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Ornella: el soporte del capitán rojinegro Bernardo Cuesta

Una vida de aventura. Hace diez años acompaña a Bernardo Cuesta en su trayectoria por los lugares más inesperados. Cuando juega Melgar va al estadio. Alienta, se alegra o reniega, pero está a muerte con su esposo.

Ornella y Bernardo junto a sus dos hijas. Foto: La República
Ornella y Bernardo junto a sus dos hijas. Foto: La República
La República,Jorge Jiménez,

La familia es el principal respaldo para los futbolistas, nos dice Ornella Mancini, la esposa del capitán de Melgar Bernardo Cuesta. Respaldo cuando escriben las páginas más felices o cuando los resultados no acompañan.

Para ella no fue fácil seguirle el ritmo a Bernardo. Su carrera lo llevó a varios países. Si bien Melgar le permitió tener una residencia permanente estos últimos años, hay mucho viaje. Sobre todo este último año por la Copa Sudamericana que el equipo accedió a los cuartos de final. Se la pasaron en aviones, hoteles y en canchas de fútbol.

Cuando concedió unos minutos a La República, Ornella estaba en casa cuidando del pequeño Piero. El tercero de sus hijos. Sara y Alina están en el colegio.

Además de las tareas domésticas, Ornella pasa las horas pendiente de las noticias sobre el equipo, los rivales y por supuesto de las de Cuesta.

Han pasado 10 años desde que Ornella dejó su natal Álvarez, en Rosario – Argentina. Primero Arequipa y luego otros países. Incluso cruzar el mundo para llegar a Tailandia. Antes estuvo en Bolivia, Colombia, Chile y México.

“Creo que hasta hoy pudimos manejar bien el tema. Cuando viajamos a Tailandia tuve miedo por la reacción de nuestra primera hija Sara. Sin embargo, se adaptó muy bien. Nos demostró que los niños no tienen límites y son como una esponja que absorben todo y aprenden. Volver a Arequipa fue bueno porque mis hijas se encontraron con sus amistades de siempre. Hoy no se quieren mover de aquí. No se puede ni mencionar una posible vuelta a Argentina”, nos dice.

Se declara hincha del FBC Melgar. Trata de no perderse un solo partido en el estadio UNSA. Grita, salta, vibra, reniega y festeja los goles junto a sus hijas y los familiares de otros futbolistas, quienes tienen reservados lugares especiales en el palco sur.

De los 153 goles que tiene Bernardo el que más recuerda y la conmueve hasta el borde de las lágrimas es el del campeonato del 2015. Con ese tanto, Melgar obtuvo el título ante Sporting Cristal. Después de marcar, Cuesta corrió hacia la tribuna llorando. Mandó un beso y estiró la mano con dirección a su compañera de toda la vida y su pequeña hija. “Íbamos a ser campeones, imagínate la alegría. Es el momento que todo jugador quiere dárselo a su familia”, dice.

No todo en la vida de la familia futbolera son alegrías. Hay resultados adversos, sequía de goles o lesiones. Ornella considera que el calor de hogar le da estabilidad a los jugadores. “En casa transmitimos fortaleza. A veces las expectativas son grandes y no se pueden cumplir. Ahí está nuestro apoyo para que al otro día se puedan levantar con las mismas ganas de entrenar y con los mismos objetivos. Como esposa se tiene que aguantar el estado de ánimo con un mal resultado. Es parte de todo trabajo. La familia está para apoyarlos”, afirmó.

Entre asados y mate

Este año, la legión argentina es bastante numerosa. Melgar tiene en sus filas a cinco “gauchos”. Las familias se reúnen para compartir un cumpleaños o una cena. Las esposas hablan de fútbol cuando es pertinente, preparan mate, disfrutan un asado. Cuando hay algún problema o emergencia siempre hay una mano amiga que apoya.

Ornella Mancini comenta que el papá de la casa tiene mucho más paciencia que ella con los hijos. “Bernie es un gran compañero, gran padre. Como lo ven en la cancha o fuera de ella es en la casa. Solidario, querendón, juguetón, y con más paciencia que yo, reitero”.

Finalmente asegura que no le gusta estar frente a una cámara o un micrófono pero que la oportunidad es buena para enviar un mensaje a los miles de hinchas melgarianos. “Agradecerles por el aguante, apoyo. Pedirles que nunca dejen de alentar. Comprendan que los futbolistas son humanos, que detrás de ellos hay una familia”, culmina.