“Hay que comenzar a decir las cosas por su nombre”

Maritza Espinoza
15 Jun 2019 | 21:00 h

Ministra de Educación.

Hicimos esta entrevista a la ministra de Educación, Flor Pablo, inmediatamente después de una larga reunión que sostuvo con el presidente Martín Vizcarra. Camino a su despacho, nos contó que había sido un encuentro productivo, tanto en términos presupuestarios como en la coordinación de políticas edicativas. Buenas noticias para la ministra de una cartera que se ha convertido en el punching ball de los humores aprofujimoristas.

Ha cumplido tres meses al frente del Minedu. ¿Cuál es su balance personal?

En términos de estilo de gestión, pienso que hay que resolver las cosas con los actores. Hemos hecho reuniones con todos los gobiernos regionales y yo personalmente he viajado a cerca de 10 regiones, así como los viceministros, y hemos visitado todas las regiones. ¿Por qué? Porque hay un tema que identificamos primero y es la falta de maestros.

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¿Cuál es el déficit?

Inicialmente encontramos cerca de 2000, que hemos financiado con más de 30 millones que se mandaron a ocho regiones, especialmente de selva. Porque pueden faltarnos muchas cosas en las aulas, pero lo que no puede faltar es un profesor. Además, siempre digo a los colegas: yo estudié en un colegio chiquito, en Carabayllo. Llegamos a una zona donde no había nada todavía, así que el colegio era también reflejo de la comunidad.

A propósito, en una columna, afirma que es producto de la educación pública.

Sí, siempre lo digo: tan mal no debe habernos ido. Un colegio chico, sin muchas comodidades, pero lo que allí valoro es que había un gran profesor. Entonces, con las políticas y reformas tenemos que entrar en los maestros. Y el estilo de gestión está muy marcado por el diálogo. La reforma educativa no puede perder el rostro humano.

En estos tres meses, ¿cuál ha sido su mayor quebradero de cabeza?

El que sigue siendo el mayor desafío es el tema de la infraestructura. Y tiene varios rostros. Uno, tenemos una gran brecha, de más de mil millones, pero a la vez la expectativa de la gente todavía está mucho en el cemento, pero creo que tenemos que comenzar a mirar lo que está dentro de esa infraestructura, el tipo de educación que estamos dando...

Se refiere a los contenidos…

Sí. Y ahí volvemos a los cursos, a la parte más académica, más cognitiva. Creo que el mayor desafío (y tiene que ver con la rompedera de cabeza, como dices tú) es cómo hacemos que la escuela sea un ambiente, para comenzar, amable, a donde los chicos quieran ir. Ahorita tenemos colegios con violencia, abuso sexual, maltrato, bullying. Ese es uno de los desafíos, que tiene que ver con la calidad y que no involucra solo a los profesores.

Dijo en una entrevista que su sector está en constante interpelación. ¿Cómo ha afectado esto su gestión?

Tiene que ver con esto de los desafíos. O sea, esta nueva forma de entender la educación para la ciudadanía, para la formación integral, este cambio que queremos en la escuela… Su inspiración y su norte es lo que nos da el currículum. Y si vamos a ver por qué es la permanente interpelación, todo es justamente por el currículum expresado en el enfoque de igualdad de género.

Son cinco gestiones y se sigue haciendo el mismo cuestionamiento…

Pero el enfoque de igualdad de género no es el enfoque solamente, sino es la visión de la educación que queremos, la visión de ciudadano que queremos. Yo siempre diré: el currículum es un documento en permanente construcción, pero este currículum que tenemos ahora, aprobado desde el 2016, y de ahí es que vienen los constantes cuestionamientos, es un currículum que se pone a la vanguardia, a recuperar una educación humanista, basada en derechos, que nos dice que no discriminemos a nadie, que comienza a decir con claridad algo que no se ha dicho y es que tenemos que respetar a las personas con una orientación sexual distinta.

De hecho, usted es la primera ministra que ha dicho que, sí pues, hay chicos homosexuales que merecen ser tratados con equidad.

Sí. Y creo que hay que comenzar a decir las cosas por su nombre. Efectivamente hay prejuicios. Yo siempre digo que, de repente, hay generaciones más adultas que no van a poder cambiar determinados patrones, pero no le neguemos la posibilidad a nuestros niños y niñas de educarse reconociendo al otro como igual, independientemente del color de piel, de su condición socioeconómica, de su orientación sexual…

En el Cade Educación mostró una cifra que indica que más del 60% de los chicos no quiere a alguien que hable una lengua indígena ni a un chico de tendencias homosexuales como compañero. ¿Cómo lidiar con eso, teniendo en cuenta que hay padres que avalan este prejuicio?

Yo ponía esos datos para justificar de alguna manera -aunque ya nuestra propia realidad justifica suficientemente- por qué necesitamos un cambio en la esencia de la educación. En realidad, ¿por qué el nuevo currículum ha tenido tantas observaciones y movilizaciones? Porque hay un planteamiento efectivamente de fondo que toca con las creencias de las propias familias, y creo que nos enrostra lo discriminadores que somos.

Detrás de estos cuestionamientos, ¿no hay una intencionalidad política?

