Los fieles y la tenista


Redacción LR

Domingo, 16 de Septiembre del 2018

#AlbertoSantana. A cualquier persona medianamente informada, eso de retar a la barra del Alianza Lima, ingresar al estadio Alejandro Villanueva (Matute) subrepticiamente y luego borrar los emblemas del club victoriano, le debe parecer una misión suicida. Habría que estar un poco ido para hacer algo así. O tener mucha fe, demasiada. Algunos creyentes evangélicos actúan a veces de esa manera, irreflexivamente. Los fieles de la denominada iglesia de El Aposento Alto, seguidores del cuestionado pastor Alberto Santana, ligado al fujimorismo, no pensaron que actuaban fuera de la ley al ingresar por la fuerza, el lunes pasado, a la explanada de Matute. ¿Qué los mueve? ¿Por qué una persona cualquiera se suma a estos nuevos movimientos evangélicos, llenos de posiciones conservadoras? Un reciente estudio del INEI señala que los fieles evangélicos van en aumento (ahora son un 15,6% de la población), a comparación del número de católicos en el país, que está disminuyendo. Estudiosos del tema, consultados en esta edición por la reportera Juana Gallegos, señalan que en el éxito de estos grupos confluyen varios factores, entre ellos: pobreza, marginación y necesidad de reconocimiento. La fe aparece como una salida en escenarios de estrechez económica, lástima que muchos inescrupulosos se aprovechen de ello.

 

#SerenaWilliams. El tenista suizo Roger Federer, número 2 del ranking mundial, dijo alguna vez que su colega estadounidense Serena Williams es "la mejor tenista de todos los tiempos", que se imponía a hombres y mujeres por igual. Y la verdad es que la historia de esta deportista, quien tiene acumulados 23 títulos individuales, es impresionante. El último fin de semana, cuando Serena perdió la final del US Open frente a la japonesa Naomi Osaka, ella reclamó airada por lo que creía decisiones equivocadas del árbitro del partido. Es cierto que se excedió, pero las críticas han ido por otro lado. Se la ha calificado de "histérica" y se han dibujado caricaturas en las que se exageran sus facciones afroamericanas. Son reacciones lamentables, que esconden una carga machista y racista que nadie merece.


Te puede interesar

Nuestras portadas