El ataque de las superbacterias

La República
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Alerta

La ONU alerta que las bacterias son cada vez más resistentes a los antibióticos. El mal uso de los medicamentos causa que estos microorganismos se hagan más fuertes. Ya estamos perdiendo la batalla contra cepas multirresistentes.

Comienza el otoño. Baja la temperatura. Empiezan los estornudos, el dolor de garganta, la gripe. Aumentan las colas en las farmacias. La gente le pide los medicamentos "más fuertes" al dependiente y este da sin remordimiento su diagnóstico al paso: amoxicilina, azitromicina y eritromicina. Todos son antibióticos. No hace falta la receta médica. Se produce la venta.

Lo que no sabe el enfermo es que esos medicamentos no le servirán para combatir su gripe. Su consumo, más bien, podría generar un problema mayor. La automedicación es una práctica muy común entre los peruanos. En un estudio publicado el 2016 en la Revista Médica Herediana, el 56% de los entrevistados confesó que compraba antibióticos sin recomendación médica.

Como por efecto mariposa, esta conducta poco responsable podría causar una crisis mundial. No es alarmismo. La ONU lo advirtió en abril pasado en su informe No podemos esperar: asegurar el futuro contra las infecciones farmacorristentes. Entre varios ítems, indicaba que el uso indebido y excesivo de los antimicrobianos –entre ellos los antibióticos– está acelerando la aparición y propagación de patógenos más resistentes, las llamadas superbacterias a las que medicamentos del pasado no les hacen cosquillas hoy.

"Enfermedades comunes mil por tuberculosis multirresistente", dice el informe. Si pensábamos que habíamos ganado la batalla contra estos bichos, que en siglos pasados arrasaron con buena parte de la humanidad con enfermedades que hoy parecen controladas como la diarrea o la neumonía, estábamos equivocados. La proliferación de las super bugs parece salirse de control.

Y lo que indica la ONU no es de ciencia ficción. Pero, ¿qué tiene ver esto con mi gripe? Dos expertos de la salud lo explican a continuación.

Bichos resistentes

La gripe no es una enfermedad provocada por bacterias sino por un virus, por lo tanto no se debe tratar con antibióticos. "Está causada por el virus de la influenza que usualmente es de tipo A o B. Como es viral tiene un ciclo de vida de entre cinco a siete días. Los síntomas se pueden tratar con analgésicos para el dolor, descanso o simplemente tomando sopa de pollo. La única forma de evitarla es a través de la vacuna", dice el médico infectólogo del Instituto Nacional de Salud (INS), Manuel Espinoza.

Pero, ¿qué pasa en nuestro cuerpo cuando tomamos antibióticos pensando que acabarán con nuestra gripe?

Contribuimos a la generación de superbacterias.

La química farmacéutica y PhD en Salud Pública, Mónica Pajuelo, explica este proceso: "En nuestro organismo habitan bacterias que no son patógenas (no originan una enfermedad). La Escherichia coli, por ejemplo, vive sin hacernos daño en la microbiota intestinal. Pero cuando tomamos el antibiótico sin necesitarlo, nuestras bacterias reaccionarán a la acción de la medicina de dos formas: las más sensibles morirán y, por principio darwiniano de la supervivencia del más fuerte, habrán otras que mutarán en cepas más resistentes".

Y aquí viene el problema: cuando estas bacterias resistentes se encuentren con bacterias patógenas, les transferirán su gen de resistencia, y se originarán superbacterias insensibles a la mayoría de fármacos. "El consumo de dosis bajas del antibiótico o el no cumplir con los días de tratamiento producirán el mismo efecto", recuerda el doctor Espinoza.

Volvamos al caso del E.coli, un ejemplo de superbacteria. Cuando este microorganismo, asociado a las enfermedades diarréicas, ingresa al tracto urinario provoca una infección crónica conocida como cistitis, que se trata con antibióticos.

Pero el 2016 se dio un caso alarmante en Estados Unidos. Una mujer de 49 años se había infectado con una versión de la bacteria que era inmune al antibiótico más potente que existe, la colistina, empleado como último recurso por su alta toxicidad. La noticia dio vuelta al mundo.

"Corremos el riesgo de entrar a una era posantibióticos", declaró preocupado Thomas Frieden, director de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de EEUU, para The New York Times.

¿Podríamos retroceder décadas de avances en materia de salud y control de epidemias?

Infectar al débil

"España es el segundo país europeo que más antibióticos consume. El problema de las resistencias a los antimicrobianos preocupa al sistema sanitario", dice vía e-mail el doctor Vicente Zanón, experto de la Universidad de la Internacional de Valencia. Alrededor de 2 mil personas mueren al año en ese país por infecciones causadas por bacterias rebeldes a la medicina.

En Perú, el infectólogo Manuel Espinoza enumera algunas superbacterias que no reaccionan a los antibióticos usados hace quince años: "La ampicilina, la cefalosporina, el ciprofloxacino ya no son efecivos para tratar el E.Coli. La pseudomona aeruginosa es invencible y puede provocar infecciones urinarias, cutáneas, incluso llevar a la muerte a pacientes inmuno deprimidos. La klebsiella pneumoniae también se ha fortalecido, produce neumonía, y puede infectar de forma letal a pacientes de las unidades de cuidados intensivos (UCI)".

"Se pueden tomar antibióticos más potentes pero causarán daños a otros órganos como el hígado y los riñones", advierte la doctora Pajuelo, jefa del Laboratorio de Microbiología de la Universidad Cayetano, que nos devuelve al origen de este reportaje: la automedicación y el mal uso de los fármacos.

Un estudio que realiza actualmente sobre la diarrea en niños de Villa El Salvador evidencia que no solo la gente común hace un mal uso. A veces, los profesionales de la salud también cometen excesos.

"Hallamos que se les prescribía antibióticos a los niños desde muy temprana edad para tratar enfermedades respiratorias. Era innecesario. Además de hacerles daño, otra vez repiten el patrón que creará bacterias resistentes", dice la experta.

¿Ya comprendió cómo se relaciona la automedicación con la alarma que prendió la ONU? Recapitulemos: al consumir de forma irresponsable antibióticos podría incubar en su cuerpo superbacterias que no solo lo perjudicarían sino que podrían llegar a ambientes muy sensibles como las UCI o la unidad de quemados de los hospitales.

"Podría infectar gente con el sistema inmunológico debilitado y hasta causarles la muerte", advierte Espinoza.

Los países planean estrategias para prevenir pronósticos catastróficos. Perú, a través del INS, tiene un plan nacional que aún no camina.

¿Por qué no se inventan antibióticos más infalibles?, se preguntará el lector. Es carísimo. "El costo de la producción varía entre los 30 y 300 millones de dólares, y no se sabe cuál será el final, de repente al año de la investigación, la bacteria sea más resistente", precisa el doctor Espinoza.

Si no se concientiza sobre el tema hoy, se calcula que para el 2050, en el escenario más alarmante, serán 10 millones las víctimas de las súperbacterias. El problema ya está entre nosotros. Cambiemos los malos hábitos.