Eduardo Romay, el capitán que da visibilidad al vóley masculino en redes

El capitán de la selección peruana de vóley cuenta que varios jóvenes le dicen “que sus papás no quieren que jueguen vóley” debido a estereotipos.

Eduardo Romay empezó su viaje en el vóley masculino en 2011. Ver a la selección peruana lo impactó. Foto: Fabrizzio Oviedo/La República
Eduardo Romay empezó su viaje en el vóley masculino en 2011. Ver a la selección peruana lo impactó. Foto: Fabrizzio Oviedo/La República
Jonathan Ruiz

Siente tanto orgullo de ser peruano que en la piel lleva tatuada el mapa del Perú. Eduardo Romay es el capitán de la selección peruana de vóley masculino y el máximo exponente de esa disciplina en los últimos años. En el circuito lleva un poco más de 10 años. De chico no le gustaban los deportes y prefería estar frente a la computadora; sin embargo, cuando vio al equipo bicolor quedó impactado.

En conversación con La República, contó lo que le tocó pasar en Arabia Saudita (2017-2018) cuando vivió su primera experiencia en el exterior. Esta etapa lo marcó y lo ayudó a exigirse más.

Austria, país en el que se desempeña como ‘embajador’

Romay es el único latino en su equipo; el VC Amstetten de la liga austriaca. Con su club logró el segundo puesto de la Copa de Austria 2021 y se llevó la distinción como mejor anotador, así como otros reconocimientos individuales. Según menciona, no le fue difícil adaptarse a un plantel copado por europeos en el cual tenía que lidiar con distintos idiomas como el alemán, ucraniano, húngaro o croata. Todo lo contrario, cree que ellos tuvieron que adaptarse a él por su personalidad extrovertida.

Eduardo Romay tiene contrato con el VC Amstetten hasta fines de abril de este año. Desde la directiva ya le han transmitido interés por seguir contando con él. Foto: Eduardo Romay/Twitter

“Quizá a ellos les costó adaptarse a un latino que todo el tiempo está gritando, riéndose, bromeando, son un poco más formales a la hora de trabajar”, dice Eduardo.

El ‘7’ de la Blanquirroja vive enamorado del Perú y cuenta los días para regresar a su patria y estar con su familia. “Jugar por la selección para mí es lo más lindo que hay. Tengo el tatuaje del mapa del Perú”, recalca.

“Cada vez que salgo al extranjero es una oportunidad de ser un embajador no solamente con el deporte sino por la gente y las tradiciones”, manifiesta. A fines de 2020 en su cuenta de Twitter subió una foto en la cual ‘peruanizó’ a sus compañeros del Amstetten, todos salieron portando el popular chullo.

“Todo el tiempo les estoy contando de Perú, los estoy tratando de convencer de que viajen para allá. Cuando tuve el break de Navidad, aproveché y les pregunté que quieren de Perú y les dije varias cosas típicas que había y el chullo fue el primero. Entonces regresé con chullos y un montón de dulces. Apenas los traje, les dije hay que tomarnos una foto. Les encantaron sobre todo porque allá con el frío va perfecto”.

Eduardo Romay junto a sus compañeros del VC Amstetten a fines del 2020. Foto: Eduardo Romay/Twitter

En Arabia Saudita encontró el envión para avanzar en el vóley

Entre 2017-2018 defendió la camiseta del Al-Ittihad Club en un país en donde la cultura chocó con su personalidad. “Al haber ido a otro país a vivir solo sin saber el idioma, sin saber la cultura y en un país complicado, es un país que hay que tener mucho cuidado con lo que haces y dices”.

A esto se sumaba que, al ser su primera experiencia en el extranjero, había mucha presión sobre él por parte del mundo del vóley peruano. “Era la primera vez que un peruano salía con un contrato profesional a Asia, entonces quería hacerlo bien”.

Eduardo Romay con la camiseta del Al-Ittihad, club que defendió entre 2017 y 2018. Foto: Eduardo Romay/Instagram

Allá lo cambiaron de posición, jugaba de central, lo pasaron a opuesto. “Yo digo que fue la mejor experiencia de mi vida porque me forjó como persona, me dio una cachetada, por así decirlo, en lo que tenía que hacer como deportista y lo que no estaba haciendo”, cuenta el exjugador del Cisneros Alter de España.

