Danza al galope [VIDEO]

Es una mezcla de gimnasia y danza que se ejecuta sobre un caballo al galope. El vaulting llegó al Perú hace pocos años, de la mano de Adán Maldonado y Virginie Quiroga, pero ya nos regala triunfos: acabamos de salir campeones en el último torneo internacional. Para brincar de alegría.

Redacción LR

Sabado, 22 de Abril del 2017

Se llama 'Secuoya'. Es blanco aunque no totalmente blanco, bajo pero musculoso, de lomo ancho y mirada serena. Es una bestia realmente hermosa.

Adán Maldonado y Virginie Quiroga lo encontraron hace unos tres años, en unas caballerizas junto a la sede de la Policía Montada de Chorrillos.

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En su primera juventud perteneció a un rejoneador; su tarea era sacar a rastras a las bestias muertas en la plaza de toros. Luego, pasó a la Policía Montada. Estuvo a la salida de partidos de fútbol y en manifestaciones. Sufrió golpes y cortes. Vivió intensamente.

Pero su encuentro con Adán y 'Kinie' le cambió la vida.

Recibió una nueva educación. Ellos le enseñaron que a las personas no se les pasa por encima. Le enseñaron a tolerar la presencia de extraños, los ruidos y el contacto súbito. Lo adiestraron en círculos, diagonales, saltos, caminatas, trotes y galopes de varias intensidades. Lo hicieron un atleta.

Lo necesitaban. Adán y 'Kinie' habían iniciado un proyecto inédito entre las disciplinas ecuestres en el país. Necesitaban un caballo fuerte, ancho y, sobre todo, noble. Y 'Secuoya' era perfecto. Había nacido para el vaulting.

Equitación y circo

Fue 'Kinie' Quiroga quien descubrió el vaulting –o volteo, en español–, hace cosa de una década. Había practicado equitación desde los 6 años pero nunca había escuchado hablar de esta disciplina ecuestre que consiste en realizar una serie de figuras armoniosas –una combinación de gimnasia, acrobacia y danza– sobre el lomo de un caballo.

La descubrió en Francia, adonde había llegado a estudiar Sociología, y se la volvió a encontrar en Suiza, adonde se mudó para hacer la maestría. La practicó durante algún tiempo y le encantó.

Años después, de vuelta en Lima, conoció a Adán.

Adán Maldonado es hijo de Alberto 'Mando' Maldonado, una conocida figura del circo peruano. Como su padre, Adán se hizo acróbata, especialista en equilibrismo sobre ruedas, pero a diferencia de aquel, no hizo carrera en los circos sino en compañías artísticas como la escuela de teatro y danza Agárrate Catalina. Fue allí donde conoció a 'Kinie'.

Maestro y alumna se volvieron grandes amigos. Ella siempre le hablaba de caballos. Él, de acrobacias y de circos.

Un día, ella lo llevó al campo donde solía montar en sus ratos libres. Y le propuso hacer algunas acrobacias a caballo. Adán ni siquiera se había acercado a un equino en su vida. Pero, guiado por su amiga, lo intentó. Y quedó encandilado.

Se enamoraron. Comenzaron a hablar de lo que sería su vida en el futuro. Ella le contó que su sueño era poder vivir siempre con los caballos. Él le dijo que su sueño era vivir enseñando su arte.

Acrobacias. Caballos. Parecía tan natural. Si había alguna actividad que pudiera unir sus dos respectivas pasiones, esa era el vaulting.

En 2012, después de llevar cursos en Uruguay y de recibir una intensa capacitación de Valery Carter, una importante jueza de vaulting en los Estados Unidos, abrieron la primera escuela de vaulting en Perú, en el Club Ecuestre de Huachipa.

Asiento de príncipes

–Mira, Tomás, ¿quién está aquí? Es 'Secuoya'...

El segundo hijo de Adán y 'Kinie', de año y medio, estira las manitas hacia el animal.

–Apa, apa...

Pero no, no es momento de paseos. Esta tarde, 'Secuoya' entrenará con un grupo de chicos de la escuela. Adán y 'Kinie' acaban de abrir una nueva sede en el centro ecuestre Luz de Luna, en Chorrillos. Hasta acá ha venido el noble animal, dispuesto a continuar su tarea de hacer crecer el vaulting en otras zonas de la ciudad.

