Irven Ávila y su recuerdo del título con Cristal en 2012: “Nadie nos quitaba la pelota”

Irven Ávila salió campeón con Sporting Cristal en el 2012. | Foto: Andina

Irven Ávila contó detalles a La República de su primer título con Sporting Cristal y la importancia de Roberto Mosquera. “Puso las cosas claras”, explicó.

José Miguel Vértiz
José Miguel Vértiz
21 Abr 2020 | 14:12 h

Después de participar en campeonatos de interbarrios en su natal Huánuco, Irven Ávila llegó a Lima a los 12 años para cumplir su sueño. Pasó por la Academia Tito Drago y luego al club Deportivo Real donde Juan José Oré, exentrenador de la selección peruana sub 17, lo convocó para el Sudamericano de la categoría en Ecuador donde lograron una histórica clasificación al Mundial Corea del Sur 2007.

Anotó el gol de penal frente a Tayikistán que le dio el pase a la ‘Blanquirroja’ a los cuartos de final y tras su buen desempeño en el certamen mundialista, Universitario de Deportes lo contrató. Ricardo Gareca lo hizo debutar en la ‘U’, pero con la salida del ‘Tigre’ y la llegada de Juan Reynoso, el ‘Cholito’ fue cedido al recién ascendido Sport Huancayo. No renovó con la ‘U’ y se quedó en Huancayo, donde fue goleador durante tres temporadas. “Fue la mejor decisión que tomé”, confiesa Ávila a La República Deportes.

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En 2012, Irven Ávila fue fichado por Sporting Cristal y conquistó su primer título profesional de la mano de Roberto Mosquera. Durante seis temporadas, Ávila se ganó el cariño de la hinchada ‘rimense’ a punta de goles con un registro de 99 tantos goles, quedando a solo uno del centenar.

Debutó en la selección peruana con Chemo del Solar y tuvo un difícil paso por LDU Quito. Fue una de las ventas más caras del fútbol peruano en 2017 al Lobos BUAP de México y también jugó en el Monarcas Morelia.

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A mediados del 2019, conversó con Alianza Lima, Universitario y Cristal, pero decidió ir a Melgar para alcanzar la continuidad y tener una nueva oportunidad en la ‘bicolor’ con miras a las Eliminatorias Qatar 2022. Su ídolo de la infancia es Roberto ‘Chorri’ Palacios y Carlos Lobatón fue su mejor socio dentro del campo.

Futbolísticamente y psicológicamente, ¿cuánto te afectó este parón?

Me afectó demasiado porque el año pasado no jugué tres meses, había empezado a sumar minutos, teniendo continuidad y se da este parón. Entreno en casa para no perder todo lo ganado en la pretemporada. Pero uno se acostumbra y entiende que es en beneficio de todos.

Hay una posibilidad de que el fútbol vuelva a puertas cerradas. ¿Cuál es tú opinión?

Como futbolista, lo único que quiero es jugar. Por un momento pensé que ya no se jugaba pero te da la esperanza. Los directivos y la FPF deben juntarse para ver cómo se podría aplicar el campeonato con ciertas medidas.

¿Cómo se dio tu llegada a Universitario?

Llego a Universitario después de jugar el Mundial Sub 17 de Corea del Sur y firmé dos años (2008 y 2009). Me encontré con jugadores de nivel como Mayer Candelo, Carlos Galván, Johan Fano, Donny Neyra que estaba en su mejor momento. Fue un grupo con jugadores extraordinarios de los cuales aprendí muchísimo. Ricardo Gareca me hace debutar en Chimbote, ganamos el Torneo Apertura, tuve poca continuidad y las cosas se tornaron feas. Llegó Juan Reynoso y me fui cedido a Huancayo.

¿Te dolió dejar la 'U' o fue la mejor decisión?

Fue la mejor decisión que tomé. Cuando llegas a un equipo grande como Universitario dices ‘no quiero moverme de acá’, pero te sorprenden con una llamada y te dicen que ‘te tienes que ir prestado’. Uno se siente bajoneado. Muchos futbolistas quisieran jugar en un equipo grande. Yo tuve la oportunidad de estar. Me costó Huancayo pero hice 14 goles en mi primer año.

Pese a tu registro goleador, ¿Universitario no te llamó para renovar?

Nadie me llamó y decidí renovar con Huancayo. Al final de cada temporada, renovaba un año más por la buena cantidad de goles que marcaba. Incluso, participamos en una Copa Sudamericana donde Defensor Sporting nos mete 9-0 en Uruguay.

Sport Huancayo fichó varios extranjeros exclusivamente para esa Sudamericana, ¿cómo lo tomaron?

