Jorge Muñoz

“Hay un ‘colorao’ del siglo pasado: yo soy el ‘colorao’ del siglo XXI”

Candidato a la alcaldía de Lima por el partido Acción Popular. Abogado titulado por la Pontificia Universidad Católica del Perú. Alcalde de Miraflores por dos periodos consecutivos.

Maritza Espinoza

Domingo, 16 de Septiembre del 2018

Jorge Muñoz, el exitoso alcalde de Miraflores, fue -con Enrique Cornejo, del Apra- de los primeros en anunciar su intención de candidatear a la alcaldía limeña. Sin embargo, la suerte no le ha sonreído hasta el momento en estas elecciones que, dicho sea de paso, no suscitan el entusiasmo de nadie. Desde el histórico local de campaña de Acción Popular, partido al que se inscribió hace poco, Muñoz no muestra signos de desaliento. Él asegura que la única encuesta que vale es la que se hará el siete de octubre. ¡Eso es optimismo!

Acaba de ganar seis premios por buenas prácticas en su gestión en Miraflores, pero sigue en 1% en las encuestas… ¿Qué reflexión le suscita eso?

Por un lado, me genera la satisfacción de decir que vamos por un buen camino y que hemos hecho cosas que pueden estar probadas en Miraflores. Por otro lado, cuando alguien me hace referencia a las encuestas, digo que son muchas, son variadas, son fotografías que siempre hay que mirar, pero que la verdadera encuesta es la del siete de octubre.

Pero faltan tres semanas para las elecciones y la fotografía es más precisa. ¿Cómo remontar el desafío?

Con trabajo y con una suerte de apostolado de decir las cosas como son y de mostrar las bondades de nuestra gestión y de lo que nosotros somos en experiencia y honestidad. Y en eso estoy. Y voy a estar haciéndolo hasta el último día.

¿Cómo lo reciben en las otras Limas? ¿Lo conocen?

Siempre he dicho que Lima es un mosaico, una ciudad muy variada, pero estamos en el proceso de hacernos conocidos. La gente es muy generosa. Cuando les digo: “Yo soy el alcalde de Miraflores, tengo 22 años de experiencia, mira lo que hemos hecho”, me dice: “Dónde estás, quiero votar por ti”. Tengo la esperanza de que el tiempo alcance para decirles: “Aquí estoy, esta es mi propuesta”.

Pero autocríticamente, ¿cuál ha sido su hándicap para todavía no remontar en las encuestas? ¿Ser alcalde de lo que llaman un distrito elitista, ser “el colorado”, no comunicar bien?

Yo soy muy comunicativo. Creo que por ahí no va la cosa. Puede que haya algunas resistencias a ciertas cosas. Algunas personas pueden decir: “Como tú vienes de Miraflores, no sabes qué hacer en Lima”. Eso es una falacia porque Alberto Andrade fue alcalde de Miraflores como yo, y saltó a Lima. Lo hizo bien, porque cambió Lima. Queremos reeditar esa situación.

Usted era el “colorao” en campaña hasta que salió Belmont, que es el “colorao” que la gente recuerda…

Hay un colorado, pero del siglo pasado: yo soy el colorado del siglo XXI [risas]. Yo creo que Ricardo Belmont está desfasado. Fue un buen alcalde hasta un determinado momento, pero después entregó la ciudad de manera muy mala y la verdad que ya tuvo su tiempo. Además, es un hombre mayor. No tengo nada contra las personas mayores, pero, para gobernar, no son necesariamente lo mejor. Se necesita un dinamismo especial.

Se ha comentado mucho el término “Limaflores”, que, para muchos, marca diferencia entre el resto de Lima con un distrito considerado elitista.

Es todo lo contrario. Tú a veces tienes que expresar, en marketing político, las cosas de manera muy resumida. Entonces, dijimos que lo que nosotros queremos es vivir en Limaflores. ¿Por qué? Porque yo soy alcalde de Miraflores. Yo puedo hablar de lo que hemos hecho en Miraflores y lo que queremos llevar a Lima, justamente para vivir con la calidad de vida con la que se vive en Miraflores.

Miraflores ha sido como un laboratorio que ahora quiere replicar en Lima. ¿Los problemas son los mismos?