Tienen una representación en el Congreso, eso es evidente, que tiene una defensa de estos intereses que no son valores nacionales, que no están en nuestra Constitución, que no corresponden al marco de las políticas. El estado asume el rol que por naturaleza le toca: el Estado de derecho, la defensa de todos, a veces incluso de las propias familias. Si hay una familia que maltrata y golpea a sus hijos, el Estado ingresa. Si hay una familia que enseña a sus hijos a discriminar y odiar, el Estado también tiene que dar una educación que contrarreste ese tipo de enseñanza y educación.

Le decía que es la primera ministra que dice: “sí, pues, hay chicos homosexuales”. ¿A partir de cuándo uno puede decir que un chico es homosexual?

Ya en la primaria uno se va dando cuenta de las inclinaciones de los chicos. En la secundaria es evidente el comportamiento de nuestros estudiantes. Pero, efectivamente, muchas veces la familia lo niega. Ellos mismos lo niegan. Uno sabe que tiene un compañero homosexual, pero todos hacemos de cuenta que no, y la forma en que expresamos que sí nos damos cuenta es ofendiéndolo, burlándonos. Eso es algo inadmisible.

Hay un cliché que repiten los de Padres en acción y Con mis hijos no te metas: “el ministerio busca la universalización de la homosexualidad”.

Yo les decía a aquellos que me decían eso que me mostraran un colegio donde ocurriera y nunca me han pasado uno. En realidad, lo que estamos buscando es visibilizar una situación real y comenzar a reconocernos en nuestra diversidad. Claro, lo más duro, lo que culturalmente está instalado, no es solamente nuestro rechazo, sino nuestro odio. O sea, si insulto a un hombre, decirle “maricón” es la forma más ofensiva de tratarlo. Y tenemos muchas cargas.

Hace días, la congresista Milagros Salazar mostró, en una entrevista, unos textos que enseñaban cómo realizar el sexo anal. ¿Son textos reales?

Mira, el texto -de tercer año de secundaria- en su conjunto está bien. Lo lees y no vas a encontrar nada, pero en la referencia y en la bibliografía, hay pies de página que llevan a páginas que, más allá de la información que tuviesen, no debieron haberse puesto, porque son blogs. No tenemos control sobre ellos y pueden incluso ir variando. Y lo hemos reconocido y por eso hay incluso procesos disciplinarios iniciados y hemos hecho una comisión de textos para la revisión… Pero mi reflexión es: ya, encontré una información inadecuada. En lugar de ponernos al servicio de nuestros niños, si esa es nuestra preocupación, lo que más han hecho es publicitar estos contenidos.

¿Es un error enseñarle sobre sexo anal a un chico de 15 años?

El tema no era el hablar del sexo anal, porque incluso podríamos decir que efectivamente parte de la educación sexual integral supone también hablar de estos temas. Podría ser una causa, por ejemplo, de una infección de trasmisión sexual… Hay varias cosas sobre las que nos señalan y dicen: ¡Miren lo que han puesto! Por ejemplo, el aborto. Y le decimos que sí. Y el link que cita es de una fuente oficial, donde se dice que en algunos países es legítimo. ¿Y por qué no pueden saber nuestros niños que esto en otros países es legal?

¿Y se explica que en el Perú no lo es?

Sí, les decimos que en el Perú no lo es, salvo en caso de riesgo de muerte para la madre…

Pero han hablado como si no existiera esa aclaración...

Claro, ya se tergiversa la información y creo que ahí sí hay que tener cuidado, porque si justamente me pongo en la lógica de quienes dicen que esa es una información inapropiada, no haría todos los esfuerzos por difundirlo más y por satanizar y generar un morbo. Porque con toda la información que se da, y además en horario de protección al menor, lo que hacen es que los niños de cinco años estén preguntando: y, mamá, ¿qué es sexo anal?

Otra cosa que ha dicho Milagros Salazar es que, en los textos sobre la época del terrorismo, solo se habla de los excesos de parte del Estado y se deja a Sendero y el MRTA como héroes. ¿Hay algo de cierto?

No es así. Eso lo expuse en la interpelación y les he dado ejemplos. Lo que pasa es que ellos quisieran que no se use términos, como, por ejemplo, “violencia política”. Quisieran que se hable solo de terrorismo. Y la historia se hace mirando fuentes. Y hemos revisado la fuente también de todas las fuerzas armadas, las fuentes asociadas a la Comisión de la Verdad. Algunos quisieran que no usemos esa fuente, pero no podemos hacer eso.

De hecho, es una fuente oficial…

El Estado, en este caso el Ministerio de Educación, no puede contar la historia desde la perspectiva de una persona o de una agrupación política. Contamos la historia en función de las fuentes oficiales. Nos faltará de repente profundizar más, pero, claro, ahorita lo que nos reclaman es contar una historia en las palabras y en los términos que una agrupación política quiere, y eso es algo que el ministerio no va a hacer. Y ahí viene el tema de respetar las competencias de cada quien. O sea, las políticas educativas y los contenidos los determina el Ministerio de Educación.

¿Cuál quisiera que sea su huella en esta gestión?

Yo quisiera mejorar las condiciones del servicio, especialmente en las zonas rurales, indígenas.

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