“Vizcarra llegó en una gran soledad y tiene que gobernar así”

Maritza Espinoza
18 05 2019 | 21:00h

Analista político. Doctor en Ciencias políticas por Flacso (sede México). Licenciado en Sociología por la PUCP y director del Programa de doctorado en Ciencia Política de esta universidad. Investigador principal en el Instituto de Estudios Peruanos (IEP), que dirigió.

Martín Tanaka suele ver siempre el vaso medio lleno. El destacado analista no suele perderse en las visiones apocalípticas a las que son tan afectos algunos de sus colegas. Lo demuestra en esta entrevista, donde desmenuza con realismo las opciones de cada una de las fuerzas políticas y las del propio gobierno. De yapa, nos deja con una sensación optimista de cara al Bicentenario.

¿Debo felicitarte por la creación del Colegio de Politólogos?

Lamentablemente, creo que no. No porque algo que junte a los politólogos no sea importante, sino por la manera en que se ha hecho esto, que es muy excluyente y no es fruto de un consenso donde participemos todos.

De hecho, hay analistas destacados, incluyéndote, que no cumplen con los “requisitos”.

Tengo un doctorado en Ciencias políticas, soy director del Programa de doctorado en Ciencia Política de la PUCP, y no podría colegiarme, porque no tengo la licenciatura en Ciencias políticas.

De otro lado, hay analistas que dicen que hay un rearme del fujimorismo y que Vizcarra está paralizado. ¿Piensas igual?

No mucho. Concuerdo en que el gobierno no transmite liderazgo, no se ve claramente cuáles son sus prioridades, pero eso no tiene mucho que ver con la relación con el fujimorismo, que, efectivamente, está intentando recomponerse, obligado un poco por las circunstancias de la elección de la nueva mesa directiva del Congreso.

Con posibilidad de retomarla.

Sí, con posibilidad de retomarla tejiendo alianzas, es cierto, pero creo que internamente siguen necesitando, también ellos, definiciones y liderazgos claros. Hace poco hubo el anuncio de su relanzamiento, pero no se ve con mucha claridad en qué consiste.

Mientras Keiko esté presa, ¿puede haber una recomposición?

Mi percepción es que sigue complicado. En el relanzamiento destacó la figura de Luis Galarreta. Entonces, pareciera que una línea más aguerrida ha terminado imponiéndose. Los mensajes fueron contradictorios: no queremos confrontación, queremos tener una actitud de más colaboración...

Ese fue el mensaje de Keiko…

Así es. Y Tubino, mientras fue vocero, más o menos manejaba ese discurso. Pero si Galarreta va a ser la cara visible, no parece que la cosa iría por ahí. Y en votaciones anteriores, se ha podido ver como tres bloques: uno más cerrado, uno más dialogante y uno más ambiguo. En el corto plazo, lo que pase con la Mesa Directiva va a mandar los movimientos.

Pero una de sus demostraciones de poder ha sido lo que Salvador del Solar ha llamado el “entierro de la reforma política”.

Pero hace unos días hubo esta reunión en Palacio, justo para evitar que el asunto sea enterrado y se ha abierto una ventanita de esperanza. Entiendo que la reunión fue buena, cordial, y que se dio el compromiso de hacer algo en el plazo que existe.

¿Eres de los que creen en las promesas de los fujimoristas?

La peor batalla es la que uno abandona. Yo simplemente invocaría a los parlamentarios que no se queden en no aprobar lo que viene del Ejecutivo, sino que asuman que hay un problema que debe ser resuelto y, si no les gusta la propuesta del Ejecutivo, propongan algo que intente resolver el problema.

Hay quienes aconsejan a Vizcarra plantear la cuestión de confianza en torno a la reforma política y tú, más bien, crees en el consenso. ¿Se puede dialogar con el bloque fujimorista?

Otra vez, creo que la peor batalla es la que uno no llega a librar y considera perdida de antemano. Número dos, es un exceso pedir una cuestión de confianza por estos proyectos de ley, porque, hablo a título personal, pero creo que mis excomisionados comparten esta opinión, estos son proyectos debatibles. Es más, entre nosotros hemos tenido debates.

Mucha gente piensa que el mejor momento de Vizcarra fue cuando pechó al fujimorismo...

Pero esas actitudes respondieron a un contexto donde parecían justificadas. En este momento no se vería como algo razonable, justificado, sino como una maniobra para intentar artificialmente levantar una popularidad que está decayendo. Yo sería muy cuidadoso y desconfiado de quienes piensan que pechar al Congreso automáticamente va implicar la mejora en popularidad del presidente.

La popularidad de Vizcarra está en franco descenso. Con esa tendencia, ¿tiene posibilidades de acabar su período?

Creo que sí. Si uno compara con presidentes anteriores, han tenido la misma trayectoria. Y su período es más corto, así que no va a quedar tanto tiempo para desgastarse. Además, comparado con otros, él no ha caído tanto.

Es curioso que un presidente que parecía muy claro respecto a la lucha anticorrupción y a la confrontación con el fujimorismo, ahora parezca perdido y sin norte.