Digamos que no son exactamente los mismos, pero como laboratorio sí tiene los mismos problemas: seguridad ciudadana, transporte, dignidad de las personas, equidad… Nosotros hemos trabajado políticas de inclusión social muy intensas. Yo siempre he dicho: en Lima no sobra nadie, todos somos importantes, todos debemos trabajar para tener una ciudad inclusiva.

En todo caso, ¿cuáles son las diferencias, esas que no se pueden extrapolar de Miraflores a Lima, las que van a ser nuevas para usted?

Miraflores es un distrito consolidado donde casi el 99% de las personas son alfabetas, donde hay luz, agua y desagüe casi en la totalidad del distrito. Nosotros hemos visto que en Lima metropolitana hay problemas de otra índole: gente que no es alfabeta al 100%; zonas, no muy alejadas de donde estamos, donde no hay agua, desagüe o luz.

Hay problemas que, siendo comunes a toda Lima, se diferencian por estrato social. La inseguridad ciudadana en Miraflores, por ejemplo, es muy diferente a la de otras partes de Lima.

Lo que hay que hacer es trabajar en conjunto con todas las fuerzas de la seguridad ciudadana. Entonces, hay situaciones más complejas, como violencia familiar, robos más agresivos en las calles, pero todo eso tiene aspectos en común que se pueden trabajar. Por ejemplo, la recuperación de los espacios públicos, o dar posibilidades de educación, de cultura, de deporte. Eso es algo 100% municipalista.

¿Hay más diferencias?

Otra cosa que es diferente, por ejemplo, es que el 40% de la violencia que se vive en Lima está referida a aspectos de titulación o tenencia o posesión de tierras. En Miraflores, que es más consolidada, eso no existe. Nosotros lo tenemos medido y sabemos cómo atacarlo y cómo trabajarlo.

Usted ha hablado del sistema integrado de transporte, pero esto es como la muletilla de casi todos los candidatos. ¿En qué se diferencia su propuesta de la de los otros?

En que yo sí veo el bosque total y no sólo algunos árboles. Nosotros entendemos claramente lo que tiene que ser un sistema integrado de transporte, donde todas las modalidades conversen entre sí. Entre Lima y Callao existen 19 millones de viajes diarios. Algunos dicen: “Lo que más transporta es la línea 1 del Metro y el Metropolitano”. Eso es una falacia. Eso es un poco más del 7% del transporte motorizado. Entonces, ¿dónde están los focos a los que hay que apuntar? La mayoría de los viajes, cinco millones o más, se inician desde los cerros y son atendidos por las mototaxis, los micros, las custers, y los taxis formales e informales…

¿Cómo formalizar toda esa marea?

Hay que invitarlos a ser formales con ciertos incentivos, con moratorias de costos, con la posibilidad, por ejemplo, de que los taxis colectivos dejen de serlo dándoles un aplicativo. Y a los taxis informales también. Entonces, vas metiendo a todos en un solo paquete. Antes se les exigía que tengan pintura, taxímetro, casquete… Nosotros vamos a ayudarlos a que no tengan que hacer esa inversión y que se conviertan, no en taxis que están dando vueltas, sino taxis con pasajeros gracias al aplicativo.

¿En qué plazo se van a sentir resultados?

Yo te he hablado solamente de un aspecto de lo que debe ser la movilidad sostenible, porque en el tema del sistema integrado de transporte tienes tú otros dos ejes. Un segundo eje, que es gestión de tráfico. Y un tercer eje, que es el de la seguridad vial. Los tres ejes tienen que trabajarse muy rápido. ¿Con qué se ven esas victorias tempranas? Con la gestión de tráfico. Por ejemplo, Lima tiene 1500 intersecciones semafóricas, pero no todas están interconectadas entre sí. Entonces, tenemos que centralizar esto en una verdadera central de monitoreo. Pero esto viene, además, con otras cosas, como intervenciones en cruces. Hay varios (nosotros tenemos un mapeo de entre 100 y 400) donde puede hacerse una ingeniería muy sencilla, rápida, y eso le va a dar mejor fluidez a la zona.

¿Y las grandes obras de infra-estructura?

