Juan Carlos Tafur

“Si colapsa Vizcarra, el 2021 Verónika Mendoza será presidente”

Periodista y psicólogo clínico.


Maritza Espinoza

Domingo, 3 de Febrero del 2019

Pese a su descalabro, el fujimorismo sigue peleando como gato panza arriba por sus cuotas de poder -topos incluidos- y hostilizando al gobierno del presidente Vizcarra. Sobre eso conversamos con el periodista Juan Carlos Tafur, quien se animó a hacer un ejercicio de futurología política.

Hay quienes dicen que este es el adiós del fujimorismo. ¿Es así?

Creo que, lamentablemente, no es más que un “hasta luego”. Hay un arraigo popular del fujimorismo labrado históricamente, que Keiko ha devaluado y desbaratado con especial falta de inteligencia, pero cualquier otro que recoja esa heredad con mayor perspicacia podría resucitarlo.

¿Cualquier otro Fujimori?

Sí, en principio Kenji. Yo sigo creyendo que es un candidato con mucho potencial y que podría recoger esa herencia malgastada por la hermana. Lo que no sé es si él tenga la voluntad de hacerlo.

Dicen que ya no le interesa…

Aparentemente le ha comunicado a su entorno que ya no le interesa la política, pero a veces la circunstancia exige tanto que conmueve decisiones previas. Entonces, de repente termina siendo candidato. Eso no quiere decir que tenga posibilidades reales, porque creo que la mesa está servida para una opción de centro, salvo que a Vizcarra le vaya mal y colapse. Ahí sí creo que se abre el abanico para cualquier aventurero.

El colapso del fujimorismo ha sido un proceso largo y sinuoso. ¿Cuál fue el punto de quiebre?

Creo que cuando propende la vacancia de PPK marca a fuego una impronta ante la opinión pública de la que difícilmente se va a liberar: la vocación destructiva, de sabotaje, de conspiración contra un gobierno democrático. Tanto es así que, luego de la renuncia de PPK, que debería haber sido un triunfo para el keikismo, las encuestas mostraban que había sido un estrepitoso fracaso.

¿Cómo puede haber ocurrido eso habiendo sido Keiko la exitosa reconstructora del partido que su padre dejó descalabrado?

Sí, es sorprendente. Yo creo que ella tenía las habilidades de un albañil, pero no las de una arquitecta. Y su avasallador triunfo congresal la terminó por marear y descaminar respecto a lo que debía hacer. Entiendo que hay una fórmula retórica cuando uno sale de una elección y dice: “el pueblo me ha elegido para ser oposición”. No, pues, no te ha elegido para ser oposición. Si uno no logra el triunfo, debe apoyar al gobierno que fue elegido por el pueblo.

Pero el descalabro definitivo del fujimorismo se ha dado recién. ¿Con Keiko fuera de la cárcel hubiera sido diferente?

Hubiera sido peor, porque Keiko hubiese mantenido la estrategia de confrontación. Es más, si hoy la bancada del fujimorismo aún mantiene 55 congresistas es porque está presa. Si Keiko saliese, exigiría a sus congresistas que extremen respecto de Vizcarra la misma actitud que tuvieron con PPK, y ahí sí esta famosa bancada salaverrista de la que se habla se hubiese manifestado.

¿No piensas que ya Keiko abandonó cualquier estrategia para llegar al poder…?

En este momento, lo único que quiere es salir de la cárcel, pero la actitud que estamos viendo en la bancada keikista refleja lo que el entorno de Keiko les viene instruyendo. Recordemos a la bancada desconcertada cuando Keiko cae presa y de pronto, nuevamente, se galvanizan y recuperan estos bríos obstruccionistas. Esto es porque porque han salido libres Pier Figari, Ana Herz y Vicente Silva… El entorno duro de Keiko nuevamente está operando.

¿Y cómo ves todo el proceso de reformulación de bancadas en el Congreso?

Para mí la gran noticia es la pérdida de poder del fujimorismo. El costo es lamentablemente un Congreso tan fragmentado como el que estamos viendo.

Dices que Keiko no tiene opción el 2021, pero también has escrito que la estrategia aprofujimorista es la vacancia de Vizcarra...

Creo que ahora ya están en un plan conspiratorio, ya no es un tema de oposición...

¿Sigue siendo su objetivo?

Creo que sí, particularmente el de Alan García. Sienten que la única posibilidad de supervivencia política pasa por derribar al gobierno. Obviamente no lo pueden hacer, no tienen las herramientas, ni los votos, ni el respaldo popular como para movilizar a la opinión pública. Lo paradójico y terrible, y el fujimorismo no se da cuenta, es que, si logra el colapso de Vizcarra, no prosperaría un candidato como Keiko Fujimori o Alan García, sino probablemente un Antauro Humala o un Phillip Butters. Esos serían los grandes ganadores de un colapso institucional.

Hablemos de Alberto Fujimori: ¿Crees que todavía le quedan ganas de intervenir en política tras su regreso a la cárcel?

Es un animal político claramente limitado por sus circunstancias penales, con poca capacidad de influencia. En Keiko claramente ya no influye desde hace mucho tiempo. Quizás si Keiko le hubiera hecho caso, le hubiese ido mejor. Alberto Fujimori propendía por ejemplo a un entendimiento con PPK, más allá de los beneficios del indulto.

Era su mensaje en Twitter...

Que Kenji recogió. Por eso sus niveles de aprobación antes de los Mamani videos eran infinitamente superiores a los de su hermana. Creo que Alberto Fujimori monopolizó la inteligencia familiar. Claramente, Kenji y Keiko no son herederos políticos de su padre en ese sentido. Son muy torpes. A pesar de que Kenji demuestra más habilidad, tampoco tiene muchas virtudes políticas como para considerarlo un talento de la política.

