Alianza Lima se cortó con un Cristal

¿Y ahora? Íntimos perdieron 4-2 ante equipo rimense, que es el nuevo líder del Apertura. Renzo Revoredo, Carlos Lobatón, Josepmir Ballón y Gabriel Costa anotaron para celestes. Lionard Pajoy marcó un doblete para los victorianos.    

¿Y ahora? Íntimos perdieron 4-2 ante equipo rimense, que es el nuevo líder del Apertura. Renzo Revoredo, Carlos Lobatón, Josepmir Ballón y Gabriel Costa anotaron para celestes. Lionard Pajoy marcó un doblete para los victorianos.    

Sporting Cristal volvió a sentirse aquel equipo que guarda fidelidad a un manual de estilo. A una convicción que está metida en el alma de cada uno de sus jugadores. El equipo de Mariano Soso nos debía y se debía una noche como la de ayer ante Alianza Lima. Una noche que resultó vibrante, emotiva, excitante por lo que se vivió en 90 minutos y que tuvo como corolario el festejo de un pu;ado de fanáticos trajeados de celestes y la desolación de miles teñidos de azul y blanco: fue un claro 4-2 que le permite a los del Rímac tomar la punta del Apertura por asalto con 12 unidades.
 
De la rigidez de los primeros minutos se pasó a la dinámica colectiva. Del temor, a la sana búsqueda del arco de enfrente. De la fricción al toque en primera. Y para ello fue clave el trabajo de los que tuvieron el privilegio de vestirse de corto sobre el césped del Alejandro Villanueva. Sin embargo, Sporting Cristal marcó la diferencia con un esquema que se mostró con todas las luces prendidas a la hora de poner en la mira el arco de George Forsyth.
 
Es un secreto a voces que Cristal es un equipo con jugadores de buen pie. Acordes al juego que profesa Mariano Soso. Inteligente para el traslado del balón y agresivo para meter miedo en área rival. Carlos Lobatón, Jair Céspedes e Irven Ávila le otorgaron un plus en ataque. Y ello se reflejó a los 22 minutos en el primer ataque a fondo de los celestes que se gestó de una recuperación de balón de Gabriel Costa en mitad de cancha, continuó con un centro a ras de piso de Ávila y concluyó con un gol de taco de Renzo Revoredo, que lo gritó, vivió y celebró como un ‘9’ rankeado. 
 
Alianza andaba mal en casa. Porque el 3-5-2 de Roberto Mosquera no daba sus frutos. El funcionamiento de los victorianos era como la Torre de Babel, pues sus intérpretes hablaban en diferentes idiomas sobre el verde. Jamás hubo conexión entre los volantes y los de arriba y con este panorama era complicado hacerle daño a la humanidad de Diego Penny. Cristal seguía en lo suyo, con la hegemonía del balón y siempre con la brújula dirigida hacia el arco de Forsyth. De tanto ir, encontró el 2-0 en los pies de Carlos Lobatón de penal, tras falta de Luis Ramírez contra Céspedes: su remate fue atajado por el portero íntimo, pero el rebote quedó servido para que el volante pueda marcar. 
 
Mosquera, consciente de su error, tuvo que replantear el sistema para la segunda etapa. Del 3-5-2 cambió al 4-2-3-1 y para ello mandó a la cancha a Johnnier Montaño, Julio Landauri y Reimond Manco. Como era de esperarse, el juego asociado de los victorianos mejoró a tal punto que Cristal retrocedió sus líneas y por momentos se limitó a defender.
 
Justamente una jugada colectiva que empezó Montaño y pasó por los botines de Manco, terminó en el gol de Pajoy que ilusionó a los miles de hinchas que colmaron las tribunas de Matute. Sin embargo, Cristal no se llenó de nervios, mantuvo la calma y cuando tuvo la pelota en su poder trató de poner los pelos de punta a la desconcertada zaga blanquiazul. Con este criterio, Ballón y Costa marcaron el tercer y el cuarto tanto de los dirigidos por Soso.
 
Pajoy anotó el segundo de los íntimos, pero no sirvió para maquillar la decepcionante actuación de un Alianza Lima que perdió el invicto y fue superado en todo momento por un Cristal que volvió a sentirse el eterno candidato al título, el equipo que guarda fidelidad a un manual de estilo y que dejó como mensaje que su raza sigue vigente, esa que está acostumbrada a ganar. 

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