“La prensa tiene un problema al contar las historias de la Amazonía y el ande”

La República
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Lanzamiento

El periodista Joseph Zárate ha publicado Guerras del interior, un libro que todo gobernante debería tener en su mesa de noche para comprender por qué estallan los conflictos sociales en el interior del país.

Joseph Zárate es un periodista raro. Se toma el tiempo para reportear sus historias: viaja, camina mucho, pregunta, escucha y trata de entender a la gente. Lo que hace es inusual en estos tiempos en que todo va más rápido, y en que algunos periodistas compiten por publicar la noticia así no esté del todo verificada.

El que usted, lector, pueda leer historias bien contadas sobre lo que ocurre en la Amazonía y el ande del país es un lujo. En Guerras del interior (Debate, 2018), Zárate narra los entretelones de tres noticias que llamaron la atención del país, pero que al poco tiempo olvidamos.

La del líder asháninka Edwin Chota, quien fue asesinado por traficantes de madera; la de la cajamarquina Máxima Acuña, que resistió la arrogancia de la minera Yanacocha que la quiso desalojar de su propiedad; y la del niño Osman Cuñachí, que limpió con un balde el petróleo derramado en el río en el que se bañaba. Esta última historia ganó el Premio Gabriel García Márquez 2018.

¿Cómo te acercas a estas historias?

El libro fue escrito por entregas. Desde el 2012 colaboraba con la revista medio ambiental Etiqueta Verde. Escribía crónicas sobre gente que se enfrentaba a grandes poderes para defender lo que para ellos era su casa: su valle, su río, su bosque. Mientras comenzaba a hacer estos viajes a la selva y a los andes me preguntaba, ¿por qué me interesaba tanto? Me di cuenta de que los lugares donde reporteaba eran muy parecidos a donde había crecido, que fueron lugares muy precarios. He vivido en un barrio marginal y también he sufrido discriminación. Al tomar conciencia de eso, de algún modo podía comprender qué se sentía tener esas necesidades.

Tenías un espíritu justiciero.

No creo que mi deber como periodista sea dar soluciones. El reto es cómo conseguir que eso que me importa a mí le importe al gran público [...]. A medida que fui reporteando estos temas, descubrí que lo que nos une a estas historias es que todos tenemos la necesidad de vivir mejor, todos nos hemos preguntado alguna vez ¿qué somos capaces de hacer por lo que llamamos progreso?

Como los pobladores de Nazareth que arriesgaron su salud por el dinero que les pagó Petroperú por recoger el petróleo que se derramó del oleoducto…

Uno de los retos que tuve fue alejarme de los lugares comunes que retratan esas realidades del país de una forma miserabilista o muy blanco y negro: “los indígenas son buenos y las empresas son las malvadas” o “los indígenas son personas sin voluntad, a ellos les ocurren las tragedias”. Para mí eso es reducir a las personas a una herida. No me gustaría que hagan eso conmigo. No tenemos por qué victimizarlas. Por eso me tomé el tiempo y me hice preguntas: ¿Mi punto de vista debe ser el de un limeño que va reportear y se va? o ¿voy a ser un reportero que va intentar comprender lo que piensa la gente?

Pasaste largas temporadas reporteando. ¿Te fue fácil llegar a la gente o desconfiaban de ti por ser periodista?

Desgraciadamente, hay colegas que no hacen bien el trabajo, ofrecen cosas a la gente para conseguir sus declaraciones, no faltó quien me dijo ya, ¿y yo qué gano?… y también está eso de ir como un turista del dolor ajeno, ¿no?, lo que normalmente hacemos por deformación profesional, como todo es rápido, es buscar la declaración e irnos. Claro, reportear los hechos es importante, pero las personas lo son más, hay que ver qué sienten, pasar el tiempo y reflexionar con ellos.

¿Cómo son representados los que no son citadinos en la prensa?

Te lo pongo así: si un tubo de Cálidda se rompe en San Isidro y hay una fuga [un incendio], ¿cómo reaccionaría la municipalidad y la prensa? ¡Sería un escándalo! Pero hay catorce derrames en un año en la selva y dicen “es un derrame más”. Creo que la prensa tiene un problema al contar las historias de las naciones amazónicas y andinas. ¿Por qué no contamos las historias de los peruanos awajún, asháninka y quechua como si fueran peruanos de San Isidro?

¿Crees que nos estamos esforzando por hacerlo mejor?

Creo que hay excepciones. Ahí está Marco Avilés y su discurso sobre el racismo y discriminación, por ejemplo. Eso también es hacer periodismo porque está construyendo ciudadanía al discutir esos temas de forma pública, o José Carlos Agüero, que no es periodista, pero su literatura es un instrumento para discutir nuestra relación con la guerra interna, o la misma Gabriela Wiener que escribe sobre feminismo. El periodismo debe trascender los márgenes de las páginas.