Fútbol para amputados: cuando el corazón y las ganas pueden más que las extremidades

La regla es jugar con dos muletas. Se recomienda hacerlo con muletas canadienses.

El equipo se viene preparando hace seis meses con la intención de competir internacionalmente.

Alonso Sotelo
28 Ene 2020 | 11:54 h

Para jugar al fútbol, no se necesitan dos piernas. Eso lo tiene claro Eduardo García, quien es el presidente de la Asociación Nacional de Fútbol de Amputados del Perú, y que lleva a cabo un proyecto para personas con este tipo de discapacidad.

Todo empezó hace seis meses, cuando García tuvo la idea de adaptar el fútbol convencional a personas amputadas. “Aquí se juega en la modalidad de fútbol 7 y la única diferencia es que no hay posición adelantada. Los jugadores juegan con sus muletas y el arquero debe tener algún tipo de amputación en una extremidad superior, ya sea en su brazo o mano”, señala.

El fisioterapeuta, Luis Chuquihuara, dando las indicaciones a los jugadores en pleno entrenamiento.

Cada domingo por la mañana, personas amputadas de cualquier edad se reúnen en el Polideportivo Limatambo de San Borja con el compromiso de representar al Perú en algún torneo internacional. Un sueño que requiere un pago de membresía y representatividad, ya que oficialmente aún no es un deporte paralímpico.

A eso hay que sumarle que es complicado, según Eduardo, de convocar a personas amputadas para que practiquen este deporte, debido a que muchos de ellos cumplen otras obligaciones. Pero, el equipo se va armando, y gracias al apoyo del fisioterapeuta, Luis Chuquihuara, piensan entrenar ya no una, sino tres veces a la semana. “Como decimos coloquialmente: aquí todo es camiseta. Gastamos tiempo y dinero para entrenar”, apunta.

Además, Luis señala que hay una motivación cada vez que los entrena, ya que tiene la consigna de hacer este deporte como competitivo: “Siempre recalco, desde que trabajo con personas discapacitadas con proyección deportiva, que se les mire con el mismo respeto que un atleta convencional. El error social es que les dicen: ‘¡Mira! Están jugando con el balón’”.

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Dentro de los jugadores que conforman este equipo, se encuentra Julio Tafur, el portero. A pesar de no contar con su brazo izquierdo, su sueño es representar al país en una competencia internacional. “Soy de Ancash y mi discapacidad es de nacimiento. Los doctores me explicaron que, en esos tiempos, daban pastillas anticonceptivas y eso me afectó”, explica.

Julio, quien nunca pensó estar bajo los tres palos, se encuentra preparando y desea ser el mejor arquero de fútbol para amputados del Perú.

Luis señaló que su discapacidad es de nacimiento.

Jacinto Tepo es otro de los miembros de la plantilla. Con 65 años encima y sin una de sus extremidades, tiene el alma de un joven deportista. “Es mi vicio”, asegura. Él señala que vino de la provincia de Pacasmayo a Lima en busca de trabajo y cuando estuvo en la clínica San Juan de Dios, jugó los campeonatos para personas discapacitadas.

A pesar de su avanzada edad, lo convocaron, porque jugaba en los torneos que se realizan en Gamarra, debido a que trabaja en un taller de confecciones. Jacinto cuenta que sufrió el accidente cuanto tenía seis años, debido a que acompañaba a su madre cuando laboraba en una hacienda. “Hubo un incendio y casi salgo carbonizado. Salí con mi pierna prendida y la quemadura fue de tercer grado. En esa época no había equipos y en el fondo quería que me amputen la pierna, porque no podía dormir. Actualmente tengo mi prótesis, pero no me siento cómodo al usarla”, señala.

Jacinto Trepo tiene 65 años y afirma que ama el deporte.

Con los innumerables partidos que han jugado, Eduardo García afirma que se han vuelto una familia. De esas que te regala el fútbol, ya que detrás de cada persona que patea el balón hay una historia de superación. “Estoy orgulloso de ellos”, sostiene.

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