–Amm, amm..

–¿Zanahoria? ¿Quieres darle su zanahoria? Después– le dice 'Kinnie' a su pequeño hijo.

El encargado de la caballeriza conduce a 'Secuoya' al torno, el espacio circular en el que se realizan las figuras. Después de dejar a Tomás en buenas manos, 'Kinnie' monta al animal y empieza a dar unas vueltas con él. Despacio, para que entre en calor.

En un campo contiguo, Adán se alista para comenzar los ejercicios físicos con el grupo de niños. Entre ellos está Thiago, su hijo mayor.

Después de calentar un rato, sobre colchonetas, los chicos hacen ejercicios que los ayudarán a hacer las figuras sobre el lomo del caballo. Paradas, paradas de mano, rodadas y otras de nombres tan curiosos como "bandera", "media bandera", "caja", "vela" y "asiento de príncipe".

Acto seguido, practican sus rutinas sobre el cilindro. En un rato las ejecutarán sobre el amable lomo de 'Secuoya'.

Peruano bicampeón

El año pasado, Adán y 'Kinnie' participaron en su primer campeonato internacional de vaulting (CVI), en Argentina. Ya eran un equipo sólido, él como volteador y ella como la conductora, la que "monta" el caballo desde el piso, pero en vista de que enfrentaban a representantes de Francia, Suiza, Brasil y otros países con mucha mayor historia en esta disciplina, fueron sin ninguna otra expectativa que la de ganar experiencia. Y divertirse.

La competencia se divide en tres jornadas: el primer día la presentación es técnica, en el segundo el volteador desarrolla una rutina libre –por lo general, artística– y en el tercero se repiten las otras dos y se obtiene el puntaje final.

Hay, asimismo, tres categorías según el nivel de los participantes: una, dos y tres estrellas. Adán, en tanto era novato, compitió en la categoría de una estrella. Y, sorpresivamente para todos, ganó.

Para la competencia de este año, Adán y Kinnie no volvieron solos. Los acompañó Thiago, quien compitió en la categoría Children. Y también Iohanna Quiñones, quien participó en la categoría de dos estrellas de Damas.

El día anterior a la primera jornada de competencia, Adán se lesionó. Practicaba una salida con salto de su caballo y el piso duro sobre el que aterrizó le lastimó los talones. Por esa razón, en la presentación técnica contuvo las acrobacias. Y por esa razón para el segundo día modificó su rutina libre (iba a moverse al ritmo de un festejo peruano pero lo cambió a una coreografía de temática vikinga, que había ensayado con Iohanna antes).

El tercer día lo entregó todo. No tenía sentido cuidarse. Y ese despliegue de corazón, junto con su pulida técnica, hicieron que volviera a obtener la mayor puntuación. Era campeón otra vez.

No fue el único. Ihoanna también ganó el primer lugar en su categoría. Y Thiago obtuvo la medalla de plata.

Todo eso fue el 10 de abril. Han pasado 10 días y para Adán y 'Kinnie' eso ya quedó en el pasado. Lo importante a partir de ahora es seguir desarrollando el vaulting en el país. Hacer crecer la escuela. Compartir su pasión con más gente.

Como estos chicos, que ahora hacen sus figuras al ritmo del trote de 'Secuoya'. Melissa (11) hace un "príncipe" en el cuello con sorprendente solvencia. Leonora (11) logra una hermosa media bandera. Y el otro Thiago, de solo 7 años, se mantiene de pie, con las manos extendidas, como todo un profesional.

Pero la estrella entre todos ellos es Thiago grande, el hijo de Adán y 'Kinnie', que ahora hace una figura trepado en los hombros de su padre, mientras su madre conduce al buen 'Secuoya'. Se les ve muy felices.

Los ejercicios han acabado. Es hora de dar de comer a los animales. Antes de irnos, una foto grupal. Traen a Tomás, que, otra vez, estira las manitas hacia el caballo. "Apa, apa". El pequeño, acostumbrado a los paseos sobre 'Secuoya', se muere de ganas de treparse a su lomo. Está bien, pero solo un rato. Es hora de que el fuerte y noble compañero, el percherón que hace tres años encontró el propósito de su vida, vaya por una zanahoria. Se lo ha ganado.

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