Eso está dentro del sistema integrado de transporte. Hemos hablado de algunas que son concretas y que vamos a hacer de todas maneras: terminar el Metropolitano. Tú sabes que el Metropolitano termina abruptamente en Independencia, en la estación del Naranjal. Algunos dicen 11 kilómetros, otros dicen 12 kilómetros de distancia entre El Naranjal y Chimpu Ocllo, que está en Carabayllo, o 18 estaciones intermedias hasta Carabayllo para poder completar el diseño del Metropolitano. Eso no se ha hecho y ha traído varias consecuencias. La primera es que tenemos arbitrajes hoy en día que la Municipalidad Metropolitana de Lima está perdiendo, porque el plazo de la concesión no ha comenzado a correr porque la municipalidad no le ha entregado todo a la hora. Entonces, eso hay que terminarlo de todas maneras. Pero también ahí, y eso tiene que ver con esta obra, hay que mejorar la flota y reordenar los paraderos. ¿Qué otra obra vamos a promover de todas maneras, porque la ejecución está en manos del propio ministerio de Vivienda? Un teleférico que una la estación de San Carlos en San Juan de Lurigancho con la estación de La Independencia. Eso ya estaba en algún momento licitado, pero se licitó mal. Cuesta más o menos 300 millones de soles. Se puede hacer.

Para terminar: el gran tema de la corrupción. ¿Cómo afrontarla?

Yo siempre he dicho que la anticorrupción no puede ser un discurso, y además un discurso vacío. Tiene que ser un ejemplo de bien. Entonces, por ahí vamos a comenzar: con el ejemplo de bien. Si miramos hacia atrás, Jorge Muñoz no tiene chicharrones ni citaciones que esconder. Yo no tengo un solo juicio penal que esté corriendo en estos momentos. Esa es mi hoja de vida. Pero no solamente tiene que ser mi hoja de vida: tiene que ser el partido en el que uno está. Acción Popular no tiene tampoco problemas de ninguna naturaleza. Es un partido limpio. Y ya yendo a lo que es el plan de gobierno, nosotros planeamos la creación de una oficina anticorrupción que va a caminar en cuerdas separadas con la Contraloría. Y hará un trabajo específico para todo lo que son obras, licitaciones, procesos de selección en general. Aparte de eso, nosotros nos hemos comprometido a rendir cuentas. Y antes de eso, te quiero decir que Jorge Muñoz, 15 días antes de las elecciones, va a abrir sus cuentas de campaña.

Manuel Velarde ha ido más lejos: él ha dicho que él y sus funcionarios van a renunciar al secreto bancario...

Fíjate: nosotros, al abrir nuestras cuentas de campaña, ya estamos renunciando al secreto bancario. Y si yo te muestro esto (enseña unos vouchers bancarios), vas a encontrar que tengo, por ejemplo, las cuentas, pues hoy día he pasado por el banco, para ver cómo están los depósitos de nuestras cuentas de campaña.

Ahí puedo ver el saldo...

Sí, pero todavía son cosas que van a abrirse bien más adelante. Hay que decir las cosas que son reales, porque yo voy a hacerlo quince días antes de las elecciones para que la gente sepa quién nos financió, por qué nos financiaron y a dónde fueron esos dineros. A mí han venido algunas personas a decirme: “oye, yo te puedo ayudar, pero tú me quisieras ayudar…” No, cuando me ponen un “pero”, yo ya no los escucho, porque la cosa tiene que ser absolutamente limpia, transparente de ahora en adelante.

¿Cuál va a ser su actitud frente a la gestión que termina, de Castañeda? ¿Va a haber algún tipo de auditoría, de supervisión, o va a ser borrón y cuenta nueva?

No, sin duda tiene que haber una auditoría. Sea quien sea, lo que corresponde siempre a una gestión seria y que se respeta es hacer un balance. Cómo recibes tú la gestión y qué haces a partir de ese momento. Hay cosas que no suenan muy bien en esta gestión, como el bypass de 28 de julio, el tema de los peajes…

Los puentes que se des-ploman.

Que no se caen, se desploman (risas)… Obras que no concluido. Entonces, hay que ser muy claros. Yo nunca tengo un prejuicio. Yo soy muy responsable. Si se encuentra responsabilidad, no nos va a temblar la mano para hacer lo que tenemos que hacer; es decir, sancionar a esos delincuentes con todo el peso de la ley.

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