Guionistas de telenovelas

Pequeños dioses de la tele

Estos son los guionistas de la productora de éxitos de TV Michelle Alexander, los que escriben las historias de sus telenovelas favoritas. Domingo pasó unas horas con el equipo de Mi Esperanza. 'La tele se ha vuelto políticamente correcta', aseguran.

Juana Gallegos

Domingo, 9 de Septiembre del 2018

¡Alguien va morir! No, no. Alguien va disparar a alguien y la bala caerá en el cuerpo equivocado. ¡Alguien se va casar con un embarazo notorio! Sí, sí. El vestido tiene que ser corte reina para que no se note la panza.

El equipo de guionistas de la telenovela Mi Esperanza discute lo que ocurrirá en el capítulo número 41. Están adelantando trabajo, tienen que hacerlo.

En el aire, este melodrama que se trasmite de lunes a viernes por América Televisión, va por el capítulo número 35, así que el equipo que lidera la guionista Rita Solf tiene que escribir a toda máquina los nuevos episodios.

Entregan cinco capítulos nuevos cada semana, uno a diario (si no hay bloqueos mentales), aunque a estas alturas, a dos meses de haber empezado este nuevo éxito de la productora de TV Michelle Alexander, "los personajes vuelan solos", dice Tito Celiz (34), otro de los guionistas. Son tres en total, y son de la misma alma máter, la Universidad de Lima.

Bruno Alvarado (34) cuenta que antes de escribir ficciones para la tele, al igual que sus otros dos compañeros, jaló cables en las productoras donde trabajó y soñó también con escribir guiones para cine. El sueño de todo estudiante universitario, pero el destino los ha traído a la tele.

¿Cómo se hace para escribir a contrarreloj y para la teleaudiencia de señal abierta?

En una entrevista con el youtuber Carlos Orozco, el reconocido guionista Eduardo Adrianzén, que también escribe guiones de las producciones de Alexander (Ojitos hechiceros) dijo que "el Perú es un país deprimente para los creativos, y que [a la audiencia] le encanta repetir viejas fórmulas".

¿Qué piensan estos jóvenes guionistas?

La chispa adecuada

Empecemos por la chispa que dio vida a la historia de Elsa Guerra (interpretada por la actriz Erika Villalobos), la protagonista de la telenovela, cuyo apellido no es casual.

Elsa es una mujer que le da guerra a la vida. Representa el estereotipo de la peruana trabajadora, la chambeadora, la que se levanta muy temprano, y vive en un cono y se traslada todos los días en transporte público para llegar al trabajo.

"Elsa fue inspirada en la contadora de la productora [Del Barrio Producciones]", precisa Rita Solf.

Pero la vida de Elsa sufre un duro golpe en el primer capítulo. De partida, los guionistas sitúan al personaje en una situación límite. Se entera de cuajo que su marido César Amador (Bruno Odar) tenía una relación extramarital, desde hacía diez años, con Rosa Reynoso (Jimena Lindo) y una hija de 6 años: Esperanza (Alessia Lambruschini).

Y Elsa se percata de todo en medio de la desesperación, cuando va a ver su marido al hospital pues este ha sufrido un accidente automovilístico mientras viajaba con su amante.

Todo esto pasó en los minutos de estreno de Mi Esperanza, que tiene todos los ingredientes de culebrón de Televisa made in Perú. Pero ahí no termina esta historia. Elsa se coronorá como heroína martirizada cuando decida hacerse cargo de la pequeña hija de la amante, una niña adorable.

"¿Cómo alguien podría ser indiferente ante el sufrimiento de un niño?", responde Solf cuando le pregunto porqué han hecho a Elsa tan abnegada.

Y es que la telenovela, que tiene como público objetivo a las amas de casa de sectores C y D -precisan los guionistas- es una especie de tributo a ellas, a las madres-peruanas-santas que, muchas veces, se olvidan de sí mismas para jalar solas a sus familias.

El equipo de Solf sabe muy bien qué botones apretar en el televidente peruano promedio para captar su atención. Y sí que se la ha ganado: la telenovela tiene 33 puntos de rating.

Hay que precisar que antes de Mi Esperanza, estos guionistas ya habían escrito los guiones de dos producciones de Del Barrio, Vacaciones en Grecia (2013) y Locura de amor (2014).

Hacia el primer semestre de este año, Michelle Alexander les pidió otra miniserie en tono de comedia pero no les salía.

"Estábamos en medio de feminicidios, de violencia contra la mujer, había ocurrido lo de Evy Ágreda", cuenta Solf. Entonces bocetearon un drama.

A lo largo de los capítulos, Elsa también será presa de la violencia machista de su marido, y cada capítulo será para ella como pasar por un camino de brasas ardientes.

"Pero después del capítulo 34 ella está empezando a pensar en sí misma, ha tenido un acercamiento a Percy Cáceres (Yaco Eskenazi) [su amor platónico de juventud], pero también está pensando en terminar la tesis y sacar su bachillerato", acota Tito Céliz.

"Queremos que la protagonista tenga otros objetivos de vida que vayan más allá del éxito amoroso", añade Rita Solf. Este equipo de guionistas quiere, procura, hace lo que puede para nadar a contracorriente en el mar de los contenidos de la televisión local que en la última década nos ha acostumbrado a producciones efectistas, a personajes de caricatura, a guiones facilistas.

La última novela social

Los de arriba y los de abajo (1994), la exitosa telenovela producida por Michel Gómez y Eduardo Adrianzén, paralizaba Lima en los noventa porque reflejaba fielmente la ciudad y sus personajes. Era el tipo de telenovela de temática social que tenía muy presente en sus capítulos la coyuntura política que vivía el país.

- ¿No sienten un poco de nostalgia de este tipo de producciones?, le preguntamos a los guionistas de Alexander.

- En esa época había más libertad -dice Rita Solf-, no es que ahora no la haya, pero los medios, a veces, se autocensuran por la presión de los grupos conservadores. Ya no puede haber escenas de corte erótico en las telenovelas...

- La nueva Perricholi [la telenovela donde actúa Melania Urbina] fue muy censurada, es que los sectores conservadores, como Con mis hijos no te metas, están teniendo más llegada- añade Bruno Alvarado.

-Es que te critican todo, en las redes sociales te chancan cuando no les gusta algo- confiesa Tito Céliz.

Como mencionaba Adrianzén: "El Perú [puede llegar a ser] un país deprimente para los creativos", y puede ponerle un corsé muy ajustado a los contenidos que quiere ver en la tele.

Cada noche Mi Esperanza llega a más de un millón 300 mil espectadores. Es una variable que estos guionistas consideran a la hora de escribir las escenas de la telenovela.

- Tampoco es que escribamos con miedo- dice Rita Solf-. Pero trabajamos sabiendo que hay cosas que no podrían entrar en el horario ni en el formato en el que trabajamos.

En tan solo dos años, la productora de Michelle Alexander ha grabado tres telenovelas (Colorina 1 y 2, Ojitos hechiceros, Mi Esperanza) y una más que está escribiendo la dupla Eduardo Adrianzén y Víctor Falcón se estrenará pronto.

En los corredores del set de grabación de Mi Esperanza, y en la casa de fantasía de Elsa, las actrices Erika Villalobos y Lorena Caravedo no pueden resistirse a preguntarle al equipo de guionistas de Rita Solf qué pasará en el próximo episodio.

En medio de todo, ellos son los pequeños dioses que deciden sus destinos en la ficción.

En algún momento ellos le darán voz a Elsa para decir: "Me cansé del yugo".

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