal Constitucional se está acelerando porque hay una sumatoria de intereses. No solo el del sector fujimorista -que tiene un interés de bloquear investigaciones, de garantizar políticas de impunidad y que tiene temas pendientes como el de la propia señora Fujimori-, sino que hay otro tipo de intereses que pueden confluir. Por ejemplo, hay una acción de inconstitucionalidad presentada contra la ley que permite el acuerdo de colaboración entre Odebrecht y el Ministerio Público, y que permitiría que las empresas del 'Club de la Construcción' terminen de contar quiénes son todos los operadores, funcionarios y personas con autoridad que operaron en este ciclo de corrupción más allá de los grandes escándalos de las brasileñas.

Y está la próxima revelación de los codinomes de los propios congresistas…

Exacto. Entonces, hay mucho interés en que esta norma sea declarada inconstitucional. Y está en el Tribunal Constitucional. Pero también hay intereses económicos. Yo creo que eso es lo que articula a gente como el propio presidente del Congreso…

Después del anuncio de Vizcarra, gente como Mulder o Becerril ha dicho: Sí, vamos a aceptar la propuesta, pero el lunes igual vamos a elegir a los nuevos miembros del TC porque no es retroactiva.

Ese es un primer tema que es importante señalar. Hoy hemos salido varios de Nuevo Perú a decirle al presidente del Congreso y a la Junta de Portavoces que el lunes se reúne a las 8 y media de la mañana, que el primer punto sea decidir la suspensión de este proceso. ¡Este proceso tiene mil vicios!

Pero, repito, Mulder ha dicho que, sobre un proceso convocado, ya no cabe, así se acepte, aplicar la nueva propuesta...

Yo creo que cabe, pero, más allá del anuncio del presidente, hacemos un llamado a que los parlamentarios de los otros grupos, como Acción Popular o Alianza Para el Progreso, que en momentos críticos le han dicho, al fujimorismo y al Apra, “así no se puede”, también reflexionen y entiendan que, más allá de la legalidad, hay un tema de legitimidad crucial en el caso del Tribunal Constitucional. Y el segundo llamado que quiero hacer es a los candidatos (a miembros del TC). Obviamente, no al candidato que es el abogado de Alan, no creo que él vaya a tener la decencia de renunciar, pero sí hay personas ahí con trayectoria profesional que sería una pena que termine manchada con este proceso. Y, la tercera cosa, es la movilización ciudadana. Para eso, el lunes los ciudadanos debemos movilizarnos, desde expresiones en redes sociales hasta acercarnos al propio Parlamento y pedirles desde la calle a los parlamentarios que no continúen con esta acción.

¿Hay la posibilidad de que, si el Parlamento quisiera sacarle la vuelta de esta manera, el presidente pueda igual plantear una cuestión de confianza?

El presidente Vizcarra ha hecho lo que él podía hacer con el gabinete que tiene.

¿A qué te refieres?

Yo sí creo que tiene voluntad y creo que hay que saludar el hecho de que haya decidido enfrentar, por lo menos, este tema del Tribunal Constitucional con la última herramienta que le queda, que es una cuestión de confianza. Pero tiene un límite enorme, que es su propio gabinete.

¿Por qué?

Porque la cuestión de confianza requiere unanimidad en su gabinete. Y ha sido unánime en, por lo menos, plantear la cuestión de confianza sobre el TC, pero debieron plantearla antes por el adelanto de elecciones y debieron apoyar a su presidente para empujar esa medida. Y no lo han hecho. Entonces, sí hay que decirle al señor Vizcarra que en su gabinete tiene un grupo de ministros que están muy cómodos con el fujimorismo. Y eso se ha notado en el mensaje del primer ministro, en el que no solo él se veía incómodo, sino varios de los ministros. El problema más grave que creo tiene el premier Salvador del Solar, y el más grande que tiene el presidente, es que tiene un gabinete que no está del todo convencido de las decisiones que toma el presidente.

¿Este premier y este gabinete son un lastre para Vizcarra?

Lo que creo es que el presidente ha conseguido lo que podía conseguir con este gabinete, que es plantear, por lo menos, una cuestión de confianza frente a lo que pasa con el Tribunal Constitucional. Y eso hay que saludarlo. Pero esta reacción es sobre una rama del árbol. Hay que resolver el árbol, no solo la rama. Entonces, para resolver el árbol hay que entender, como él lo dijo el 28 de julio, que acá hay una crisis profunda que no se solucionó con el cambio de fichitas y que ameritaba decisiones drásticas como, incluso, adelantar elecciones. Y yo creo que, en eso, su gabinete no lo acompaña, porque tiene ministros como el de Economía o Agricultura, que están cómodos con que esto se mantenga.

