Astronautas, del Perú a la Luna

La República
2018 M04 21 | 20:52 h
Puesta en escena

Un proyecto secreto del gobierno del general Velasco envía a tres peruanos a la luna en 1968, un año antes que los EEUU. De eso trata la obra teatral Astronautas, una mirada en clave de humor sobre una misión imposible.

Un día de hace nueve años, el dramaturgo Jorge Castro estuvo enfermo y debió permanecer en cama. Por esas fechas se cumplían 40 años de la llegada del hombre a la luna y mirando la televisión se encontró con varios documentales que contaban desde distintos ángulos la epopeya que significó que el Apolo XI, de los Estados Unidos, llegara hasta el suelo lunar.

Fue así que recibió una avalancha de información sobre el proceso por el que habían pasado los astronautas norteamericanos que se entrenaron para ese viaje espacial: el momento en que fueron escogidos, el grado de convivencia que debieron pasar, cómo manejaron la situación con sus familias y una serie de otras situaciones excepcionales que debieron superar por la misión.

Entonces Jorge se hizo una pregunta: ¿cómo atravesarían tres astronautas peruanos una situación similar?

Esa fue la semilla de Astronautas, una obra teatral que propone una historia increíble: es 1968 y un proyecto secreto del general Velasco Alvarado –que ha tomado el poder mediante un golpe de Estado– pretende poner a tres peruanos en la luna antes que cualquier otro país.

"1969 es el año en que Estados Unidos puso un hombre en la luna. Era divertido pensar que llegábamos antes, en 1968, el año en que Velasco toma el poder. A lo mejor este era el verdadero motivo por el que da el golpe: transformar la autoestima nacional a través de un logro tan épico como ser los primeros en pisar la luna", cuenta Jorge sonriendo. Es una comedia que se puso en escena por primera vez el 2011-2012 y ahora, seis años después, se vuelve a reponer en versión renovada y aumentada.

 

Cholos espaciales

 

Tres hombres con trajes blancos de astronautas flotan en la gravedad del espacio. Son Ayar Manco (Eduardo Camino), Ayar Uchu (Óscar Meza) y Ayar Cachi (Manuel Gold), los tres tripulantes del cohete espacial Tumi II, la nave que los ha llevado hasta la Luna. No ha sido fácil llegar hasta allá. Las escenas previas los muestran siendo seleccionados para la misión –donde recién se conocen–, luego entrenando juntos y más tarde compartiendo ideas que poco a poco revelan sus personalidades.

Nunca se conocerán sus verdaderos nombres, pero se sabe que Ayar Manco es un capitán de la FAP escogido para esta misión porque tiene un gran conocimiento aeronáutico, es un piloto de sangre fría, que conoce las acciones de guerra, que tiene temple a la hora de actuar. Y quiere imponer esa personalidad marcial a sus dos acompañantes.

"Es el capitán de la misión y quiere que sus compañeros sean organizados, exactos, esquemáticos, disciplinados. Por otro lado, en esa formación tan rígida, pierde de vista aspectos humanos que uno debe apreciar en la vida para lograr cosas importantes. Son sus compañeros quienes se lo recuerdan para que puedan funcionar como colectivo", dice Eduardo Camino, que encarna al personaje.

Ayar Uchu (Óscar Meza) es un miembro del Ejército y un hombre del interior del país. Es aparentemente quien más trata de lograr empatía con los otros dos, pero justamente por ser provinciano, sus ideas no son tomadas muy en cuenta.

"Es una persona preparada, con estudios superiores, becada para estudiar medicina, pero por tener los orígenes que tiene, por las costumbres que tiene, muchos desconfían de su capacidad, porque asocian al hombre del ande con alguien que no tiene capacidad de desarrollarse en cualquier aspecto. Sin embargo, Ayar Uchu es una buena persona que, además, se ha preocupado por cultivarse", explica Óscar Meza sobre su personaje.

El tercer tripulante de la misión, Ayar Cachi, es un genio matemático y el menos preparado físicamente para afrontar una aventura de estas características. No tiene formación militar como los otros dos, no sabe cómo comportarse en una acción de guerra, en situaciones de presión máxima, ni en momentos en que la supervivencia está en riesgo.

"En este montaje, a diferencia de la puesta en escena de 2011, mi personaje tiene un lado más humano y toma una decisión riesgosa pero necesaria, que no existía en la versión anterior", dice Manuel Gold, que hace de Ayar Cachi.

Astronautas es una comedia de ciencia ficción que partiendo de una situación ficticia especula sobre las posibles consecuencias. Es, a decir de sus propios protagonistas, una historia delirante, pero contada con mucha verdad. Contribuye a ello toda la parafernalia de la puesta en escena: luces, sonidos de fondo, voz en off y videos con testimonios que a la manera de un falso documental hablan de esos astronautas que alguna vez conocieron.

 

Nueva versión

 

"Quien venga a ver Astronautas se encontrará con la misma historia, pero con un recorrido un poco diferente", dice Jorge Castro, sentado en una de las butacas del teatro de la Universidad del Pacífico. El 2011 escribió la obra junto a Mateo Chiarella, Héctor Gálvez, Gino Luque y Gerardo Ruiz Miñán. La dirigió en la puesta del 2011 y ahora también está a cargo. En esta nueva versión hay adiciones a la historia e incluso una nueva escena.

"Los asuntos de los que habla –en clave de humor– siguen estando vigentes: las envidias, las dificultades para trabajar por un logro común. Lo vemos en nuestra política, por ejemplo: la terrible dificultad de nuestros líderes políticos para dejar de lado sus intereses personales o partidarios para priorizar una meta común. Por eso, llegar a la luna para los tres personajes de la obra es para ellos una misión tan imposible como llegar a entenderse y funcionar como equipo.

En su momento, Astronautas tuvo un gran éxito y fue muy comentada. Jorge siempre tuvo las ganas de volver a reponerla y llegado el 2018 cayó en cuenta de que bien podía "conmemorarse los 50 años" ficticios de la llegada del trío de peruanos a la luna.

Él lo explica: "Ahora, años después, cuando vuelvo a leer el texto, descubro que en la obra hay semillas que no habíamos desarrollado. Por ejemplo, entre los personajes se generaban ciertas tensiones y en la siguiente escena no se recogía ese grado de tensión, no capitalizábamos del todo esos logros dramáticos. Por eso quisimos desarrollar mejor en esta versión ese hilo de acumulación de tensiones, para que a su vez sea más difícil que se resuelvan", explica.

Como parte de la revisión de Astronautas, Jorge se juntó este año con los otros cuatro autores de la obra y les comentó que planeaba reponerla. Luego envió un correo a todos y todos convinieron en que podían meterle una mano al texto. "Todos se subieron a la nave de nuevo", comenta. Escribir en equipo puede parecer imposible, pero han conseguido una versión que los ha dejado contentos.

Quienes acudan a ver la obra se van a divertir con la historia, pero entre líneas hay mensajes. "La anécdota de la obra es graciosa, pero a la vez punzante porque son tres peruanos que no pueden ponerse de acuerdo ni siquiera estando en la luna", dice Óscar. "Es una comedia divertida y nos identifica como peruanos, los espectadores se van a ver retratados allí", comenta Eduardo. "Son tres peruanos que quieren lograr un objetivo complicado, difícil y muchas veces no podemos funcionar como equipo por las diferencias que existen en nuestro país", acota Manuel.

Astronautas nos lleva hasta el espacio exterior para reflexionar con una sonrisa sobre cómo somos. A decir del director, la obra busca regalarle al público, aunque sea por un rato, el sueño de que es posible llegar a la luna y también entendernos.