Arequipeña Noemi Vásquez, medalla a la tenacidad

31 Ago 2019 | 8:37 h
La Republica
De bronce. Noemí Vásquez (42) posa con la presea del tercer lugar en la prueba de powerlifting o levantamiento de pesas.

Orgullo. Mistiana Noemí Vásquez obtuvo el último jueves la presea de bronce en los Juegos Parapanamericanos Lima 2019. Su biografía sirve de ejemplo para superar los obstáculos.

Wilder Pari

El último jueves, la arequipeña Noemí Vásquez (42) tuvo una revancha personal. En mayo, no obtuvo ningún podio en el Mundial de Para Powerlifting, que se desarrolló en Lima. El último jueves, en la misma ciudad, ganó la medalla de bronce en los Juegos Parapanamericanos Lima 2019.

Sus primeros pensamientos al obtener la presea fueron Dios, su mamá Guillermina y su hijo Rony. “Mis auspiciadores son Dios y mi madre”, señaló ayer Noemí desde la Villa Panamericana. El camino del deportista en Perú es difícil, más aún para un atleta con alguna discapacidad física.

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Noemí participó en la categoría de 58 kilos. Levantó 40 kilos, con lo que ganó la medalla de bronce. Relata que el powerlifting o levantamiento de pesas le ayuda a llevar el mensaje de motivación a todas las personas que en algún momento de su vida se sintieron derrotadas. Ella es cristiana evangélica y siempre trata de llevar un mensaje de esperanza.

La relación del deporte con la ganadora de la medalla de bronce no es nueva. Empezó a practicar el paraatletismo en silla de ruedas en 1995. Luego, incursionó en el baloncesto. Con ambas pruebas logró la superación personal. Pero señala que encontró en la dureza del powerlifting la oportunidad de llevar un mensaje de tenacidad.

Vida de retos

Una poliomielitis hace que Noemí Vásquez se desplace en silla de ruedas. Hasta los quince años, utilizó muletas, pero lo dejó por las caídas que sufrió, que incluso le ocasionaron un tumor benigno.

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Llegó a la práctica del deporte por iniciativa de su papá (ya fallecido), quien pensó que le ayudaría a mejorar sus aptitudes sociales. Así empezó una carrera que no se detiene para la cuatro veces campeona nacional de powerlifting.

La vida tampoco es sencilla. Indica que puede esperar hasta 30 minutos para que algún taxi acepte llevarla hasta su destino. Encontrar trabajo también es un problema, por las distancias o porque los centros de labores no tienen accesos adecuados.

Noemí laboró hasta el 2016 en el Serenazgo de la Municipalidad Provincial de Arequipa, donde considera que fue sacada injustamente por el entonces gerente Marcos Hinojosa, a modo de una represalia.

Las oportunidades no abundaron. Cuando retorne a Arequipa, volverá a ayudar a su mamá Guillermina en la venta nocturna de sándwiches en la avenida Dolores. A ella la califica como su principal auspiciadora en la competencia de la vida.