Tú has dicho que no crees en la posibilidad de la vacancia, pero mucha gente dice que han estado trabajando en la vacancia desde que Vizcarra se les volteó. ¿Cabe como una posibilidad?

Siempre es una posibilidad. Creo que ellos tienen ganas de hacerlo, porque son una organización con un espíritu autoritario en el ADN. Es su lógica. Por eso lo anuncian a cada rato. Es decir, están trabajando esa vacancia desde hace un montón de tiempo, pero yo no creo que hayan conseguido el bloque de 87 votos para lograrla. Eso no quiere decir que no vayan a seguir trabajando.

Pero lo lograron para otros temas...

Pero una cosa es eso para captar al Tribunal Constitucional, que permite a los distintos actores de la impunidad, incluidos 'Los Cuellos Blancos', como Chávarry, Hinostroza y otros, que pueden intentar a través del TC decir que sus procesos fueron viciados. En cambio, vacar al presidente no es necesariamente un interés común.

Tal vez eso no, pero sí tener a alguien tan conciliador como Mercedes Aráoz en la presidencia.

Sinceramente, creo que la señora Aráoz no está tras la vacancia del presidente Vizcarra. Si el presidente Vizcarra renunciara por voluntad propia, sí creo que la señora Aráoz se quedaría ahí y evidentemente trabajaría algún tipo de estrategia vinculada al fujimorismo, porque sería el mecanismo que desarrollaría para mantener el proceso hasta el 2021, como claramente ha dicho. Pero eso es diferente a la vacancia. La vacancia es un momento muy duro de tensión política que requeriría que muchas fuerzas políticas se sumen.

¿Está el adelanto de elecciones descartado totalmente? Hay quienes dicen que, después de esta coyuntura, el presidente podría plantearlo de nuevo bajo otros términos…

La crisis que vive el país necesita hablar seriamente de una solución, porque esta crisis nos puede llevar a un escenario de polarización tan agresivo, que termine estallando a través de liderazgos de los que después nos podamos arrepentir. Entonces, llevarnos hasta el final en ese camino, es decir, mantener la crisis hasta el 2021, es muy peligroso para la democracia. No hemos salido del empate agónico que se dio en el 2016. Es como si el tiempo político del 2016 nos siguiera acompañando, sin haber entendido que han existido cambios y declaratorias de quién ganó y quién no ganó.

Hay quienes dicen que esta es la segunda vuelta más larga de la historia…

Sí. Y aún se mantiene. Y eso ya no lo aguanta nadie. Tenemos problemas terribles que no podemos atender porque vivimos en crisis permanente y eso no lo aguanta el país más.

Ustedes, como Nuevo Perú, han ido siempre más lejos, a pedir un cambio constitucional. En este contexto, ¿eso no es ya una utopía?

Más bien creo que en este contexto es más vigente que nunca. La Constitución ya no da más. Lo que hay que entender es que el régimen político, que nace con el golpe del 92 y con la constituyente del 93, que determina un tipo de Estado y su relación con el mercado y con la sociedad, ya no aguanta más parches, más pequeñas modificaciones. Es un Frankenstein nuestra Constitución.

¿Pero bajo qué mecanismos se daría…?

A través de una Asamblea Constituyente. Nosotros le hemos dicho al presidente que la convoque. O a través de un referéndum. ¡En fin! Hay que saltarse el procedimentalismo en este momento y demostrar si tenemos voluntad política de avanzar. Muchos tienen miedo y dicen: no, lo que quieren en el fondo es el cambio del capítulo económico. Pero si hay tanto consenso, lo más probable es que una nueva Asamblea Constituyente guarde parte de ese modelo…

¿Un Vizcarra que ni siquiera ha podido adelantar las elecciones podría llamar a un referéndum para una nueva Constitución?

Por eso te digo que creemos que en este momento el tema de fondo no es Vizcarra y no es reducir la política a Vizcarra y a los 130 parlamentarios, sino entender que hay un rol ciudadano y una movilización ciudadana que es fundamental.