Sentimos que fue una falta de respeto porque nos habíamos ganado el derecho de jugar ese partido. El técnico Cristóbal Cubilla pensaba que si había más extranjeros, nos iría mejor. Solo jugaron dos nacionales en cancha (Marco Flores y Johan Sotil), después eran paraguayos, brasileños, colombianos. Yo ingresé al segundo tiempo y cuando me tocó entrar, no tenía ganas porque iba como 6-0. Luego destituyen al técnico, llega Roberto Mosquera y ganamos 2-0 en Huancayo.

¿Cómo fue esa química con Roberto Mosquera?, él te lleva a Cristal en 2012.

La mejor. A Roberto le tengo mucho cariño, siempre me puso las cosas claras y me dio muchos consejos. Es un técnico muy bromista en la interna, llega muy bien al jugador y estoy muy agradecido con él. Cuando estuvo en Bolivia me quiso llevar al Jorge Wilstermann, pero tuve la chance de ir a México y no lo pensé. Seguimos en contacto.

Roberto Mosquera e Irven Ávila estuvieron juntos en Sport Huancayo.

No te pasó alguna situación similar como la de Luis Advíncula que lo cambiaron de posición.

Gracias a Dios no (ríe), pero en Cristal hay muchas anécdotas, ese año fue bastante bueno, el ambiente del plantel.

¿Qué recuerdas de tu primer título con Cristal?

Yo llegué a Cristal con la mentalidad de ganarme a la hinchada, conseguir cosas importantes y salir campeón. Mosquera armó un buen plantel, teníamos recambios, la interna fue fundamental porque nos llevábamos bien. Nos matábamos de risa y si había un problema, poníamos nuestro granito de arena. Esa fue la base para poder salir campeones.

Alguna anécdota…

Roberto regalaba discos de salsa a los que metían goles el fin de semana. El lunes en el entrenamiento, llegaba y decía ‘este disco es para Irven, porque hizo gol. Toma’. Y llegó un compañero y le dijo ‘esto es para ti'. Y él le respondió ‘pero profe está vacío’. Mosquera lo mira y le dice ‘el día que hagas goles te lo voy a rellenar’. No diré el nombre para no tener problemas pero jugaba poco y era mi competencia. (ríe)

¿Qué diferencias encuentras entre los títulos del 2012 con Mosquera y del 2014 con Ahmed?

A Roberto Mosquera le gustaba tener la posesión del balón y con los jugadores que teníamos era imposible que nos la quitaran. Nosotros podíamos hacer más de 15 toques y no la perdíamos. Lobatón te picaba la pelota para que corras, si la tiraban larga sabías que estaba Junior Ross para ganar en velocidad, o si la tiraba arriba estaba Hernán Rengifo que te la podía bajar. El grupo se conocía bien. Ese año me marcó por la clase de compañeros, por el cuerpo técnico y la institución. Daniel Ahmed llegó con otra metodología, era dinámico, pedía presionar, recuperar y salir a campo rival.

Con Cristal nunca avanzaste en la fase de grupos de la Copa Libertadores, ¿qué crees que le falta a los clubes peruanos para clasificar a octavos?

Siempre nos quedó esa espina clavada de no poder pasar a octavos. Los años que estuve, siempre me quedé muy cerca. Lo que pasa es que a veces hay miedo y la misma hinchada es negativa. Comentan ‘nos tocó un grupo complicado, se puede ganar acá, no se puede allá´. Empiezas a hacer matemáticas por todos lados y eso no debe pasar. En la Libertadores quedó demostrado que sea un equipo brasileño o boliviano, cualquier cosa puede pasar. En Cristal jugué tres o cuatro y fue la mejor experiencia de mi vida.

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¿Con qué jugador te entendiste mejor en un campo de juego? y ¿qué significa para ti?

Con Carlos Lobatón y significa muchísimo. ‘Loba’ es serio, disciplinado, no le gustaban las tonterías. Era un referente. Conmigo fue una excelente persona, compartíamos dentro y fuera del campo. Aprendí mucho de él, hizo goles de tiro libre, córner, larga distancia. En ese momento pensaba que ‘si él que tenía 33 años, corría como juvenil, yo que tenía menos años, tenía que correr más’. Te motivaba a poder alcanzar los objetivos y no bajar los brazos.

Ávila junto a Lobatón campeonaron con Sporting Cristal en 2012.

¿Cuál fue el defensa más complicado que te tocó?

Jhon Galliquio. Te metía puntazos, te pisaba, te arañaba, te jalaba. Una bestia.

En 2016 te vas a préstamo a LDU de Quito, tu primer salto al extranjero. ¿Estabas ilusionado?

