La disciplina de Emanuel Soriano

La República
20 M04 2019 | 21:00h
Comedia musical

Un sicario, un parricida, un achorado. El año pasado Emanuel Soriano interpretó a chicos malos. Esta temporada vuelve convertido en un arquetipo de la obediencia. Será Pantaleón Pantoja en la comedia musical basada en la novela de Mario Vargas Llosa.

Emanuel Soriano (30) se esfuerza para encarnar con solvencia al capitán Pantaleón Pantoja.

Todos los días entrena el rictus de solemnidad castrense frente al espejo. La forma de hablar de los militares la aprendió viendo películas como La Boca del lobo. La cara de bueno, que es como nos imaginamos al entrañable personaje de la novela de Mario Vargas Llosa, Pantaleón y las visitadoras, ya la tiene.

A diario se imagina a ese militar probo, que cumple a rajatabla las misiones que le encomiendan sus superiores, así sea irse a la selva y formar un ejército de prostitutas que satisfaga la libido descontrolada de los soldados de la frontera.

El joven actor sabe que es un papel que despierta expectativa en el público. Será su primer protagónico en una comedia musical; género teatral cuyos cantos y bailes coreográficos requieren la precisión de un reloj suizo.

Para perfeccionar su técnica y dando muestra de su disciplina -cualidad que aprendió en su colegio religioso-, Soriano renunció al feriado largo y se quedó en la ciudad a repasar sus líneas y asistir a sus clases de canto.

Juan Carlos Fisher, el director de la obra, es muy exigente. David Serrano, el dramaturgo español que hizo la adaptación del guión teatral, vendrá pronto a ver cómo quedará la puesta que reunirá a treinta actores y músicos en escena.

Como un jugador de fútbol, Soriano está en la fase de concentración. Queda un poco más de un mes para el estreno, este 24 de mayo en el Teatro Peruano Japonés.

Entre risas rememora aquellas líneas en las que 'Don Panta' se retrata en genio y figura:

"La primera vez que entra al bulín y se le insinúa Pechuga [una de las prostitutas], le pregunta: '¿Usted desempeña aquí su función profesional?', o cuando le ofrece un trago, le dice: 'Ah, ¿es común invitar un trago antes de iniciar la ceremonia del cortejo? Pantaleón puede llegar a ser muy caricaturesco", dice el actor.

Y muy inocente. El año pasado, los personajes de Soriano fueron todo lo contrario. Se metió en la piel de tres forajidos: Martín, un parricida en la obra de teatro Tebas Land; Monatana, un sicario en la película Django 2; y Pedrito, un matón en la telenovela Mi Esperanza.

La versatilidad es una de las cualidades que le reconocen sus colegas. Ha actuado en diez telenovelas, una veintena de obras de teatro, ocho películas. Su talento es algo que él no termina de reconocer. "Soy un instrumento de las historias", repite en las entrevistas como una forma de aplacar su ego.

"Cuando empecé a actuar me abrumaba la fama, luego la entendí como efímera", agrega.

Cristóbal y compañía

Fue después de una función de El curioso incidente del perro a medianoche que Soriano sintió de golpe su condición de celebridad del teatro.

La gente le escribió al inbox del Facebook emocionada por su actuación como Cristóbal, un chico con síndrome de Asperger, que rompiendo todos sus esquemas emprende un viaje en busca de su madre. Una adaptación del libro del escritor Mark Haddon, que tiene como marco ciudades como Londres y Swindon, pero que en la versión peruana sucede entre Lima e Ica.

El actor cuenta que tuvo que cerrar sus redes sociales porque sintió que lo "desenfocaban de su objetivo": ser una pieza dentro de una historia y tratar de cambiar la mentalidad del público a través del teatro. La fama lo desconcentraba.

Para explicar esa renuncia casi budista a los mimos de los seguidores citó alguna vez un verso de Alejandro Sanz, su cantante favorito: Del clamor yo no dependo / del halago me desprendo.

Soriano dice con franqueza que el teatro puede mejorar la sociedad, más aún si las obras son adaptadas a nuestra realidad:

"Si vas a contar una historia tienes que ser consciente del aquí y ahora. Si vas a montar Hamlet, ¿vas a repetir el argumento del muchacho que habla con el espíritu de su padre muerto? o ¿por qué mejor no cuentas esa historia con chicos con Síndrome de Down? Eso es lo que hará Teatro La Plaza este año. Si vas a montar otro clásico como Romeo y Julieta, que los Montesco y los Capuleto sean fujimoristas y gente de izquierda, por poner un ejemplo", dice.

Y sobre la actuación agrega: "Uno es mejor actor cuando más te conoces... y qué difícil es aceptar tus lados luminosos y oscuros".

Confiesa que echó mano de las partes defectuosas de su personalidad cuando tuvo que darle vida a Montana en la pantalla grande, el hijo del legendario Django, que resentido por la ausencia del padre quiso convertirse en un pistolero como él y superarlo:

"Saqué el resentimiento, la ira y mis arranques. También soy todo eso y lo acepto y abrazo, y trabajo para encontrar la forma para que ni el mundo exterior ni mi propia cabeza generen al Emanuel que no quiero", comenta.

El actor confiesa, además, que a mediados de 2016 cayó en depresión a raíz de una ruptura amorosa. Cuenta que tuvo una relación de apego muy fuerte que no podía superar. Dice que los libros de Carl Jung, el psicoanalista suizo, lo sacaron del hoyo. Es uno de sus autores favoritos. Lo cita en su Twitter: La gente es capaz de hacer cualquier cosa para evitar enfrentarse a su propia alma.

Soriano habla de su fragilidad sin filtros.

El deseo gana al orden

La semana que pasó, el elenco de Pantaleón y las visitadoras tuvo su primera prueba de vestuario.

Los personajes vargallosianos empezaron a cobrar vida: la Chuchupe (Yvonne Frayssinet), Pochita (Stephanie Orúe), Pechuga (Melissa Paredes), el Sinchi (Emilram Cossio), y entre ellos se abrió paso la contraparte femenina de Pantaleón, la mujer que quebrará el orden del metódico capitán: la Brasileña, interpretada por la modelo y actriz Millet Figueroa.

En una entrevista, y con cierto tufillo de correción política, Soriano confesó temor por montar una obra como Pantaleón... hoy que el rol de las mujeres ha cambiado: "Pero en medio del contexto militar que está plagado de machismos, creo que Pantaleón termina dándoles dignidad y protegiendo a las visitadoras", dice a modo de disculpa.

Y ya que hablamos de machismos, le preguntamos al actor por los suyos y si es que los reconoce: "Hay mujeres que luchan, es cierto, y hay otras que tienen un discurso más radical y puedo entender cuando alguien me dice 'tú eres hombre y no debes opinar'. Comprendo ese rechazo como producto del miedo y el odio que ha infringido la sociedad contra ellas".

Dejamos a Soriano en la tranquilidad del departamento al que se ha mudado hace mes.

Cuando realizamos esta entrevista era Jueves Santo. El actor seguía conmocionado por el suicidio del ex presidente Alan García. Ese día grababa una locución para un documental a estrenarse sobre la vida del poeta y guerrillero Javier Heraud:

"Sus muertes fueron tan diferentes. Este último era un idealista que murió acribillado injustamente. Aquel tomó la decisión de su muerte a raíz de las consecuencias de sus actos", reflexiona el actor.

Emanuel Soriano ambiciona dirigir sus historias algún día: "Quisiera encontrar la fórmula para que el país se una", sueña.

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