Una gran lección de psicología

“Fue clarísimo el bajón anímico que produjo ese juego desaliñado. blando. Fue muy triste porque era una masacre de nuestras ilusiones”

Jorge Bruce
24 Jun 2019 | 5:12 h

A estas alturas todo el mundo sabe que, fuera de las consideraciones técnicas, físicas y económicas, en el mundo del deporte la psicología cumple un papel esencial. Esto es, en parte, lo que explica que los resultados no sean lógicos sino psicológicos. Así, Perú empató con Venezuela, Venezuela con Brasil, los dos primeros derrotaron 3 a 1 a Bolivia, pero Brasil apabulló 5 a 0 a Perú. Y como esta, cualquiera puede encontrar muchas demostraciones de la ausencia de una consistencia matemática. Ahí reside, en parte, la magia del fútbol.

Todos los aficionados recuerdan casos análogos y también, por supuesto, infinidad de situaciones en las que lo previsible se cumplió. Este podría ser el caso del desastroso resultado del sábado, en el que salimos de la cancha en San Pablo con el alma en pena. Sin embargo, todo el mundo se dio cuenta de que el equipo peruano se derrumbó, en particular a partir del blooper de Gallese que dio pie al pase del desprecio de Firmino. Admito que sentí sobre todo empatía con su grave error. De esas tardes uno no se olvida. En cierto modo, fue el síntoma de lo que estaba ocurriendo.

Durante diez minutos la bicolor jugó con intensidad y entereza. Los comentaristas extranjeros se preguntaban si Perú podría aguantar ese ritmo durante noventa y pico de minutos. No se pudo. Ese colapso que dio pie a la debacle, en particular frente a un equipo en donde militan estrellas de las ligas más importantes del mundo, se tradujo en fallas tácticas y técnicas evidentes. Pero creo que fue clarísimo el bajón anímico que produjo ese juego desaliñado y blando. El espectáculo fue muy triste porque era una masacre de nuestras ilusiones. Por muy buenos que sean jugadores como Alves, Everton, Firmino o Arthur, no son superhombres, incluso jugando de locales. Ahí está el ejemplo de Argentina, un equipo de jugadores brillantes que anda con una calculadora bajo la camiseta.

La pregunta es si seremos capaces de aprender de esa experiencia. El problema con las situaciones traumáticas es que bloquean el pensamiento y se necesita un tiempo para procesarlas. Ya sea que los números hagan un milagro o tengamos que volver a casa, es momento de cerrar filas y, en particular, trabajar, en la cancha y en las mentes de jugadores y cuerpo técnico, acerca de como superar esta adversidad. Total, los peruanos sabemos de esto.

Video Recomendado