El campeón que no habla basura

El ruso Khabib Nurmagomedov, monarca de peso ligero de la UFC, ha devuelto el honor y el respeto, valores que parecían perdidos, a las artes marciales mixtas.

Nurmagomedov nació en la república rusa de Daguestán y sigue
entrenando allí.

Nurmagomedov nació en la república rusa de Daguestán y sigue entrenando allí.

Óscar Miranda
16 09 2019 | 16:16h

Durante los últimos cuatro años, las artes marciales mixtas, el deporte de mayor crecimiento en el mundo, estuvieron dominadas por una figura tan imponente dentro del octágono como despreciable fuera de él: el irlandés Conor McGregor.

Un tipo que logró cosas únicas, como derrotar al excampeón de peso pluma José Aldo en 13 segundos y ser el primer peleador de UFC en ostentar dos cinturones de categorías distintas al mismo tiempo. Pero que, también, protagonizó episodios vergonzosos, como empujar a un árbitro, atacar el bus en el que viajaba un rival y, recientemente, propinar un puñetazo a un anciano que se negó a beber de su marca de whisky.

En octubre del año pasado, en su última pelea hasta el momento, McGregor fue derrotado. Y quien lo sometió fue un luchador ruso de 30 años, criado en las estepas de Daguestán, a quien, durante las semanas previas a la pelea, el irlandés había insultado sin piedad, ridiculizándolo, llamándolo “pequeña y sucia rata” y cosas peores.

Ese luchador es Khabib Nurmagomedov. Cuando le ganó a McGregor, no solo acabó con su reinado. Acabó con una forma de entender las artes marciales mixtas: como un espectáculo en el que brilla quien grita más, quien insulta más, quien es más patán.

Nurmagomedov intenta representar otra cosa. Representar valores como el honor y la integridad. Y lo demostró en su última pelea, el pasado 8 de setiembre, antes, durante y después de medirse con Dustin Poirier, a quien también venció. Sin insultos, sin hablar basura. Mostrándole a las nuevas generaciones que las artes marciales son fuerza, técnica y corazón pero, también, respeto.

Nacido en las estepas

Nurmagomedov fue entrenado desde niño por su padre, un militar en retiro, campeón de sambo. Es famoso el video en el que se le ve luchando con un pequeño oso a la edad de 9 años. Siempre lo entrenó en condiciones espartanas, haciéndolo enfrentarse a los más fuertes.

En 2012 llegó a la UFC, con un récord invicto, y así se ha mantenido en las 12 peleas que ha disputado hasta ahora. Para llegar a ser campeón, venció a todos los que le pusieron por delante. A Rafael Dos Anjos lo derribó cuantas veces quiso. A Michael Jonhson lo sometió con una kimura, no sin antes decirle que no quería seguir lastimándolo y que se rindiera de una vez. A Edson Barboza, uno de los mejores golpeadores del planeta, lo pasó por encima. Y así.

Cuando le tocó enfrentar a McGregor, trató de que no fuera personal: era solo un escalón más en su camino hacia el cinturón. Pero el irlandés, acostumbrado a quebrar psicológicamente a sus rivales, lo insultó, trató de humillarlo y, en abril de 2018, atacó con su pandilla el bus en el que viajaba Nurmagomedov con otros peleadores.

La noche del 6 de octubre de 2018, luego de vencer a McGregor con una estrangulación, el daguestaní saltó la rejas del octágono para golpear a uno de los entrenadores de su rival, que había estado insultándolo.

Fue la única vez que perdió la compostura y fue castigado por ello: recibió nueve meses de inhabilitación para pelear y una millonaria multa. Nurmagomedov pidió disculpas a los fanáticos y aseguró que el peor castigo se lo propinaría su padre.

Regresó el sábado 8. Antes de la pelea, nunca tuvo palabras altisonantes contra su oponente, Dustin Poirier. Dijo que la rivalidad estaba solo dentro de la jaula, pero que fuera de ella solo había respeto. Una vez que lo venció, en el tercer round, con un mataleón, antes de que el presentador anunciara oficialmente el resultado, le pidió a Poirier intercambiar camisetas. Les dijo a sus fanáticos que empezaría a vender las camisetas de Poirier con el fin de apoyarlo en las obras de caridad que el norteamericano realiza en su país.

En la entrevista posterior al combate, explicó cuáles son los principios que guían su carrera. –[Dustin y yo] mostramos realmente lo que son las artes marciales mixtas (MMA). Lo más importante de las MMA es el respeto. Cuando vienes al gimnasio, lo primero que te enseña tu entrenador es que debes respetar el gimnasio, debes respetar a los compañeros, entrenadores, tienes que limpiar tu gimnasio. Todo se trata de respeto. Las MMA no se tratan de hablar basura, ya sabes. Eso es lo que mostramos. Eso es lo importante.

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