Panamericanos: listos y en sus marcas

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Hace dos años se pedía cancelar el evento porque, supuestamente, no llegaríamos a tiempo. Hoy, tres meses antes de que inicien los Juegos Panamericanos Lima 2019, las cinco sedes principales ya han sido culminadas. ¿Cómo se logró la hazaña?

¿Llegaremos a tiempo?

Esa es la pregunta que Wilhelm Funcke escuchaba en todos lados desde el momento en que, a mediados de 2017, asumió el cargo de gerente de proyectos e infraestructura del Proyecto Especial Lima 2019.

Se la hacían a él, se la hacían a Carlos Neuhaus, director ejecutivo de Lima 2019, y a todo aquel que trabajara en el proyecto especial. Las dudas eran muy serias. Habían pasado más de tres años desde que la capital del Perú había ganado la condición de sede de los juegos y desde entonces en lo que respecta a infraestructura deportiva no se había hecho casi nada.

En abril de ese año, la bancada aprista había presentado un proyecto de ley para cancelar los Panamericanos y destinar su presupuesto a la reconstrucción post Niño Costero. La Confiep apoyó la propuesta y lo propio hizo el mismísimo alcalde de Lima. Y, aunque el argumento era el de usar la plata para la reconstrucción, también se mencionó el tema de la demora.

¿Llegaríamos a tiempo?

–Los resultados se están viendo– dice Funcke, ahora, en una oficina en las instalaciones de la Villa Deportiva Nacional. –Tenemos el 95% de las obras
terminadas en las cinco sedes principales, a cuatro meses de que empiecen los juegos.

Las imágenes hablan por sí solas. Funcke y el gerente del proyecto VIDENA, Daniel Zubiate, nos mostrarán que los edificios de esta sede deportiva
están terminados: el Estadio Atlético, el Velódromo, el Centro Acuático. Funcke menciona, no sin malicia, que en recientes eventos deportivos realizados en países vecinos, los primeros días los deportistas entraban a una sede por una puerta mientras los pintores salían por otra. Todo se terminó a las corridas. Aquí no. ¿Cómo lo lograron?

El aporte de los ingleses

Un paso fundamental fue emitir el Decreto Legislativo 1248, que permitió al Proyecto Especial celebrar convenios con organismos internacionales que se hicieran cargo de la selección de los empresas que ejecutaran las obras de infraestructura. Wilhelm Funcke explica que, con este marco legal, Lima 2019 pudo celebrar el convenio con el gobierno británico que le encargó las contrataciones, la supervisión de las obras y la garantía de entregarlas a tiempo.

–Con la consultoría de los ingleses se aseguraba tener una fecha fija, inamovible, de adjudicación de los contratos, con una firma de contrato al día siguiente y con el inicio de la obra al día siguiente de la firma del contrato– dice el ingeniero.

Lo que el convenio permitió, en buena cuenta, es evitar la posibilidad de demoras en el cronograma, un riesgo siempre existente en los procesos realizados en el marco de la Ley de Contrataciones del Estado. Londres seleccionó a las empresas británicas Arup, como supervisor de la ingeniería; Mace, para organizar los procesos de adjudicación; y Four Global, que se encargó de la gerencia de proyectos.

Fueron cinco los proyectos que se pusieron a concurso: VIDENA; la Villa Deportiva Regional del Callao y el Estadio San Marcos; el Complejo Deportivo Villa María del Triunfo; el Polideportivo Villa El Salvador; y la Villa Panamericana.

–Para diciembre de 2017 ya teníamos tres contratos adjudicados: Villa Panamericana, VIDENA y Villa María del Triunfo– dice Funcke. –Y un año después, en diciembre de 2018, se habían concluido las torres de la Villa y entre diciembre y febrero se culminaron las obras exteriores. Casi no hubo demoras.

Gestores de proyectos

Recorremos el velódromo. Nos acompañan hombres y mujeres que con su trabajo ayudaron a que las obras en la VIDENA hayan casi terminado: la arquitecta Mayra Díaz, el obrero Miguel Agurto, la especialista en seguridad Nataly Matos y la trabajadora de limpieza Kathy Sánchez.

El velódromo ya existía, pero ha sido totalmente remodelado: ahora tiene un impresionante techo y tribunas para 2,500 espectadores; está casi terminado, solo faltan algunos retoques en la pista.

El Estadio Atlético ya fue entregado a la Federación de Atletismo, que hizo pruebas en las pistas hace unos días: los atletas están felices y algunos le han dicho a Funcke que es el mejor estadio de su tipo en la región. Acá se harán las competencias de lanzamiento, salto y velocidad.

Al Centro Acuático le faltan obras menores en la piscina de saltos. Todo lo demás ya está. Por estos días, expertos internacionales deben certificar la piscina con las medidas requeridas. La piscina de competencia es de acero inoxidable y fue traída, desarmada, desde Italia.

Como en los otros cuatro proyectos manejados por los británicos, en la VIDENA, al ganador de la licitación, la peruana COSAPI, no se le encargó la tarea de construir la obra sino la de ser un gestor del proyecto: podía subcontratar todo, desde el diseño hasta los acabados.

El método de construcción también fue peculiar: fue el fast track, en el que el diseño y la ejecución de las obras se realizan de manera paralela, de modo que las correcciones se hacen en el camino, lo mismo que las subsanaciones a las observaciones planteadas por la Contraloría General de la República.

En la Villa Deportiva del Callao, el polideportivo ya ha sido terminado. Es el más grande de Lima, con capacidad para 6,500 personas. Allí se jugarán
los torneos de vóley y taekwondo. En el Coliseo Miguel Grau se ha cambiado el techo, se han mejorado los palcos y se han hecho obras de accesibilidad para personas con discapacidad. En su interior se disputarán los torneos de boxeo y lucha.

Quizás la sede más impresionante sea el Complejo Deportivo Villa María del Triunfo, en el que se han construido, en medio de los cerros, canchas de béisbol, softbol, rugby y hockey sobre hierba. Wilhelm Funcke afirma que el impacto de esta obra será muy grande en la promoción del deporte en esta zona del sur de la capital.

En una entrevista que le hicieron en mayo pasado, Funcke reveló que los directivos del Proyecto Especial tenían un Plan B en caso de que las obras no se acabaran a tiempo. "Pero no pensamos en él, porque confiamos en que la infraestructura estará al 100% [a tiempo]", dijo. Hoy, asegura que lo que más lo enorgullece es que todos, desde los consultores ingleses hasta los obreros, pasando por los contratistas, se pusieron la camiseta para lograr la meta. "Era un compromiso de Estado".