Larga vida para el condón

La República
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Salud sexual

No ha pasado de moda. El preservativo aún es el método más eficaz para prevenir las ETS, pero solo tres de cada diez jóvenes peruanos lo usan. Los científicos trabajan para inventar una versión menos incómoda.

Algunos dicen que usar condón es como saborear un dulce con envoltura o bañarse con ropa, que el sexo no es lo mismo, que no hay calor en el contacto, que el placer disminuye, que las erecciones se pierden, que el látex –el clásico material del que está hecho– provoca alergia, que ponérselo en la oscuridad es como querer embocar un hoyo en uno.

¿Será por estas desventajas que solo tres de cada diez jóvenes lo usa? Porque ese es el promedio de la popularidad del profiláctico entre los peruanos de 15 y 25 años, según una encuesta de la onegé AHF Perú, realizada en Lima, Ica, Lambayeque y Loreto en 2018.

El epidemiólogo José Luis Sebastian dice que sí, que la incomodidad puede ser un factor, pero también lo es la ingenuidad.

Es impactante ver cómo la generación que hoy tiene toda la información a la mano, a través de Google, da estas respuestas cuando los consejeros de AHF les preguntan cómo usan el condón:

"Tengo relaciones con mi enamorada y solo me lo pongo cuando voy a eyacular", o "eyaculo, me lo dejo puesto, y vuelvo a tener relaciones", o "hiervo los condones para un segundo uso".

Sebastián explica que si bien los jóvenes solo le dan valor al preservativo como método para prevenir embarazos, no piensan que al usarlo mal u obviarlo pueden contraer una enfermedad de transmisión sexual como la sífilis o la gorronea o, lo que es peor, el VIH o virus de inmuno deficiencia adquirida que puede ser letal.

"Pero aún sabiendo esto te pueden dar respuestas como: 'pero si ya hay tratamiento para el sida'", comenta el médico. Ignorando que el sida es la fase irreversible de la enfermedad que termina con la muerte.

Por este vacío en la educación sexual de los chic@s es que AHF montó ayer sábado una feria informativa por el día internacional del condón, que se celebra en 42 países cada 13 de febrero (la fecha no es accidental). Y entre los módulos informativos, el plato fuerte fue el museo del condón.

 

Una tripa para el faraón

 

Que el primer condón fue hecho en base a la vejiga de un cerdo y fue usado por un faraón egipcio, mil años antes de Cristo, es un dato que pocos conocen. Pocos sabrán, también, que más adelante, para controlar la natalidad, los romanos los confeccionaron con tejidos musculares de guerreros caídos (nada menos estimulante).

Seguro que tampoco están enterados de que hay un ejemplar que data del siglo XVI, confeccionado con una tripa de cerdo y con cintas para amarrarlas en la cintura del usuario, que se conserva en el Museo Británico de Londres, y que en 1564, Gabriel Falopio (el que bautizó a las trompas femeninas), fue el que probó por primera vez la efectividad de los condones de tejido de lino para prevenir las enfermedades venéreas como la sífilis, que en esa época estaba barriendo con los europeos.

Es una lástima que en el museo de AHF no se hayan podido ver o tocar estos modelos antiguos, que fueron evolucionando hasta presentarse, por ejemplo, en forma de caucho, gran invención auspiciada por Charles Goodyear (el mismo de los neumáticos que llevan su nombre), quien en 1844 los fabricó en base a esa materia prima, con la promesa de que se podrían usar por tres meses.

Todos estos fueron reseñados en paneles educativos.

Los que sí pudimos tocar fueron los del siglo XX, los clásicos y desechables de látex que en la década de los treinta fueron vendidos de forma masiva. Cabe indicar que desde esta última versión, el condón no ha evolucionado mucho, solo ha variado en su presentación: los hay mentolados, los de colores de neón que brillan en la oscuridad, los de espuelas, los que tienen espermicida, los ultradelgados, los XXL.

Pero a pesar de esta variedad, aún persiste un alto índice de hombres que no los usa por las razones que se citan al comienzo de este artículo. En España reportan que casi la mitad de los jóvenes lo rechaza, en Chile es el 70%, en Argentina solo el 15% lo utiliza siempre.

Pero los científicos ya están trabajando para volver más cómodo al condón. Se ha inventado uno hecho de polietileno que es cinco veces menos grueso que el látex.

A través de su fundación, el millonario Bill Gates ha becado a científicos para crear el condón del futuro. Lo esperamos.