Lo excepcional fue ese liderazgo y esa convicción vinculada a la lucha contra la corrupción. Recordemos que, entre que llegó al poder y julio del año pasado, las encuestas decían que la aprobación a su gestión caía y caía. Entre julio y diciembre levantó por circunstancias excepcionales: los audios de la corrupción, el llamado al referéndum y la reforma de la justicia. Esto le funcionó hasta diciembre, enero. A partir de este año, la gente dice: “oye, eso está bien, pero necesitamos más cosas”. Por eso empieza a caer nuevamente.

¿La elección de del Solar fue la mejor posible?

Dadas las circunstancias, fue una buena decisión, porque tampoco es que el presidente tenga un abanico enorme para elegir ni que haya mucha gente diciendo: “estoy dispuesto a seguirlo, presidente”.

De hecho, desde el primer día del gobierno de Vizcarra, e incluso del de PPK, el comentario era “faltan políticos en el gobierno”…

También ocurre que Kuczynski no tenía un partido propiamente dicho y Vizcarra ni siquiera tenía mucho vínculo con ese partido. Entonces, Vizcarra llegó en una gran soledad y tiene que gobernar así. Lamentablemente le ha tocado bailar con esa música.

Las fuerzas políticas tradicionales han recibido un tiro de gracia con Lava Jato. ¿Qué se puede esperar para el 2021?

Estamos en un momento de tránsito. Hasta el 2016, los candidatos, los referentes, eran parte de un elenco conocido: García, Lourdes Flores, Toledo… Pero los referentes de la próxima elección van a ser caras bastante nuevas. Si no cambiamos las reglas, van a cambiar las caras, pero las lógicas van a ser las mismas.

Hay quien dice que el 2021 será el año de las opciones extremas y otros dicen que del centrismo. ¿Tú en qué lado estás?

Es difícil. Depende mucho de cómo termine Vizcarra y cómo termine su relación con el Congreso y todo lo que venga de los juicios de corrupción. Si llegamos al 2021 con un sentimiento de que la clase política es una porquería, que el gobierno fue inepto, que los congresistas no sirven para nada, con la sensación de que al final no se llegó a hacer justicia, seguramente opciones más radicales y contestatarias van a tener más espacio. Pero si en este tiempo se ve que la justicia avanzó, que el país salió de ese bache y está empezando a recuperarse, va a haber más confianza en que deberíamos mantenernos por el camino que hemos estado siguiendo y se buscará un candidato más de centro.

Tras la detención de Susana Villarán, quienes la apoyaron ahora deslindan de ella, algo que no ocurre con los seguidores de Keiko Fujimori y Alan García.

Creo que eso tiene que ver con la vieja tradición de las divisiones dentro de la izquierda. Todos los izquierdistas se sienten los honestos revolucionarios y que los demás no lo son. También es muy cierto que Susana Villarán se peleó con todo el mundo. Ella se ha ganado ese aislamiento en el que está ahora.

Pero la gente mete a todos en el mismo saco. ¿Qué tanto daño le ha hecho Villarán a la izquierda?

Muchísimo. Porque, cuando termina su gestión, la percepción es que, independientemente de la corrupción, fue muy mala alcaldesa. Se fue con altísimos niveles de desaprobación, cuando la tradición es que los alcaldes de Lima se reeligen. Esa es una primera cosa: ¡ah, los izquierdistas son buenos para criticar, pero no saben gobernar! Y, dos, nos decían que, aunque sea eran honestos y que los corruptos eran los derechistas… La pérdida de credibilidad es muy grande. Es terrible.

De otro lado, ¿el suicidio de García permitirá al Apra recomponerse, como intentan sus líderes?

En el corto plazo, por supuesto que ha sido un evento muy traumático. Hay que tener paciencia con los compañeros del Apra y no exigirles claridad muy rápidamente. Va a ser importante saber cómo quedan las investigaciones respecto a lo que han dicho Nava y Atala, porque eso va a marcar la pauta…

¿García es una figura que los apristas deben reivindicar?

Conforme avancen las investigaciones, ¿ese camino los va a llevar a estrellarse contra la pared o, efectivamente, a recomponerse? O, al contrario, ¿deberán tomar distancia y volver a las raíces originales? El frente judicial es clave para ver cuál de esas opciones va a ser el camino de salvación.

Si Keiko sale absuelta o con una pena menor, ¿podría recomponerse para el 2021?

Todo depende de los plazos, pero no descarto que ella tenga una nueva oportunidad. Porque a la luz de lo que estamos viendo, uno dice: caramba, lo de ella es lo más chico hasta ahora y el castigo que ha tenido, el más grande

Si es liquidada políticamente, ¿la derecha conservadora que representa hacia dónde va a mirar?

Es muy probable que no tenga en el fujimorismo a su referente. Ya hay sectores conservadores que han marcado distancia y critican a Keiko. Entonces, como que están buscando una figura alternativa.

Finalmente, las elecciones coincidirán con el Bicentenario y da la sensación que llegamos fracturados como república.

Cuando hay un ánimo pesimista, de indignación, de molestia como el que estamos viviendo ahorita, cunde la sensación de que no hay nada que celebrar, que todo es una porquería y que hemos fracasado. Pero creo que ese ánimo impide ver cosas que sí están en el activo de estos 200 años que nos ponen en buen pie para avanzar.

Como cuáles...

Uno puede siempre ver el vaso medio lleno o medio vacío. Decir, ¡caramba, cuántos escándalos de corrupción y políticos en la cárcel! Pero también podría decir: oye, qué bien que hay fiscales y jueces que se están comprando el pleito.

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