Algo que le sorprendió de esa cultura fue que rezaban cinco veces al día, incluso detenían los encuentros de la liga. “Paraban partidos. Nosotros estábamos jugando un quinto set con un 11 a 6 y paran el partido porque es la hora del rezo. Los dos equipos se iban a rezar. Eso fue un shock”, reveló.

Demostró que podía brillar siendo opuesto

Uno de los momentos más dulces lo tuvo cuando vistió la camiseta de la Blanquirroja. Recuerda que hubo un entrenador que, por una cuestión técnica, no lo dejó jugar de opuesto porque quería que continúe como central.

“Yo luché tantos años para que me dejen jugar de opuesto y luego empezaba a sacar con saltos. Cuando yo regreso de Arabia Saudita los entrenadores me dicen que no querían que yo juegue saltando y de opuesto”, a lo que añadió Eduardo que “nunca se me dio el espacio para cambiarme de posición porque no había gente alta y no querían sacarme del centro”.

Con la llegada del entrenador Juan Carlos Gala, ese chip cambió. “A mí no me importa nada, tú haces lo que tú quieras”, le dijo el profesor dándole carta libre para que cambie de ubicación. Fue así que en la Copa Panamericana 2019 logró ganar premios individuales: mayor anotador y mejor opuesto.

Tras haber obtenido las distinciones, lo primero que hizo fue ir donde el técnico que no le había dado la libertad que pedía. Entre risas recuerda que le dijo que eso no había sido gracias a él. Este lo felicitó y Eduardo respondió: “Que esto sirva de lección para que no limite a los deportistas”. Todo quedó como una anécdota.

“Fue superación propia y poder demostrarles a los que no creían que sí podía”, dice con orgullo.

Eduardo Romay tiene tatuado el mapa del Perú en el brazo derecho. Foto: Eduardo Romay/Instagram

Llevar la cinta de capitán, un orgullo

“Es lo más gratificante del mundo tener esta tarea y responsabilidad de demostrar el vóley masculino a la gente, lo estamos haciendo”, dice el capitán sobre la misión de portar la cinta en el brazo cuando defiende la camiseta Bicolor.

Así como el fútbol masculino impera y opaca al femenino, disciplina que algunos desconocen de su existencia, lo mismo sucede en el vóley, pero al revés.

Ser la cara visible del vóley masculino en nuestro territorio lo llevó a difundir esta disciplina con divertidos videos en redes sociales. “En parte es la razón por la que estoy tan activo en redes sociales como en Instagram o Tiktok. Todo esa exposición es para el vóley masculino. A veces conoces a un Eduardo Romay chistoso, pero lo relacionas con el vóley masculino, entonces dices: ‘existe un vóley masculino y él es el capitán’”.

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Derribando barreras

La figura de la Blanquirroja sin querer se ha convertido en un consejero para las nuevas generaciones que no cuentan con el apoyo en casa para jugar vóley o no se atreven por los estereotipos.

“Recibo tantos mensajes de chicos de 12 o 13 años que me cuentan que sus papás no quieren que jueguen vóley por estereotipos sexistas. El machismo en el Perú es una cosa súper fuerte”.

Asimismo, dejó un mensaje a las nuevas generaciones que dudan en dar el paso para practicar este deporte debido a comentarios cavernarios. “Que no les importe, el deporte no tiene género. Por qué tenemos que definir la sexualidad por el deporte que haces”, alza la voz Eduardo.

A lo que rememora: “Hasta yo quería salirme de vez en cuando por estos estereotipos que pueden doler en el camino, porque hay comentarios que son hirientes, pero tuve padres que me apoyaron muchísimo”.

“Ellos me dijeron esto es lo que amas, es tu pasión. Gracias a ellos sigo acá”, agrega.

Eduardo Romay porta la '7' en la selección peruana de vóley masculino. Foto: Instagram

Por estos días, Eduardo disfruta de la experiencia que viene ganando en Austria con su club. Con el Amstetten tiene vínculo hasta fines de abril. Desde la directiva le han mostrado interés de ampliar su contrato por un segundo año, porque, según cuenta, “están bastante contentos acá por mi desempeño y tiene un proyecto súper interesante”. Sin embargo, no se apresura porque quiere analizar otras ofertas para decidir por la mejor. Desde Túnez, Argentina, España, hasta del mismo Austria, otras instituciones han preguntado por él.

De algo es seguro, a donde vaya Eduardo Romay, en ese equipo habrá un embajador peruano orgulloso de sus colores y costumbres.

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