Pero tiene más carisma…

Sí. Y mejor entendimiento de la realidad, está más conectado con la calle. Como ya alguna vez lo he dicho, Keiko es una pituca. El racismo peruano la sigue tratando como “chinita”, pero es una pituca en términos antropológicos, y creo que eso ayudaría a explicar muchas de sus decisiones absolutamente equivocadas y fuera de la realidad popular, porque no puede leerla, como ocurre con la pituquería peruana en general.

¿Alan García, tras su intento de asilo, es ya un cadáver político?

Ahí lo puedo casi asegurar. Mira, me corto las venas si Alan García resucita políticamente y vuelve a ser presidente. Ya está muerto políticamente. Él busca solamente librar el pellejo y hoy es el líder de la conspiración contra Vizcarra. Igual es un enemigo opositor a tener en cuenta por el gobierno. Vizcarra haría mal en subestimarlo, porque lo que ha demostrado hacer mejor Alan García es fregar.

El mundo pendula hacia la ultra derecha y acá los rostros de la derecha están en pierde…

En el Perú, la ultraderecha ha perdido todas las batallas en los últimos dos años. Por eso creo que la mesa está servida para el centro.

¿Y por qué pendulamos a contra corriente siempre?

Sí, eso es curioso, porque, cuando la región va para la derecha, nosotros vamos para la izquierda y cuando va para la izquierda, nos vamos para el otro lado. Manuel Moreyra decía: “Para entender al Perú, hay que asumir que la psicología colectiva es la de un hombre viejo. Es muy reflexivo, no se deja llevar por entusiasmos pasajeros pero, cuando estalla, es incontrolable”. Creo que es una buena metáfora del pueblo peruano. No es dado a explosiones ni arrebatos disparatados, pero a veces hay circunstancias que conducen a eso. Me parece alucinante cómo la ultraderecha conspira para que colapse Vizcarra y no se da cuenta que cavaría su propia tumba. Si colapsa Vizcarra, el 2021 tendremos a Verónika Mendoza de presidente.

¿Cómo ves a Barnechea y a Guzmán, que despertaron entusiasmos el 2016?

Tontamente están confiados en que en las encuestas aparecen con un nivel alto de aprobación respecto de los otros. Eso no les garantiza nada. Veo mejor encaminada a Verónika Mendoza, a pesar de que lamento su corrimiento hacia la izquierda dura.

Haciendo un poco de futurología, ¿a quiénes sí ves en el escenario del 2021?

Como protagonistas, veo a Julio Guzmán, a Verónika Mendoza… y eventualmente a Kenji.

En dos meses, Vizcarra cumple un año en el poder con una oposición diezmada. ¿Esto es favorable políticamente?

Es bueno en el corto plazo, preocupante en el mediano plazo. Vizcarra sí necesita algún contrapeso. Igual me parece ya alucinatorio y delirante la postura de algunos ultraderechistas que quieren equipararlo con un dictador castro-chavista… No está en capacidad política de ejercer un poder autoritario.

¿No le ves intención o tentación autoritaria?

No. Veo un gobierno débil a pesar de la fortaleza de las encuestas. No tiene bancada, no tiene respaldo social, no tiene ningún gobierno regional ni autoridad municipal… Podríamos ver en el escenario regional un contrapeso que ahora el presidente no encuentra ni en el Congreso ni en las instituciones públicas del país, Poder Judicial o Ministerio Público.

Sin embargo, en una columna dices que ya el gabinete Villanueva está fatigado…

Creo que debió durar un mes.

¿Y a quién ves como premier?

Creo que Allan Wagner sería un buen premier. Tiene energía política. La ha demostrado en estos últimos tiempos. Contra la imagen de apacibilidad que tenía de ser un señorón diplomático, ha demostrado ser un buen político. Ha sabido conducir una comisión que en términos prácticos ha tenido mucho impacto, la comisión de reforma judicial.

Qué ironía, ¿no? Fue el canciller de Alan García.

Y ministro de Defensa. Pero hasta con Alan García ha tenido fricciones. A mí me ha sorprendido para bien Allan Wagner como figura política.

Pasando al tema Lavajato, ¿crees que va por buen camino ahora que se firme el acuerdo de colaboración con Odebretch?

Sí. A mí el acuerdo me molesta. Creo que no se le debió permitir contratar con el Estado por algún tiempo, que quizás el monto de la reparación pudo ser mayor, que quizás debieron incluirse otros casos de manera explícita, pero aún así, la posibilidad de que haya una colaboración eficaz y delaciones premiadas compensa largamente cualquier costo que uno deba asumir para que eso ocurra.

Has criticado a los fiscales porque le estaban dando demasiado peso al tema de los aportes de campaña. ¿Piensas igual?

Claramente no hay un delito de corrupción, los mismos fiscales lo dicen, sino de lavado de activos. O sea, no es corrupción directa. Si así fuera, todos los candidatos de los últimos 20 años en el Perú deberían estar presos, porque todos reciben dinero de empresas de modo informal, oscuro.

¿Y en lo que es más importante: la coima por obras?

Eso a mí me parece fundamental. Lo que está conociéndose del Club de la Construcción o lo que se va a conocer de los sobornos de Andorra y de las empresas brasileñas me parece infinitamente más importante que lo que pudo haber ocurrido en los aportes de campaña.

¿Eres optimista o pesimista sobre cómo llegaremos al Bicentenario?

Yo soy optimista. Creo que a Vizcarra le va a ir bien. Veo algunos nubarrones preocupantes, pero el cielo en general está despejado. Y yéndole bien, de alguna manera normaliza el statu quo político y aleja la posibilidad de que el Perú el 2021 dé un disparo al aire o patee el tablero.


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