La devastación de los seres vivos

La República
12 05 2019 | 07:43h

La ONU lanzó la alerta esta semana: 1 millón de especies de flora y fauna se extinguirán si los humanos no ponemos freno a la destrucción de sus hábitats. En el Perú la agricultura migratoria es la principal amenaza de 389 especies animales. ¿Qué va a hacer el Gobierno para enfrentar esta situación?

En los sesenta, antes de la construcción de la Marginal de la Selva, hoy Carretera Fernando Belaunde, el mono choro cola amarilla era un animal que vagaba por los bosques de Amazonas y San Martín feliz y libre.

Con la carretera empezaron a llegar los hombres. Sus familias, sus necesidades. Comenzaron a traerse abajo los árboles en los que vivía el cola amarilla para abrir espacio para sus cultivos. De maíz o de arroz. Luego, de café y de cacao. Y, después, en los ochenta, de hoja de coca.

Durante el transcurso de cinco décadas, este animal, de ojos grandes y curiosos, perdió el 81 % de su territorio. El avance del hombre y sus actividades lo fueron arrinconando más y más. Su población se redujo. Hoy, apenas sobreviven en comunidades fragmentadas entre mil y 5 mil ejemplares, según le dijo Sam Shanee, de la ONG Neotropical Primate Conservation, al portal Mongabay Latam.

Si no fuera por las áreas protegidas estatales y privadas que le han dado refugio, probablemente ya habría desaparecido.

Lo que ha ocurrido con el mono choro cola amarilla en el Perú está ocurriendo con muchas otras especies, animales y vegetales, en todo el planeta.

El lunes 6, la Plataforma Intergubernamental de Ciencia y Política sobre Biodiversidad y Servicios del Ecosistema (IPBES), de la ONU, dio a conocer un dramático informe que advierte que 1 millón de especies animales y vegetales se encuentran en camino a la extinción. La causa de su desaparición, a una velocidad sin precedentes en la historia de la humanidad, es la acción del ser humano.

Los seres humanos, con nuestra agricultura, nuestra caza, nuestra tala ilegal, nuestra minería, nuestra pesca, estamos degradando los principales hábitats terrestres, desde las sabanas africanas hasta las selvas sudamericanas. Y lo estamos haciendo sin darnos cuenta de que nuestra economía, nuestra salud y nuestros medios de vida dependen tanto de la naturaleza que su destrucción nos conducirá inevitablemente a nuestro propio final.

FAUNA AMENAZADA
Esta tragedia ambiental se hace patente sobre todo en los países megadiversos, como el Perú.

–En el país debemos tomar este informe con alarma– dice Manuel Pulgar Vidal, exministro de Ambiente y Líder de Clima y Energía de WWF. –Nuestra economía depende fuertemente de los recursos naturales. La pesca, uno de los sectores económicos más importantes, se puede ver afectada si seguimos degradando el ecosistema marino. Si seguimos agotando los acuíferos, tendremos problemas para obtener agua en la Costa. Y la agricultura se verá afectada por la pérdida de ecosistemas a causa de prácticas agrícolas no sostenibles.

La pérdida de ecosistemas es la principal razón de que 389 especies animales del país estén amenazadas por la extinción, de las cuales 63 se encuentran en peligro crítico, según el Libro Rojo de la Fauna Silvestre Amenazada del Perú, publicado por el Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre (SERFOR).

De acuerdo al biólogo Daniel Cossios, somos el quinto país del mundo con más especies de mamíferos amenazados: 92. De ellos 10 están en peligro crítico, incuyendo al guanaco, al tapir pinchaque y a nuestro sufrido mono choro cola amarilla.

Asimismo, tenemos 111 especies de anfibios amenazadas, 122 especies de aves y 16 especies de reptiles en esa situación.

A nivel global, la situación es igual de dramática: más del 40% de especies de anfibios, el 33% de los corales y más de un tercio de todos los mamíferos
marinos están amenazados.

