Gabriela Hayre, orgullo peruano

Vivió fuera del Perú desde los dos años y volvió temporalmente el 2015 para participar en el concurso La Voz Perú. Hace unos días, Gabriela Hayre, nieta del legendario guitarrista Carlos Hayre, triunfó en el Festival de Viña del Mar, Chile, con el grupo Afrocandela.

Redacción LR

Sabado, 4 de Marzo del 2017

Poco antes de salir por primera vez al escenario de la Quinta Vergara, en Viña del Mar, Gabriela Hayre le rezó a su abuelo Carlos Hayre para que le quitara los nervios y le diera fuerza anímica desde el cielo. También hizo una oración con los músicos de Afrocandela, el grupo que interpretaría "Baila mi festejo" con ella. Después salieron decididos al escenario para enfrentar al exigente público del festival, ese al que todos llaman "El Monstruo".

Entonces sonaron los primeros compases de la canción peruana. La introducción, con bajo, trompetas y trombones, de inmediato le puso ritmo afro y sabor a la noche. Y luego el coro, sonando: "Baila mi rumba...". Y la voz de Gabriela: "Mueve la cadera al compás...". Y el coro: "sacude tu cuerpo...". Y Gabriela cantando: "Y da un saltito pa' atrás...". La música imponía sus condiciones, los nervios quedaban atrás.

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Gabriela recuerda que, poco a poco, vio que los miembros del jurado empezaban a levantar los brazos y a moverse en su sitio. Y a medida que sonaban las notas de nuestra música negra, festiva y vibrante, el público también empezó a disfrutar de "Baila mi festejo", moviéndose, aplaudiendo, mientras ella y los músicos daban lo mejor de sí. Al final, un largo aplauso coronó sus esfuerzos. En tres minutos y medio se habían comido al "Monstruo".

Gaviota nuestra

La historia del triunfo en Viña del Mar 2017 empezó hace varios meses. A mediados de 2016, Gabriela Hayre recibió en Estados Unidos la llamada telefónica de Maribel Chira, fundadora y directora de Afrocandela, para que fuera la intérprete del tema que había compuesto y pensaba presentar al festival chileno. Ocurría que Maribel, compositora y cantante, había estado en Viña del Mar el año pasado y no podía volver otra vez como intérprete este año.

Gabriela aceptó de inmediato y, una vez que se confirmó que la canción peruana había sido seleccionada para la competencia, llegó al Perú en febrero pasado. Aquí ensayó con Afrocandela y ajustaron todo para su performance en la competencia. Cuando tuvieron que subir al escenario de la Quinta Vergara, ya estaban afiatadísimos. Por eso, las tres veces que estuvieron allí, la última de ellas para recoger la Gaviota de Plata como mejor intérprete en la categoría 'Musica folklórica', pusieron a gozar a la gente.

Para Gabriela ha sido el triunfo más resonante en su, todavía, corta carrera artística. Antes de esto se hizo conocida en el Perú por participar en el concurso de canto televisivo La Voz Perú, donde no ganó pero sí dejó en claro que era una formidable cantante. Fue parte del equipo de Eva Ayllón y cada una de sus presentaciones, en las que interpretó temas criollos, o de rhythm and blues, fue aclamada por el público.

"Mi paso por La Voz fue clave porque me hizo conocida en el Perú, pero además fue la primera vez que canté ante cámaras, sabiendo que millones de personas estaban viendo", cuenta. Eso la ayudó a soltarse, a tener mejor manejo del escenario. Y teniendo a Eva como mentora, también fue clave para mejorar sus cualidades vocales. "Si no hubiera pasado por La Voz, creo que tampoco me hubieran llamado para cantar con Afrocandela en Viña", nos dice riendo.

Volver a casa

Gabriela ha vivido casi toda su vida fuera del Perú. Su familia se fue del país rumbo a Estados Unidos cuando ella tenía poco más de un año. Así que ella creció y estudió allá, y aunque habla el español con fluidez, todavía se nota un cierto 'dejo' del inglés en su forma de hablar. "Crecí allá, pero estoy orgullosa de mi cultura, de nuestra música, de mis raíces negras peruanas", dice.

