Anemia: tres soluciones

La República
1 M06 2019 | 21:00h
Propuestas

Una barra de chocolate fortificada con hierro hecha a base de insectos. Un té nutritivo que tiene como insumo un alga milenaria. Un aparato que detecta el índice de anemia con una foto. Investigadores locales proponen fórmulas para acabar con esta condición que afecta a un alto índice de niños.

Para producir un kilo de carne de vacuno se necesitan 22 mil litros de agua según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, conocida como FAO.

En otras palabras, para que usted y su familia puedan disfrutar de ese kilogramo de jugosa carne roja a la parrilla, la industria empleó la misma cantidad de agua que necesitan a diario 220 personas para vivir.

Así de dramático es el consumo del líquido vital.

Sobre este dato reflexionó el joven ingeniero agrónomo Eduardo Lama cuando se le ocurrió iniciar una empresa productora de barras proteicas hechas en base a insectos.

"El 2030 tendremos que alimentar a nueve billones de personas", dice. "La FAO propone el consumo de insectos como una alternativa para hacerle frente a la gran demanda de alimentos que se nos viene en el futuro".

Son nutritivos y ricos en proteínas, fibra, grasas buenas, calcio, hierro y zinc. En un documento publicado el 2013, la FAO se respalda en estudios científicos hechos por la Universidad de Wageningen (Países Bajos) para alentar el consumo de una lista de diez insectos como los grillos, el gusano de la seda, los saltamontes, los escarabajos, entre otros.

Lama le puso el ojo al gusano de la harina o tenebrio molitor, un escarabajo que crece en los almacenes de granos secos y que, asegura, contiene más proteínas y hierro que la carne de vacuno: "Un kilo de larvas de tenebrio tiene 15.34 miligramos (mg.) de hierro, mientras la misma cantidad de carne tiene 1.9 mg.".

El ingeniero egresado de la Universidad Agraria obtuvo la respuesta a su preocupación:

"Podemos usar al tenebrio como fuente nutritiva. El Perú tiene un clima privilegiado para la reproducción de los insectos. La industria aquí se dedica a matar las plagas y no sabe el potencial que tienen estos bichos", sostiene.

Junto a su hermana Raisa Lama y el estudiante de ingeniería industrial, Renzo Cateriano, montó un laboratorio en uno de los pisos de su casa, y bajo estrictas condiciones de higiene e inocuidad (temperatura a 27 grados centígrados y humedad controlada con tecnología) cría millones de estas larvas que al crecer toman la forma de un escarabajo.

Tras un meticuloso procesamiento de deshidratación y molienda de los gusanos obtiene la harina, que en combinación con granos andinos como el tarwi y la quiwicha, será el insumo principal de una súper barra de chocolate que promete cubrir altas necesidades proteicas y disminuir la anemia.

"Una barra contiene ocho gramos de harina de tenebrio, y 5.2 miligramos de hierro, casi el triple de lo que tiene un bistec", agrega Renzo Cateriano.

Por estas cualidades, la agencia Innóvate Perú, del Ministerio de Producción, valoró a este emprendimiento como una solución innovadora para luchar contra la anemia, y le dio un apoyo financiero al igual que a las otras iniciativas que mostramos a continuación.

Un alga vital

La estadística de la Encuesta Demográfica y de Salud Familiar (ENDES) del 2018 es alarmante: el 46.6% de niños y niñas peruanos entre los tres y 36 meses tienen anemia, y los casos crecen en las áreas rurales donde el 51,9% de este grupo la padece.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha calificado esta realidad como "un problema de salud público severo". La Unicef indica que la mayoría de los casos de anemia están ligados al déficit del consumo de hierro, un mineral que nutre a los glóbulos rojos de la sangre, que son los que llevan oxígeno a nuestros tejidos.

Un niño con anemia se sentirá débil, se quedará dormido en clase y tendrá un bajo rendimiento intelectual. Y serán los más pobres y los mal nutridos los que padecerán esta condición.

El biólogo Marcelo Utrilla, junto a dos compañeras de la Universidad Agraria de La Molina, viene investigando desde hace meses una planta milenaria que podría revertir esta situación.

El cushuro es un alga que crece en las lagunas del altiplano, a más 3 mil metros de altitud y, según estos investigadores, tiene un alto índice de hierro, calcio, vitamina B, fósforo y proteínas.

"Es más nutritiva que la lenteja -dice Utrilla-. Es una cianobacteria con capacidad de retener el nitrógeno y contiene todos los aminoácidos esenciales, lo que la convierte nutricionalmente en un insumo de hasta mejor aporte proteico que la carne".

Bajo esta premisa, su equipo ha ideado una bebida en base al alga vigorizante. La han hecho en forma de un "bubble tea" o té de burbujas, una bebida de origen oriental que contiene el líquido refrescante y gomitas que se asientan en el fondo del vaso.

"En nuestra bebida, llamada Muskhiy Bubble Tea, hemos reemplazado a las gomitas por bolitas de cushuro procesado en diferentes sabores que se toman con té verde", dice Utrilla.

Los investigadores insisten en el alto valor nutritivo del cushuro, y lo comparan con otras fuentes de hierro: cien gramos del alga contienen 83,6 mg. de hierro. La misma cantidad de sangrecita contiene 61.4 mg, y la lenteja, 7.6 mg.

Si bien la presentación de su producto fue pensada con un fin comercial y orientado a un público vegetariano o de vida saludable, los investigadores consideran que su aporte a la lucha contra la anemia está en la revalorización y preservación de este recurso ancestral que había sido perdido de vista.

Fotografía inteligente

En el laboratorio de Bioinformática y Biología Molecular de la Universidad Cayetano Heredia, el doctor Mirko Zimik y su equipo de investigadores analizan los resultados de un software capaz de diagnosticar la anemia con tal solo analizar fotografías digitales de la conjuntiva del ojo de los individuos.

El sistema se basa en el antiguo método de los médicos para detectar la baja hemoglobina en la sangre: si la conjuntiva presentaba palidez, era altamente probable que el paciente tuviera anemia.

"El estudio se realizó con 600 niños de un barrio urbano marginal de Lima Norte", explica el PhD en Control y Prevención de Enfermedades. "Tomamos las fotos de sus conjuntivas con un celular y las escaneamos con un sistema cuyos algoritmos interpretan el valor de hemoglobina basado en el análisis del color y el nivel de la vascularización del ojo".

Para corroborar los resultados de este detector, el doctor y su equipo tomaron muestras de sangre de los niños y los analizaron con el método de cianometahemoglobina, "la prueba de oro" más fiable para corroborar la anemia.

El experimento de Zimik aún está en periodo de prueba. La fase 2 consistirá en el análisis del color de las uñas de los dedos de las manos. Este método fue ganador de un concurso del Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social que buscaba nuevas formas de diagnosticar la anemia que no implicaran pinchazos y que sea portátil.

Si se lograra diagnosticar la anemia de forma temprana, y los niños y niñas afectados se alimentaran con los productos que estos investigadores proponen, podríamos reducir de forma drástica esta condición que limita su futuro. Esa es la apuesta. Ese el desafío.