Binacional, la altura de un campeón

La República
9 06 2019 | 09:12h
El poderoso del sur

Deportivo Binacional fue la sorpresa de la Liga 1. Sin grandes nombres, el “Poderoso del Sur” se hizo fuerte en Juliaca y se coronó campeón del Torneo Apertura. Como muchas historias de éxito, esta tiene el sello del sacrificio.

El futbolista marfileño Hervé Kambou visitó al médico tres veces durante sus primeras semanas en Juliaca, Puno. No por una lesión, sino por el soroche. Los 3 mil 825 metros sobre el nivel del mar de la ciudad altiplánica afectaron al defensa africano de 34 años. Pero eso era parte de los sacrificios para convertirse en campeón por primera vez en su carrera. Hace una semana, Kambou tocó el cielo en esta ciudad, junto a sus compañeros del Deportivo Binacional, el equipo sorpresa de la Liga 1.

“Abrígate, Kambou”, le dice un aficionado en el centro de Juliaca. Es de noche y el jugador no lleva el abrigo excesivo de los lugareños. El problema no es el frío, responde entre risas, sino la altura. Luego de saludarlo, Kambou recuerda cómo llegó hasta la Ciudad de los Vientos. La dirigencia lo contactó a
inicios de año para el proyecto. Binacional iba a cambiar su sede a Juliaca (el año pasado fue local en Arequipa y Moquegua). Kambou confiesa que tuvo miedo, pues sus experiencias previas en la altura fueron desagradables. Jugando por Cantolao, luego de un partido en Huancayo, no pudo dormir por la fiebre y el dolor de cabeza (efectos de la falta de oxígeno). 

Dos argumentos lo convencieron: se armaría un equipo corto pero competitivo y en Juliaca serían imbatibles. “Tenía miedo, pero la vida es así, un sacrificio para buscar tu destino”, refiere. Estampó su firma rechazando otras ofertas. La pretemporada inició el 18 de enero, con dos semanas en Arequipa. Luego se mudaron a Juliaca, donde Kambou confirmó sus miedos iniciales: los dolores de cabeza aparecieron, pero se fue adaptando. Y llegaron los triunfos. Los números señalan que en Juliaca, Binacional fue casi imbatible. Solo perdió ante Sport Huancayo (otro equipo de altura). Kambou reniega cuando dicen que el equipo se coronó por jugar cerca de los 4 mil metros. Remarca que ganaron cuatro partidos de visitante, claves para sacar una ventaja de siete puntos al segundo: Sporting Cristal. El hombre de Costa de Marfil dice que la altura golpea a todos: cuesta jugar en Juliaca.

El preparador físico del equipo, Willy Escapa, aclara que la altura no siempre es ventaja, pues los jugadores de Binacional también sufren efectos en la costa. A mayor cantidad de oxígeno sienten el cuerpo más pesado. Por ello, después de los partidos en el llano, deben realizar trabajos de reacondicionamiento a la altitud.

Yorkman Tello es un volante que juega en Binacional hace cinco temporadas y es un líder dentro del equipo. Reconoce que la altura es un recurso, pero no lo es todo. El Unión Minas de Cerro Pasco militó en el Descentralizado entre 1992 y 2001, y nunca ganó nada a pesar de jugar sobre los 4 mil 380 metros. Para Tello, las fortalezas de Binacional estuvieron en la humildad y unión del grupo. Resalta también aspectos del juego, donde se priorizó el orden defensivo y la movilidad del mediocampo. Allí tienen al jugador revelación del campeonato, el arequipeño Andy Polar, quien con 22 años jugará los Juegos Panamericanos Lima 2019 con la selección nacional. Polar es un ídolo de masas en diferentes distritos de Puno, y cada fecha mejora su nivel. En el partido de la coronación ante Sport Boys marcó un golazo que abrió el triunfo. Las propuestas de otros clubes han llegado al volante ambidiestro, pero tiene contrato hasta el 2020.

