Exjugador de Corinthians recordó las fiestas de Ronaldo con viajes en helicóptero y ‘pool party’

Ronaldo jugó tres temporadas en Corinthians donde se retiró en 2011.

El argentino Matías Defederico jugó con Ronaldo en Corinthians y contó las fiestas que montaba el ‘Fenómeno’. “Es el apodo que mejor le calza”, confesó.

Deportes LR
23 Abr 2020 | 16:32 h

Después de ganarlo casi todo en Europa con clubes como PSV Eindhoven, Barcelona, Real Madrid, Inter de Milan, AC Milan, Ronaldo decidió regresar a Brasil en 2008 para jugar en el Corinthians. El ‘Fenómeno', considerado uno de los mejores centrodelanteros de la historia del fútbol, jugó tres temporadas en el ‘Timao’ donde marcó a varios jugadores sudamericanos.

Uno de ellos fue el argentino Matías Defederico. El ahora jugador de Agropecuario de la Primera B de Argentina, quien llegó a Corinthians en 2009 procedente de Huracán, elogió la calidad humana del campeón del mundo.

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“Se me acercó, me puso el brazo encima, y me dijo ‘juega como lo hacías en Argentina, la presión acá cae sobre mí, juega tranquilo’. El Fenómeno es el apodo que mejor le calza. Es uno más, es lo que ves. No cambia para nada. Así era con nosotros. Se brindaba al ciento por ciento”, dijo Defederico a TNT Sports.

Defederico también confesó que Ronaldo le gustaba preparar asados y dio detalles de algunas de las importantes fiestas que armaba en Sao Paulo. “Estábamos de pretemporada, a 300 kilómetros de donde vivíamos. Un día entrenamos a la mañana y a las 11 nos liberaron hasta la noche. Él me decía que no quería quedarse ahí, pero yo le decía ´Gordo, estamos lejos de Sao Paulo. Cuando llegamos ya nos tenemos que volver'”, arrancó el atacante.

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“Llamó a un helicóptero. Después de una hora aterrizamos en la terraza de su edificio. Él tenía seguridad privada. Les fue diciendo uno por uno lo que tenían que hacer, como comprar la carne o invitar a tal persona. Armó un asado para 60 personas y lo cocinó él. A la hora de entrenar se armó una pool party”, siguió.

“Tuvimos que volver en auto porque los helicópteros no pueden andar de noche. Nosotros llegamos a la 1 o 2 de la mañana. Cuando entramos a la concentración Menezes nos estaba esperando. Nos miraba... Y él le dice, ‘esto es culpa mía, los chicos no tienen nada que ver. Déjalos ir a dormir que lo arreglamos entre nosotros’”, concluyó.

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