El informe de la ONU identificó los principales factores que están acelerando la devastación: 1) los cambios en el uso de la tierra y el mar, 2) la explotación directa de los organismos, 3) el cambio climático, 4) la contaminación y 5) la introducción de especies exóticas invasoras.

Y señaló que el de mayor impacto es el cambio de uso de la tierra. Que no es otra cosa que la destrucción de los bosques.

CULTIVOS QUE DEGRADAN
–La deforestación es la principal causa de la pérdida de especies y de la pérdida de servicios ecosistémicos en el Perú– dice el viceministro de Desarrollo
Estratégico de los Recursos Naturales, Gabriel Quijandría.

Y añade otro dato: el mayor agente de la deforestación es la agricultura migratoria. Sobre todo la de panllevar–maíz, plátano, frijoles, yuca–, aunque también la de commodities como el café y el cacao.

Pulgar Vidal está de acuerdo.

–La agricultura migratoria ocupa espacios en la Amazonía que no necesariamente tienen potencial agrícola y, por tanto, no pueden generar la capacidad orgánica que el cultivo de largo plazo requiere. Por eso los agricultores migran. Y también porque sus prácticas no son sostenibles y empobrecen la tierra.

Este tipo de agricultura, sumada a la tala y a la minería ilegales, han provocado que en el país se hayan perdido 6.1 millones de hectáreas de bosques primarios, de acuerdo a los análisis del Proyecto de Monitoreo de la Amazonía Andina (MAAP).

¿Cómo detener la deforestación? Según Gabriel Quijandría, hay que seguir dos caminos.

El primero es aprovechar más los productos naturales que ofrece nuestra selva. Ya hay algunas empresas que han empezado a hacerlo, con el apoyo del Ministerio del Ambiente.

El segundo es aumentar la productividad y la rentabilidad de los cultivos, para que los agricultores no tengan necesidad de seguir talando el bosque para crear nuevas plantaciones.

Pulgar Vidal coincide en que el reto es lograr que los campesinos adopten prácticas sostenibles que los lleven a producir más en menos espacio.

–Con información agraria, tecnificación, capacitación, fundamentalmente. Cultivos apropiados en ecosistemas adecuados. Por ejemplo, no podemos seguir cultivando arroz en zonas áridas porque eso es usar irresponsablemente el agua.

Un caso particular es el del café. El producto estrella de nuestras exportaciones agrícolas ocupa más de 425 mil ha de campos de cultivo y, según la propia web del Ministerio de Agricultura, su potencial de crecimiento es de 2 millones de ha.

Quijandría dice que el café ya no debería seguir expandiéndose por nuevas tierras, sino que debe ocupar las que fueron abandonadas en el pasado.

–Hemos identificado alrededor de 14 millones de ha de ecosistemas degradados. Hay que ir hacia la recuperación de esas tierras– dice. –Volver a los campos donde antes hubo producción de café, pero que, por prácticas insostenibles, perdieron fertilidad, en lugar de seguir tumbando los bosques.

Para enfrentar la debacle ecológica, el reporte de la ONU dice que ya no basta con proteger a especies individuales o crear refugios de vida silvestre. Hay que hacer cambios estructurales, "transformacionales".

El viceministro de Desarrollo Estratégico dice que el Ministerio de Ambiente iniciará un diálogo abierto dentro del Estado sobre estos cambios, para que sean transversales y comprometan a los diferentes sectores del Gobierno.

Por lo pronto, junto a los ministerios de Agricultura y Energía y Minas están diseñando lineamientos estratégicos que les permitan desarrollar medidas contra la deforestación de manera conjunta y efectiva.

–La solución debe ser integral, no de un solo ministerio– dice. –El problema es tan grande que si no estamos todos embarcados, no alcanza. Si no hay una mirada de todo el Gobierno, no llegamos. No llegamos.

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