Tecnología 3D para reconstruir rostros

El cirujano dentista y especialista en rehabilitación  maxilofacial Rodrigo Salazar ha desarrollado una técnica para reparar rostros en base a impresiones en 3D. Es un método de bajo costo que revolucionará el mundo de la cirugía reconstructiva.   


Raúl Mendoza

Sabado, 31 de Diciembre del 2016

Como parte de su formación profesional en los hospitales de Lima, el cirujano dentista Rodrigo Salazar Gamarra conoció de cerca los casos de personas que habían perdido una parte del rostro -una nariz, un ojo, parte de la mejilla- por alguna enfermedad, un accidente, una malformación congénita u otras razones. Y también observó que no existía un programa nacional de salud que les brindara a esas personas la posibilidad de reconstruir su cara, su identidad.

Eso ocurrió en los últimos años de su carrera universitaria y lo empujó, al concluir sus estudios, a viajar a Brasil, para hacer una maestría en rehabilitación bucomaxilofacial, una línea de estudios con pocos especialistas en nuestro país. "Sabía que en el Perú había una necesidad insatisfecha de atención", comenta Rodrigo. Como parte de esos estudios, él empezó a desarrollar un proyecto de reconstrucción facial con prótesis hechas en base a impresiones 3D con equipos de bajo costo y software gratuito.

"La impresión 3D y sus aplicaciones en la medicina son el futuro", dice, mientras lo entrevistamos en una oficina del Centro de Tecnologías de la Información y Telecomunicaciones de la Universidad Nacional de Ingeniería (CTIC-UNI), a donde llegó para dictar una conferencia. Sus investigaciones las realiza actualmente con la Universidad Paulista y el hospital de la misma ciudad. "Hay una gran cantidad de personas que necesitan este tipo de rehabilitación y muy pocos profesionales haciendo esto", comenta.

 

Técnica innovadora

 

Carlito Conceiçao, un paulista de 54 años, fue la primera persona que se presentó ante la prensa para dar cuenta de que había recibido una prótesis facial con la técnica desarrollada por Rodrigo y el equipo de especialistas del proyecto. Él tuvo un cancer que destruyó su ojo, parte de su mejilla y su nariz, y le dejó un agujero en el rostro. "Perdí toda mi confianza y caí en una profunda depresión", contó al Daily Mail en noviembre pasado. Todo el tiempo cubría esa zona con lentes oscuros y prácticamente dejó de salir a la calle.

En Lima, Rodrigo Salazar cuenta cómo se construyó la prótesis que le cambió la vida a Carlito: después de una evaluación, se le hizo fotos con un smartphone en 360 grados, esas imágenes se descargaron a una computadora y se hizo un modelo tridimensional de su rostro con software gratuito de Autodesk, y después se diseñó digitalmente el prototipo de implante para reconstruir su rostro. Ese prototipo se materializó en una impresora 3D. A partir del prototipo impreso, se hizo otro, de cera, con más detalles, ese sirvió para hacer el implante final, que se fabricó en silicona.

Carlito, el paciente, recibió una prótesis que se adaptaba perfectamente a los contornos de su rostro, en el tono más parecido a su piel. El implante se fijó a su mejilla con tornillos de titanio y a partir de ahí su vida ha cambiado. "Estaba tan impresionado por el resultado, que lloré cuando me la pusieron", contó al mismo diario.

La técnica desarrollada en Sao Paulo es rápida, innovadora y, sobre todo, de bajo costo. "Antes de que este paciente contara su caso a la prensa, nosotros fuimos desarrollando ese proceso, esa técnica, con otros casos", cuenta Rodrigo. A partir de ahí, y de la publicación en mayo pasado en una revista científica, el procedimiento se ha hecho conocido y ya se aplica en Chile y Uruguay.

Rodrigo explica que hasta la aparición del procedimiento desarrollado con el equipo brasileño, este tipo de implantes podían tener un alto costo porque los equipos que se usan también son muy caros.

"Hay tecnologías que necesitan escáneres que pueden costar 80 mil dólares, sofware con licencias institucionales de 100 mil dólares, impresoras de 100 mil a 500 mil dólares. Una inversión grande en tecnología. Sin embargo, con Carlito, demostramos que con un celular, con sofware gratuito y con impresoras de bajo costo, de entre 1,200 y 4 mil dólares se puede obtener una calidad igual o mejor a aquella conseguida con equipamiento caro", dice.

