Expedición Huascarán: En busca del hielo milenario

Glaciólogo Oscar Vilca en el camino al Col, en el inicio de la pared de hielo.

Una docena de científicos peruanos y extranjeros ascendió al Huascarán hace unas semanas con el fin de extraer muestras de hielo, de hasta 20 mil años de antigüedad, que nos ayudarán a prever el futuro de nuestros glaciares y nevados.

Óscar Miranda
28 Ago 2019 | 15:23 h

El ingeniero ambiental Wilmer Sánchez (33) recuerda muy bien esa tarde. El sol estaba a punto de ocultarse y el equipo de científicos había culminado los trabajos de perforación de ese día, cuando, de regreso al campamento en el Col –la garganta que separa los picos Norte y Sur del Huascarán–, las vieron.

Dos siluetas encorvadas, avanzando a paso lento en dirección al campamento.

Los científicos no lo podían creer. Después de todo, Lonnie Thompson lo había logrado.

El prestigioso glaciólogo del Centro de Investigación Climática y Polar de Byrd, de la Universidad Estatal de Ohio, de 71 años, con un corazón transplantado hacía seis, había llegado al Col, a más de 6 mil metros de altitud. Y lo había hecho remontando un duro camino que le tomó tres días, esquivando grietas y escalando por una pared de hielo de 200 metros, siempre de la mano de su viejo amigo, el sexagenario guía Félix Vicencio, con quien viene subiendo a glaciares y nevados peruanos desde los setenta.

Dos viejos enormes, trepados con esfuerzo a la montaña más alta del Perú, empujados por la sed de conocimiento.

En esa montaña, en el hielo de sus cimas, estaban las claves de nuestra historia climática.

Entre el 8 de julio y el 5 de agosto, Lonnie Thompson lideró una misión de científicos peruanos y extranjeros, la Expedición Huascarán 2019, cuyo propósito fue estudiar uno de los últimos nevados tropicales que quedan en el planeta.

En los hielos de este nevado están las huellas del clima de los Andes tropicales de los últimos 20 mil años. Analizarlos ayudará a saber en qué años y con qué frecuencia hubo períodos de mucha lluvia o de sequía o de fenómenos El Niño. Ayudará a entender con qué velocidad se están derritiendo nuestros nevados y glaciares: las fuentes de agua de nuestras ciudades.

La Expedición Huascarán requirió un esfuerzo logístico, de recursos y de coraje sin precedentes en la historia de las investigaciones glaciológicas en el país. Requirió que se sumara a bordo el Instituto Nacional de Investigación en Glaciares y Ecosistemas de Montaña (INAIGEM). Requirió de la entrega de decenas de porteadores y guías. De la ayuda, en la hora última, de la Policía Nacional. Y, sobre todo, del tesón de los científicos, que treparon a las nubes en busca del hielo milenario.

El ascenso a las nieves del Huascarán
Fuente:INAIGEM

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