Oportunidades
El promedio de edad de los jugadores de Binacional es de 27 años. Es un plantel experimentado en el que la mayoría nunca levantó un trofeo. Vistieron varias camisetas en busca de mejores oportunidades. En Juliaca encontraron su revancha y ante Sport Boys jugaron el partido más importante de sus vidas. El arquero y capitán, Michael Sotillo, afirma que tuvo pocas oportunidades en su carrera. Pudo mostrarse a los 34 años y se siente en su mejor
momento. Yorkman Tello reconoce que se había conformado con ser un jugador de la Copa Perú. Ahora, con 29 años, sueña con jugar la Copa Libertadores.
Al igual que sus futbolistas, Deportivo Binacional anduvo por varios lugares en busca del éxito. Fue fundado en la frontera de Perú y Bolivia el 2010, por
un sindicato de dos mil tricicleros del distrito de Desaguadero, en Chucuito, Puno. Aportaban 20 soles mensuales con el sueño de ver a su equipo ganar la Copa Perú y traer el fútbol profesional a Puno. Siempre eran eliminados en etapas nacionales.


El 2016, el presidente y entonces alcalde de Chucuito, Juan Carlos Aquino, trasladó al club a Arequipa para hacerlo más competitivo. Tendría acceso a un mayor mercado de futbolistas. De alguna manera, el club repitió la historia de migración de los habitantes puneños, quienes llegan a Arequipa en busca de oportunidades. El periplo fue agridulce para Binacional. Ganó la Copa Perú el 2017, pero el año siguiente, en la Primera División, hubo una respuesta pobre del aficionado arequipeño. Solo los familiares de los jugadores y algunos más, asistían a los partidos. Yorkman Tello cuenta que el año pasado fue el más complicado de los que vivió en el club. Sin taquilla, llegó el incumplimiento de sueldos. Se cambiaron a Moquegua donde la situación mejoró algo.

Andy Polar y Michael Sotillo también sufrieron la época de vacas flacas del 2018. El arquero decidió renovar porque la dirigencia le prometió que en Juliaca tendrían un apoyo masivo y mejores ingresos. Las estadísticas les dieron la razón: detrás de Alianza Lima y Universitario, Binacional tuvo la mejor
asistencia del Apertura. Un promedio de diez mil personas los acompañó en los partidos de local, en el estadio Guillermo Briceño Rosamedina.


Al maestro con cariño
Detrás del éxito de Deportivo Binacional está su entrenador, Javier Arce, 62 años, profesor de educación física que trabajó por tres décadas como preparador físico en diferentes equipos de fútbol. Desde el 2012 se reinventó como director técnico. Arce es un hombre de perfil bajo. Adaptarse a las circunstancias es una máxima de su filosofía de trabajo. Prefiere la solución antes que la queja. Esta premisa parece haber calado hondo en sus pupilos. Kambou y Tello remarcan que durante la campaña no hubo reclamos a pesar de las carencias logísticas. El equipo tiene acceso limitado al estadio,
debido a que continúan las obras de edificación. Tampoco hay buenas canchas alternas.

El último martes, por ejemplo, un paro de 48 horas, impidió que se trasladen hasta el estadio de Caracoto (en las afueras de Juliaca) y de emergencia tuvieron que ir a la cancha sintética de un colegio. El mismo paro impidió que cinco jugadores que residen en la ciudad de Puno llegaran a las prácticas. Pero el equipo siempre estuvo presto a trabajar. La única diferencia del grupo con la dirigencia llegó tras el título. No consideran justo el monto del premio económico.

Los pupilos de Arce le reconocen al DT el don de ganarse la confianza del futbolista y de cohesionar al grupo. Y le atribuyen un buen análisis de los rivales. Aún no se sabe si renovará. Su contrato finaliza en junio. Luego del título viene el torneo Bicentenario y el Clausura. Sotillo vislumbra una competencia más dura y pide a los juliaqueños que también los acompañen en las malas. Kambou, por su parte, cree que con tres refuerzos el equipo ganará más títulos. “Este es el año de Binacional”, dice con seguridad

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