¡Oh! Y ahora, ¿quién podrá palabrearnos?

Maritza Espinoza
15 Jun 2019 | 21:00 h

Vero está buscando un vientre de alquiler, y no tuvo mejor idea que coquetear con Vladimir Cerrón, el izquierdista-conservador y gobernador regional de Junín.

Tal vez, en medio de tanta borrasca política, usted es de los que se angustian por quiénes serán los rostros que competirán el 2021, ahora que todos los caseritos de siempre están o muertos o embarradazos en el lío Lava Jato. Bueno, pues, como para ir amenizando la espera, veamos cómo va el panorama provisional de las fichitas que nos jugaremos en apenas dos años.

 

Chibolín a Palacio

Curiosamente, hace un año, hubiéramos muerto de la risa de solo escuchar tan loca posibilidad, pero don Andrés Hurtado ya se lanzó a la cancha con todo. Y no es ningún tonto. Tiene un programete de tele de corte asistencialista y lo usa de caja de resonancia de sus peregrinos afanes de candidato en ciernes. Hace unos días, quiso ganarse votos futuros dando tribuna a un grupo de desconcertados alumnos de Telesup que “protestaban” porque el gobierno les impedía ser estafados por la descalificada universidad. Chibolín, luciendo sus canas de estilista y un terno más Armani que su vocación de servicio, se frotaba las manos y los azuzaba.

Handicap: Ha estado metido en tantos escándalos de farándula que difícilmente confrontaría una campaña de demolición.

Posibilidad: Podría colarse entre los votos de quienes quieren burlarse del sistema.

 

Forsyth, el niño de oro:

Cuando asomó a las encuestas tras su encontronazo con los informales de Gamarra, muchos saltaron felices pensando que acaban de encontrar al nuevo niño de oro de la política chola. Guapísimo, exitoso empresario, querido por haber sido parte de un equipo de extracción popular (con lo que compensaba la cuna de oro en que nació), parecía no tener pierde hasta que un feo pleito conyugal despintó, digamos que embarró su imagen. Igual, nadie es cadáver en política.

Handicap: Vanessa Terkes

Posibilidad: Ir arrodillado sobre chapitas a pedir perdón a su esposa. Eso sí, con miles de cámaras alrededor, como es su estilo.

 

Antauro, el etnocacerista:

El hermanito de Ollanta Humala podría salir cualquier día de prisión y nadie duda que participaría de inmediato para capitalizar los votos radicales. Tiene todavía una buena cantidad de reservistas que le hacen la chamba de difusión y el descrédito de la clase política con Lava Jato podría hacer que la gente mire a la izquierda de la izquierda, donde está él, pintadito y fusil en ristre.

Handicap: El gigantesco troncho con que lo ampayaron alguna vez, el Andahuaylazo y su papá.

Posibilidades: Que no participen Goyo Santos, Walter Aduviri y todos los otros radicales de izquierda que, con todo, son menos radicales que él.

 

La Vero radical:

Está como hormiguita buscando un vientre de alquiler, y no tuvo mejor idea que coquetear con Vladimir Cerrón, el izquierdista-conservador y gobernador regional de Junín. Piensa que va a reeditar su performance del 2016, cuando casi pasó a segunda vuelta y hasta se dio el lujo de endosar su decisivo veinte por ciento al olvidado Pipikey.

Handicap: Su intento de radicalizarse le puede jugar una mala pasada, porque podría no tener tiempo de desradicalizarse antes de la segunda vuelta.

Posibilidad: Definirse y dejar la estrategia “ni chicha ni limoná”.

 

¿Ontá Guzmán?

Julio Guzmán, el moradito anda tan silencioso últimamente que uno juraría que le han comido la lengua los ratones, parece estar jugando a la estrategia de exponerse lo menos posible y, luego, con una campaña arrebatadora, recuperar el tiempo perdido y pasar a segunda vuelta Dios sabe con quién.

Handicap: A la gente no le gustan los políticos que no se despeinan y solo confía en aquellos que están presentes cuando las papas queman.

Posibilidad: Hablar, arriesgarse.

 

Barnechévere quemao:

Últimamente, Alfredo Barnechea ya no sabe cómo congraciarse con los acciopopulistas después de haberse ido a ofrecer, envuelto en papel de regalo con un moño en el ombligo, como candidato del Apra apenas se suicidó García. Publica fotitos con Belaunde, lo menciona cada dos por tres y hasta se peina como él para que lo perdonen. Piña, allá ya tienen otras cartas.

Handicap: Ya no tiene partido y, por si fuera poco, tiene poco talento para elegir amigos. Si no, recuerden su mortífero paseíllo con el quemadísimo Luis Castañeda.

Posibilidad: Comer chicharrones.

 

Butters, ¿el Bolsonaro peruano?

El muchachón que, según muchos rumorean, sería la carota de la ultraderecha peruana y que, según sus fans, no tiene nada que envidiarle a Bolsonaro. No por ser muy poco gay friendly o muy mucho (sic) deslenguado, sino porque las joyitas de Padres en Acción y Con mis hijos no te metas ya descartaron a Keiko Fujimori hace ratón y andan en busca de alguien, porque los impresentables que tienen no sacarían, en término de votos, ni para el diezmo de la próxima misa

Handicap: Su bocota.

Posibilidad: Morigerar su discurso y perfilar un discurso conciliador con la izquierda, con los chilenos, con las feministas y todos aquellos que le causan alergia.

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