Universitario venció por 3-2 a Alianza Lima en Matute

Puntos de oro. En un partido emocionante, Universitario se impuso 3-2 a Alianza Lima en Matute y cortó así una racha de dos años sin poder ganar un clásico. Morales, Lavandeira y Quina anotaron para los cremas.

Puntos de oro. En un partido emocionante, Universitario se impuso 3-2 a Alianza Lima en Matute y cortó así una racha de dos años sin poder ganar un clásico. Morales, Lavandeira y Quina anotaron para los cremas.

En su primer clásico, Morales demuestra que no es tan Junior. Que la camiseta le queda ‘fit’, no XL. Que no siente el peso, la presión sino que se transforma en motivación. Que ese gol, el inicio de la alegría, llega de zurda para liberarlos de las cuerdas y terminar noqueando.

El hermano Pablo (Lavandeira) da el último golpe, con una de esas corridas que te dejan sin oxígeno pero que valen la pena. El fin a veces justifica los medios. El uruguayo que tiene la garra en el ADN se mimetiza con un club que tiene la rebeldía como sello. Un mes sin ganar hace que algunos pierdan la memoria, aunque la amnesia selectiva acaba cuando hay que despertar. Como ayer en Matute, en una situación límite.

Después de más de 700 días, el clásico vuelve a pintarse de crema –aunque hayan jugado de granate–. De visita, con la hinchada rival, la luz no estaba en los reflectores sino en los pequeños destellos de claridad que tuvieron para ganar tres puntos claves. Era un partido donde había más temor a perder que de tomar riesgos para intentar ganar. Un punto podía ser de apoyo.

El gol llegaba de la única fórmula efectiva para los merengues. Un córner que conecta Germán Denis, choca en el palo y el rebote la toca Corzo para que Junior Morales empuje el balón contra la red como destino final. Un tanto celebrado por una trinchera al borde de la cancha, donde el general Córdova agradece a su batallón para mantener el cargo. El banco se estaba quedando sin crédito y encontró un botín, estabilidad en arena movediza.

En el complemento, Alianza Lima intentaba nuevamente crear peligro por el centro, por las bandas, por cielo y por tierra, pero sin muchos espacios empezó a caer en la desesperación de una nueva derrota en el horizonte. Los fantasmas aparecían, con la carga mental de no poder ganar desde hace siete partidos. A los 25 minutos, una mano en el área de Nelinho Quina les devuelve la esperanza.

Un penal que Felipe Rodríguez cambia por gol para dejar la historia abierta. Pero diez minutos después, Quina se redime con un cabezazo modo misil que se clava en el ángulo. La ‘U’ dejaba su marca, en medio de festejos desmedidos y un Córdova expulsado.

Otra jugada polémica acaba en penal, ahora por una falta de Schuler sobre Affonso para que Rodríguez vuelva a patear al mismo lado. El 3-2 y las interrupciones llevaron el partido hasta los 96. Con una mano en el corazón, los merengues terminan festejando un triunfo que vale más que tres puntos. Puede ser el renacer, el volver a creer. 

Pablo Lavandeira - Volante de Universitario

“Es una emoción increíble, deseaba mucho jugar un partido de estas características. Tengo una felicidad que no puedo explicar.”

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