Sociedad

La única mecánica mujer en Caminos del Inca

Sueños. Solo los pilotos que destacan en el rally Caminos del Inca suben al podio, reciben aplausos y premios. Detrás de ellos, hay un equipo de trabajo, para que sus autos estén en óptimas condiciones. Deisi Villcas es la mecánica automotriz de 23 años es una de ellas. Ahora su aspiración es hacer rugir motores.

La Republica
Sueños. Deisi es mecánica. Ayer tuvo bastante trabajo reparando los vehículos que compiten en Caminos del Inca.

Jorge Jiménez

En las pequeñas manos de Deisi, no hay uñas largas y bien cuidadas, esmalte o florcitas pintadas. Ha reemplazado los anillos o joyas por heridas, raspones y grasa de vehículos.

La joven de 23 años, Deisi Villcas Huillca, es una de las tantas personas cuyo trabajo está tras bambalinas en Caminos del Inca. No está al frente del timón de las camionetas que participan en el rally más importante del país; ella está debajo mirando la suspensión del vehículo o está encima reparando una falla en el motor.

“Cumplí mi sueño de ser mecánica y técnica. Quiero estudiar ingeniería automotriz por mi afición a los autos. Otro de mis sueños es ser piloto y competir en Caminos del Inca”, contó a La República.

Estudió en Senati, en Lima. Su afición por los “fierros” le nació desde muy niña en su natal Quillabamba, en Cusco.

Por la separación de sus padres, se fue con su mamá y hermanas a Lima. Su progenitora trabaja en un mercado vendiendo fruta y verdura. Ella la ayudó cargando sus productos, limpiando suelos y atendiendo clientes.

"Yo soy la más fuerte y, por eso, apoyaba a mi mamá cargando cajas de Surco hasta La Parada. Me levantaba a las cuatro de la madrugada porque tenía que ir a estudiar a las ocho. Así me ahorré algo de dinero para estudiar", contó la profesional.

Le gusta el trabajo, no quiere que nadie le regale nada, busca su crecimiento y capacitación para ser mejor cada día.

Recuerda que pagó los primeros ocho meses de estudio y, luego, no le alcanzó para más.

Por ser la más responsable, Senati la envió a hacer prácticas y destacó sobre el resto de compañeros, pese a que sufrió para reparar su primer motor.

Le dieron propinas y con eso terminó su carrera. Ahora es pieza clave en el taller de Wilber Teves, quien la evaluó, le dio trabajo y la invitó a reparar las camionetas de Ricardo Dasso, Alfredo Lira y Miguel Álvarez, en todas las etapas de Caminos del Inca. “Es mi maestro, quiero ser cómo él y le tengo mucho agradecimiento”, dice.

Encontramos a Deisi terminando de reparar una camioneta dentro de los terrenos del Colegio Militar Francisco Bolognesi, cedidos para los competidores. Estaba cansada pero con mucho entusiasmo por sentir el rugido perfecto de los motores.

“Mi primer trabajo fue bajar un motor y me demoré un día. Sufrí, pero lo hice. Ajusté tornillos con tanta fuerza que los rompí, me bañé en petróleo y grasa, pero aprendí. Me hago respetar donde esté y quiero aprender más sobre autos”, finalizó.

Su familia no quería que sea mecánica pero la apoyó

Entre los que reparan sus autos en el colegio militar, Deisi Villcas, dice que para ella es un sueño cumplido estar por primera vez en Caminos del Inca. Sus padres son separados y vive en Lima junto a sus dos hermanas, Yessica y Luana.

La señora Albertina, su madre, no estaba muy de acuerdo con que sea mecánica, pero una vez ingresada a Senati fue su impulso y su apoyo total. “A mi madre, un agradecimiento especial por su amor, valentía e impulso hacia mi persona”, dijo.

“Si Deisi no fuera tan buena como es, no estaría en Caminos del Inca. Ella empezó en un taller de multimarca, Senati la evaluó bien y, por eso, la contraté”, dice Wilber Teves. Hoy los autos parten a Chala, donde culminará la competencia.