Fue un préstamo de un año y al inicio estaba muy ilusionado, pues era mi primera experiencia en el extranjero. Pero pasó medio año y el club me pagaba el 30% de mi sueldo y nunca veía el resto. Me asesoré con el abogado de la Agremiación y decidí volver a Cristal. Les explique que no me pagaban y me dijeron que no estaba dentro del presupuesto. Al final aceptaron.

Y no se equivocaron porque anotas 22 goles y te venden al Lobos BUAP…

Sí, algunos directivos no me querían y me quedaba un año más de contrato. Un día reté a uno de ellos y le dije: ‘ahora no quieres que regrese, me voy a esforzar y al siguiente año vas a pedir que me quede’. Me sentía disgustado, yo quiero al club, gané dos campeonatos nacionales y me sentía mal. Al final salí goleador del torneo y fue mi mejor temporada, me vendieron y generé un ingreso fuerte al club.

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En Lobos BUAP te encuentras con Pedro Aquino y Luis Advíncula, ¿cómo fue esa experiencia?

Fue la mejor experiencia. Fui feliz con Pedro y ‘Lucho’. Alguna vez declaré que España y México eran ligas que me gustaría jugar y cumplí parte de ese sueño. No lo desaproveché.

En México compararon tu llegada a Morelia para suplir la salida de Raúl Ruidíaz, ¿lo tomaste así?

Los hinchas lo tomaron por ese lado, pero el técnico Roberto Hernández me dejó en claro que no venía a tapar el hueco de alguien. ‘Tú vienes a hacerte un nombre’, me dijo y comencé a formar mi propio camino.

Ávila jugó a préstamo una temporada en Monarcas Morelia.

¿Por qué crees que al futbolista peruano le cuesta salir al exterior y mantenerse?

Creo que hoy en día muchos jóvenes no se meten al cien por ciento en el trabajo. Si tú le aconsejas en qué podría mejorar, te hace poco caso. Creen que porque juegan bien ya les alcanza para emigrar y muchas veces no es así. Te das cuenta que afuera es otra la realidad.

Selección peruana

Tras tu debut en la selección mayor, ¿pensaste que podías consolidarte con Chemo o en el siguiente proceso con Markarián?

Siempre he trabajado para estar en la selección, pero era consciente que era muy difícil porque estaba Paolo Guerrero, Jefferson Farfán, Hernán Rengifo, Claudio Pizarro. Los entrenadores siempre me usaron para los partidos contra Bolivia en la altura. El encuentro en La Paz, en la era Markarián, teníamos para ganarlo. Fue un golazo de Mariño.

El 'Cholito' jugó con la selección peruana al mando de Sergio Markarian.

El mejor delantero que viste y el mejor delantero de la actualidad.

Sin duda, Paolo Guerrero. Es una excelente persona, cuando estaba en la selección siempre trataba de aprender de él. La forma cómo jugaba, bajaba el balón y definía. Me gusta cómo juega, es el mejor.

Tu última convocatoria fue a fines del 2016, ¿seguiste en contacto con Ricardo Gareca?

No, pero cuando estaba en Morelia en 2018 llegó una carta de los posibles convocados. Era para una prelista, quizá para amistosos antes del Mundial.

¿Te hubiese gustado jugar más partidos y quizá ir al Mundial?

Sí, de hecho que sí, pero siempre he sido realista. Gareca mantiene el grupo con el que le va bien, no mueve su base y la varía de acuerdo a continuidad, lesiones o expulsiones, pero es el mismo que ha venido trabajando. Era realista y me ponía contento que nos vaya tan bien en amistosos o en todos los torneos.

Nunca jugaste una Copa América.

No, siempre estuve en la prelista pero nunca me tocó quedar, pero bueno por algo será.

¿Cuál es la diferencia que encontraste entre Chemo, Markarián y Gareca?

Los tres respetaron la esencia del futbolista peruano. Cada uno planteó los partidos de acuerdo al rival. Cuando debuto con Uruguay, Chemo quería mucha presión para ganar. Markarián estudiaba más al rival, no salir a lo loco, esperaba y atacábamos por sus debilidades. Gareca creyó en el jugador peruano, cambió la mentalidad porque el talento siempre estuvo ahí. Solo faltaba pensar y creértela. Hoy en día, ningún rival de Sudamérica se cree más que Perú, ya saben con lo que se van a encontrar.

Con las Eliminatorias y la Copa América que se vienen, ¿te ilusiona volver a la selección?

Siempre he sido consciente y realista, lo único que me llevaría a la selección y el exterior es hacer las cosas bien en Melgar, anotar y consolidarme. Yo quiero emigrar nuevamente. Este año tuve una oferta del Everton de Viña del Mar de Chile, Javier Torrente que es el técnico me dirigió en Morelia y su asistente es Fernando Nogara que estuvo en Cristal, con los dos tengo excelente relación. No se dio y me quedé en Melgar.

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