Gente ordinaria que hace cosas extraordinarias

La República
14 04 2019 | 06:46h

Te los podrías cruzar en el bus y no sabrías que son héroes. Son peruanos que han cambiado la vida de los demás, reciclando plástico o mejorando la educación. Sus historias se contarán en los libros de la campaña Leer para el Perú que distribuirá La República.

Son tiempos de sequía de héroes. ¿O no? Fuera de las canchas de fútbol y de las láminas Huascarán, además de la dupla Pérez-Carhuancho, o de algún periodista valiente, ¿hay más héroes allá afuera? Ema dice que sí, que su madre es su heroína y que su súper poder radica en trabajar de sol a sombra, mantener sola a sus tres hijas y haberles construido una biblioteca donde se encierran a leer historias sorprendentes.

Ema es una niña imaginaria.Es el nombre ficticio que le dio Teresa Boullon, la fundadora de la empresa social Un Millón de Niños Lectores (UMNL), a una que conoció en un colegio del distrito de Cajamarquilla, en Áncash, hace un año, mientras daba unas charlas a los padres
de la localidad. Cual evangelizadora de la lectura, Boullon hacía lo que viene haciendo desde hace cinco años, hablaba de los beneficios que daría a la escuela la implementación de una biblioteca, espacio fantasmal en la mayoría de las instituciones educativas del país. Y entre las miradas escépticas y la abulia de algunos adultos, que desviaron la conversación hacia las noticias de corrupción que por esos días desmoralizaban al país, una niña desconocida alzó la voz: "No, el Perú no necesita milagros, el Perú necesita héroes de verdad, de carne y hueso como mi mamá". Boullon recuerda muy bien sus palabras. "Fue como una revelación, me di cuenta que no era suficiente dar libros a los niños, también era urgente presentarles referentes positivos, héroes cercanos que pudieran admirar", cuenta Boullon, administradora de profesión.

Así empezó Leer para el Perú, un proyecto dentro de UMNL que -a través de una colección de libros- contará la historia de seis héroes contemporáneos, de peruanos con los que podríamos cruzarnos en la calle, que no conocemos pero que con sus acciones han generado un cambio en nuestro entorno. Ema, la niña idealista, será quien nos lleve de la mano por sus historias.

Están entre nosotros

Al científico Marino Morikawa lo podemos reconocer por su gorra de explorador y sus ojos rasgados, herencia de sus ancestros japoneses. Si usted está de paso por el Lago Titicaca, en Puno, hasta se lo podría cruzar. Sí, sería aquel hombre que, con la mirada clavada en esa masa de agua infestada de coliformes fecales, donde hoy flotan cadáveres de animales, piensa y repiensa cómo descontaminarla para que vuelva a
ser el espejo de cielo que fue. El Titicaca podría ser su próxima hazaña. El 2013 dejó a todos impresionados cuando limpió por completo el humedal El Cascajo, en Chancay, transformando con nano burbujas y un sustrato orgánico de clarificación sus aguas marrones como el lodo en azules y claras.

A Albina Ruiz la vemos correr hoy por los pasillos del Ministerio del Ambiente como viceministra de Gestión Ambiental, pero antes de tomar este cargo burocrático nos la podíamos encontrar con libreta y lapicero en la calle, interrogando a recicladores de basura, acopiando información para crear un plan de gestión de residuos para la ciudad, e ideando una estrategia para que el trabajo de los recicladores sea más digno, misión que hoy tiene Ciudad Saludable, la oenegé que fundó.

Pocos sospecharían que Joaquín Leguía, que parece un relajado profesional freelance, creó la Asociación para la Niñez y su
Ambiente - ANIA, un colectivo sin fines de lucro que le enseña a los niños a amar la naturaleza, y que tiene además una muñeca protectora de la biodiversidad que ha llegado a ser un personaje de Discovery Channel. Nadie lo sabe pero Joaquín así como Marino y Albina son héroes
silenciosos. "Parecen gente ordinaria pero están haciendo cosas extraordinarias y nos hacen recordar que los héroes que necesitamos para sacar adelante a nuestro país ya viven entre nosotros", añade Teresa Boullon.

Estas son solo tres historias a las que se añaden las de la Ana Bertha Quiroz y José Adolfo Quisocala.


Ella, directora del colegio José Antonio Encinas del asentamiento humano Pamplona Alta, quien, entre otras cosas, hizo algo muy simple cuando empezó su gestión: dotó de baños dignos y limpios a sus estudiantes, un logro trascendental dada la precariedad de la infraestructura de las instituciones educativas estatales. "Lo hice para elevar el autoestima de los niños, porque cuando son bien tratados y cuidados desarrollan mejor sus capacidades", dijo Ana Bertha en una entrevista, pues sus logros han sido noticia y replicados en otros colegios. Él, José Adolfo, pasaría por un preadolescente que vive en ganchado al smartphone pero, en realidad, a sus precoces 10 años ha fundado su propio banco, el Banco del Estudiante Bartselana en su escuela de Arequipa, que tiene más de dos mil socios que incrementan sus ahorros a cambio de material reciclado. Todo un ejemplo. "Con estos libros queremos que los niños y jóvenes descubran que no necesitan dinero o un determinado color de piel para mejorar nuestro país", agrega Boullon, quien también verá publicada su historia como promotora de la lectura.

Campaña solidaria

Si los héroes están cerca a nosotros, sus historias también lo estarán, pronto. Los libros de estos paladines modernos se distribuirán en 12 mil quioscos de 24 ciudades y costarán 5 soles, gracias a un convenio con La República. El primero ya ha sido publicado. Se trata de del "héroe del
humedal" o Marino Morikawa. Cada semana aparecerá uno nuevo. Pero la venta de estos textos no tienen un fin enteramente comercial, son parte de una campaña solidaria de recaudación de fondos.

Boullon lo explica en pasos simples: "Si logramos que un millón de personas se tomen una fotografía con uno de los libros, se etiquete con el hashtag #LeerParaElPerú y la suba a sus redes sociales, donaremos 400,000 soles". Con esta bolsa, se promete construir cinco bibliotecas en escuelas de escasos recursos; contribuir con abrigo para 550 niños que padecen las heladas; llevar agua potable a cinco mil familias; sacar veinte toneladas de basura del río Nanay en el Amazonas; generar empleo para personas con habilidades diferentes; y llevar educación ambiental a 1,500 familias.

"Como decía [el presidente] Kennedy: No se trata de lo que el país pueda hacer por ti, sino lo que tú puedas hacer por tu país. El Estado tiene un rol importante en la vida de uno, pero uno debe empezar por generar un impacto positivo en uno mismo, en los demás y en la naturaleza", dice como colofón nuestro héroe Joaquín Leguía, quien tuvo una infancia fuera de lo común: sus padres se separaron cuando tenía 4 años. Los únicos compañeros que tuvo fueron el jardín interior de su casa y su hermano con habilidades diferentes. Dice que los dos le enseñaron lo que es el amor y la compasión, valores que replica en ANIA.

"La idea de la campaña es que puedas inspirarte, despertar y decir: Aguanta, estos patas no tienen nada diferente a mí, yo también puedo ser como ellos", añade Leguía, que con seguridad será referente de Ema y de muchos niños que quieran ponerse una capa imaginaria y salvar al país.

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