El caso de Carlito no es el único conocido. También está el de Victorio, que tuvo una pérdida similar en el rostro. Un hueco quedó donde estaba su ojo y parte de su mejilla y recibió una prótesis a su medida, que le ha dado calidad de vida. Esta se ha fijado a su rostro con imanes. Así como a él, Rodrigo ha atendido a una decena de personas que necesitaban cirugía reconstructiva. Con todos ellos se ha ido sistematizando la técnica creada en Sao Paulo.

"Hemos cogido tecnología ya existente y la hemos reunido para lograr un resultado. Es una técnica eficiente y rápida. Eso hace que el paciente espere mucho menos para conseguir un cambio en su vida", cuenta Rodrigo. También aclara que la reconstrucción no es meramente estética, porque ayuda a los pacientes a superar la depresión y a reinsertarse a los trabajos que muchos ya habían abandonado.

 

Ciencia y arte

 

Rodrigo Salazar, 28 años, formado en la Universidad Cayetano Heredia, trabaja en Sao Paulo con un equipo de médicos de cabeza y cuello, otorrinos, cirujanos plásticos, psicólogos, cirujanos maxilofaciales y otros especialistas a los que se pudiera consultar. Coordinan entre ellos para el tratamiento de un paciente.

Desde febrero del año pasado también se unió al equipo, el diseñador 3D Cícero Moraes, que trabaja con programas de código abierto y es un profesional de referencia en Brasil, en el campo de la reconstrucción facial forense. Justamente Cícero ha trabajado en el Perú en la reconstrucción de los rostros de Santa Rosa de Lima y San Martín de Porres a partir de sus restos craneales.

"Él se encarga de hacer la edición de la prótesis, y con ese prototipo nosotros transformamos el material de resina en una cera que se termina de esculpir, y esa versión se transforma en la prótesis final del paciente rehabilitado", explica Rodrigo. Con Cícero en el equipo se ha logrado conseguir prótesis con mayor detalle. "Se ha convertido en pieza clave del proceso", comenta Salazar.

La fidelidad que se ha logrado al hacer los contornos de un rostro, ha hecho que tengan que cambiar a otras impresoras un poco más caras -las de 4 mil dólares- porque las de bajo costo no daban ese nivel de detalle. Hay ciencia y arte en el diseño digital de las prótesis y también en el acabado final. Pocos especialistas en el mundo -dice Rodrigo- pueden hacer una prótesis final tan detalladas como las que su equipo ha conseguido.

La prótesis de silicona final se hace con medios manuales. "Todavía no hay una impresora que haga ese trabajo", dice el especialista. Ellos pueden rehabilitar orejas, narices, mentones, pómulos, arcos superciliares, labios, y en todos los casos hay un trabajo final de esculpido y de color. "Esto último se logra mezclando tonos y probando", dice mientras muestra unas fotos de esa labor en su laptop.

La colocación de la prótesis también tiene pasos: antes se ponen implantes en distintas partes del rostro para que esta se quede en su lugar. Se pueden usar imanes, o ganchos o tornillos. Una prótesis resuelve el problema estético, pero sobre todo es un procedimiento funcional: hay personas que no pueden comer o respirar bien, y la prótesis está pensada para rehabilitar ese aspecto.

 

Una misión

 

Como decíamos al comienzo de esta nota, en su práctica profesional Rodrigo Salazar descubrió que en el Perú y en todo el mundo hay muchísimas personas que necesitan este tipo de rehabilitación. Por eso se especializó en rehabilitación bucomaxilofacial y está empezando un doctorado en el mismo tema. Por ahora su técnica está en el ámbito acádemico, pero quizá pronto pueda implementarse en hospitales de los países que más lo necesiten.

Él ahora se ha impuesto una misión: "Quiero preparar equipos alrededor del mundo para que usen esta técnica". Actualmente en algunas clínicas de Sudámerica, e incluso en una del Perú, se aplica este protocolo para pacientes con necesidad de rehabilitación en otras partes del cuerpo. "El principio es el mismo para cualquier zona corporal. El panorama de aplicación de esta tecnología es transversal a todas las especialidades del diagnóstico médico", dice.

Para el Perú, Rodrigo desea que alguna vez esta técnica esté vinculada a un programa nacional de salud, con el presupuesto necesario. Y dice que en el campo del 3D los médicos deberían innovar, y abrir las posibilidades de esta tecnología. Ya está dicho. Es el futuro.


Te puede interesar

Nuestras portadas