Ella es hija de dos ex integrantes de Perú Negro y nieta del gran guitarrista y músico peruano Carlos Hayre. Por eso creció escuchando la música peruana en casa y al mismo tiempo absorbiendo el estilo R&B de divas de la música norteamericana como Whitney Houston, Mariah Carey o Tony Braxton, y más recientemente Beyonce. De las cantantes peruanas admira, sobre todas las cosas, a Eva Ayllón. "He tenido la suerte de conocerla y es una maestra", cuenta.

En EEUU cantaba desde muy chica, pero su primera actuación frente al público fue cuando estaba en el colegio, más o menos a la edad de 12 años. Ella lo recuerda bien porque lo hizo en un teatro de New Jersey y acudió su abuelo, Carlos Hayre, a verla. "Al final me dijo: muy bien, tienes una gran voz, muy bien".

Gabriela recuerda que más tarde, cuando ya se empezaba a tomar el canto en serio, su abuelo también le aconsejaba que no cambiara su estilo, que siguiera siendo fiel a lo que sentía y que cantara como lo hacía, con el sentimiento y la solvencia vocal del R&B mientras interpretaba temas criollos o afroperuanos.

"Tengo un gran recuerdo de mi abuelo, siempre llevo una imagen de él cuando voy a cantar. Yo he hablado spanglish gran parte de mi vida, pero él no me juzgaba. A veces me han dicho que yo no canto criollo, pero él ha sido una de las personas que más me empujó a cantar. Incluso me dijo que viniera al Perú cuando yo tenía miedo de que no me aceptarían porque no dominaba muy bien el español", recuerda Gabriela.

Ella probó que su estilo podía sonar moderno y ser aceptado por el público peruano. Lo hizo justamente en La Voz Perú –se quedó un año aquí para participar del reality de canto– cuando interpretó con su voz melodiosa pero también potente éxitos del cancionero criollo y afroperuano. Quien lo dude puede ver en Youtube su tremenda versión del vals Mal Paso. Allí, Eva Ayllón le da las gracias por cantar como lo hace y le dice: "Gaby, te respeto mucho. Quisiera que con esta voz representes en el mundo a nuestro maravilloso país".

Tuvo la oportunidad de hacerlo en Viña del Mar y los resultados no han podido ser mejores. Les da las gracias por eso a Maribel Chira, compositora e intéprete, a Dany Yacila, director musical, y a los otros integrantes del grupo Afrocandela, entre ellos el percusionista Marcos Mosquera, que ya había triunfado en Viña el 2015, en la misma categoría, con el grupo Cosa Nuestra.

Hace unos días conversamos con Gabriela sobre su vida artística después de Viña. En principio, se va a quedar en el país para desarrollar su carrera. La han llamado de distintos lugares para proponerle algunas presentaciones. Ella va paso a paso. Por lo pronto, el sueño del disco propio es otra de sus prioridades: "Me gustaría hacer música fusión con ritmos peruanos. Nuestra música es preciosa pero sería bueno hacer algo moderno para internacionalizarla", dice.

Ella está segura de que los ritmos afroperuanos como el festejo, el landó y otros, tendrían éxito en el mundo con algunos toques más contemporáneos. "Por ejemplo, la música de Afrocandela puso a bailar a todos en la Quinta Vergara y esos grandes cantantes y artistas que conformaban el jurado estaban admirados de nuestro ritmo tan alegre", cuenta. La cantante Laly Espósito, que fue jurado, llegó a decir que los peruanos eran "unas estrellas".

Ahora, Gabriela está encantada con la experiencia y con el buen momento que vive en el Perú. Pero sabe que el camino es largo, que todavía tiene que mejorar sus cualidades y seguir creciendo como artista. "Veo mis videos y me doy cuenta de los errores, de todo lo que falta para perfeccionar mi arte. Todavía tengo mucho que aprender", comenta.

Muchos no lo creerían pero Gabriela en algún momento estuvo a punto de dejar el canto. Reconsideró a tiempo. "Trabajé en un banco, abría cuentas, hacía préstamos. Me pagaban bien, pero no era lo mío. Así que lo dejé", dice. "¿La música te llamaba?", preguntamos. "Sí. Poco a poco la vida te enseña para qué estás aquí". Ahora sabe que la música siempre la estuvo buscando.

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