Ítalo Ferreira, el campeón brasileño de Tokio 2021 que empezó a surfear con tablas de tecnopor

El primer oro olímpico de surf aprendió a dominar olas sobre los utensilios de su padre, vendedor de pescado. “Venimos de lugares donde nos tenemos que superar”, contó Ferreira antes de Tokio 2021.

Ferreira tuvo que vencer al japonés Kanoa Igarashi en la definición de su disciplina. Foto: AFP
Ferreira tuvo que vencer al japonés Kanoa Igarashi en la definición de su disciplina. Foto: AFP
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Este martes 27 de julio el mundo conoció al primer oro olímpico de surf de todos los tiempos. El brasileño Ítalo Ferreira venció al japonés Kanoa Igarashi en la final de su disciplina con un contundente puntaje de 15,14 frente al 6,60 del tablista local. Tras la gloria en los Juegos Olímpicos de Tokio 2021, la historia de Ferreira ha despertado admiración rápidamente.

Ítalo Ferreira nació en 1994 y proviene de una humilde familia enraizada en Baía Formosa (noreste de Brasil). De padre pescador y madre empleada en un modesto alojamiento, su pasión por las olas comenzó cuando era niño.

Al inicio fue todo diversión, una forma de pasar el tiempo mientras su padre recorría las playas de la zona para vender lo que había pescado. Ferreira agarraba las tapas de las cajas de tecnopor (poliestireno expandido) donde se mantenía fresco el pescado y se lanzaba al mar.

Como era pequeño y delgado, el niño Ferreira conseguía surfear sobre el tecnopor sin dificultad. Solo se metía en problemas cuando una ola grande rompía su tabla improvisada. “Mi padre se enfadaba porque no tenía cómo congelar el pescado después”, recordó en una entrevista para el portal UOL.

Su vocación en el deporte continuó hasta que consiguió una primera tabla de surf propiamente dicha, aunque esta no estaba en las mejores condiciones. “Un día un primo me dio una tabla rota, pero era suficiente y mejor que el tecnopor”, comentó Ferreira a la agencia AFP antes de competir en Tokio 2021, certamen donde los competidores peruanos de la disciplina no pasaron los cuartos de final.

Pagó su primera tabla de surf con pescado

“Después, mi papá me compró una tabla, la pagó con un pescado y el resto en dinero. A partir de entonces empecé a surfear un poco más. Venimos de lugares donde nos tenemos que superar. Cada victoria te da mucha garra, mucha perseverancia, eso nos vuelve más profesionales, nos da más ganas de vencer”, explicó el deportista de 27 años.

Ya de adolescente, Ferreira aún veía lo que hoy es su profesión como un pasatiempo. Pero empezó a competir en torneos locales, a los que en ocasiones se inscribía pidiendo dinero en mercados y farmacias. Hasta que Luiz Campos, reconocido descubridor de surfistas, se fijó en él.

“Ahí me di cuenta de que podría ir más allá si me dedicaba de lleno y así, cada vez que ganara un campeonato podría ayudar a mis papás”, contó.

Las expectativas no fueron defraudadas: a los 10 años ganó un torneo local, a los 14 se proclamó bicampeón mundial Pro Junior. En 2014 fue campeón brasileño, en 2015 fue admitido en la Liga Mundial de Surf (WSL) y en 2019 se convirtió en el tercer brasileño en ganar el título mundial, después de Gabriel Medina (2014 y 2018) y Adriano de Souza (2015). Con la victoria de hoy, Brasil sumó su quinta medalla en los Juegos Olímpicos en curso.

La historia de Ítalo Ferreira es una constante lucha por cumplir sus sueños; sin embargo, existen personas con talento que no han podido sobresalir en sus disciplinas debido a las desigualdades de condiciones en comparación con sus pares. Así, a veces no solo se basta con querer lograr una meta, sino también condiciones externas y contextuales que uno no puede controlar.

Con información de AFP.