Abogado de "La Hermandad Aliancista" acusa irregularidades en la compra de la explanada de Matute

El abogado de "La Hermandad Aliancista" conversó con La República sobre la compra de la explanada del estadio Alejandro Villanueva, la cual es irregular según su experiencia.

El abogado de "La Hermandad Aliancista" conversó con La República sobre la compra de la explanada del estadio Alejandro Villanueva, la cual es irregular según su experiencia.

El sorpresivo ingreso de los fieles de la Iglesia Aposento Alto, a la explanada del Estadio Alejandro Villanueva, durante la madrugada de hoy, ha llamado la atención de la población en general. Muchos quieren saber si fue válida la compra  del estacionamiento (parte de él), que realizó el pastor Alberto Santana.

Debido a ello, conversamos con, Eduardo Salcedo, abogado de "La Hermandad Aliancista", colectivo oficial de apoyo del Club Alianza Lima, para conocer la posición de su unidad de investigación sobre el caso:

Sr. Salcedo, si el club es propietario de la explanada, como dice ser, ¿cómo es posible que los Registros Públicos digan que la propietaria es la "Iglesia Aposento Alto"?

El Decreto Ley N° 19434 adjudica la propiedad de un terreno de más de 39,000 metros cuadrados al Club Alianza Lima, esto es de junio de 1972, o sea, hace más de cuarenta años. La compra de algunos lotes de la explanada, por parte de Aposento Alto, data del año 2016 (solo dos años). Entonces, deben quedar claras dos cosas: Primero, que el derecho de Alianza preexiste, hace muchas décadas, y segundo, que necesariamente la compra del 2016 está viciada de una serie de irregularidades.

¿Qué clase de irregularidades? ¿Cómo pudo haber comprado Aposento Alto a un tercero si el propietario del terreno es Alianza?

Precisamente ahí está la primera cuestión. Aposento Alto le compra al señor que aparece inscrito como propietario en los Registros Públicos, y lo hace a pesar de la existencia del Decreto Ley, esto quiere decir que ese Decreto no se inscribió en la partida del inmueble oportunamente, pero también quiere decir que la propiedad del Estado, previa a la de Alianza (ya que el Estado solo otorga lo que le pertenece), tampoco se inscribió. Entonces, Aposento Alto aprovecha esta inactividad registral, hace incurrir en error a la Notaría, a los Registros Públicos y ahora a la colectividad.

¿Y cómo así hace incurrir en error a la Notaría y a Registros Públicos si se basa en la información registral?

Ese es el segundo vicio de la compra. Cualquier Notario con dos dedos de frente, viendo la ubicación del inmueble, se da cuenta que se trata de la explanada del estadio, cuya posesión es continua, pacífica y pública a favor de Alianza, y a pesar de ver la inactiva información registral, por lo menos duda y toma mayores recaudos. Esta es una obligación notarial, no basta con dar fe pública de los actos privados, tienen que verificar su validez. Lo mismo sucede con Registros Públicos, que en otros casos aplica su Reglamento de forma estricta.

¿Entonces, la Notaría y Registros Públicos actuaron de forma indebida?

Digamos que no fueron lo suficientemente prolijos. Esto, sin mencionar que el señor que apareció como vendedor (Julio Saquicuray Pérez) tiene más de noventa años de edad. Cualquier Notaría seria, al percatarse de esta característica, pide un examen psicológico para verificar que la persona se encuentra en condiciones físicas y psíquicas, y que está consciente de que está disponiendo de un bien de su propiedad. Eso tampoco existe en este caso, y menos lo observó Registros Públicos. Y está el tema del precio, pues se dice que la compraventa fue por US$ 600,000, entonces se debió verificar que esa fuerte suma de dinero ingresó a una cuenta exclusiva del señor, o qué pasó con ella.

¿De modo que esa compraventa es ilegítima, y por tanto, también lo es el accionar del Aposento Alto en la madrugada del lunes?

La compraventa es nula, para decirlo técnicamente, y lo es por varias causales, por eso el club debe hacerlo valer judicialmente. Y desde luego que el accionar del Aposento Alto es ilegítimo, no tiene ningún asidero legal, incluso lo sería si se basara en la errada creencia de que su compraventa fuera correcta, porque uno no puede ingresar a un terreno pacíficamente poseído por otro sin una orden judicial de por medio, y menos hacerlo a sabiendas que se encuentran en trámite varios procesos judiciales iniciados por el Club para regularizar la inscripción registral de la propiedad. Han cometido varios delitos, usurpación agravada y daños, por lo menos, y han violado los derechos civiles y constitucionales de Alianza Lima.

¿Y qué tipo de acciones podría seguir Alianza contra los responsables y en qué vías?

Bueno, primero lo primero, el Club ya hizo valer su posesión mediante la defensa posesoria que establece el Código Civil, es decir, recobrar la posesión de forma directa. Eso era lo básico y se aplaude. También debe demandar la nulidad de la compraventa del 2016 y lograr sentencias favorables en los procesos ya instaurados sobre la regularización de la inscripción registral de la propiedad.

Y debe denunciar en vía penal la comisión de los delitos citados, cometidos en flagrancia, ello debería terminar con la prisión efectiva de los responsables directos e indirectos. Finalmente, ya que persiste la amenaza de estas personas, debería actuar también en vía constitucional, mediante un Amparo por amenaza a derechos fundamentales, para que un Juez Constitucional repele cualquier nuevo intento de abuso, o lo haga el Tribunal Constitucional, si fuera preciso.

Parece que Alianza Lima pudo evitarse este problema…

Bueno, hay que ser autocríticos también. Por décadas el Club dejó que la inscripción de la propiedad quedara en stand by, eso no puede suceder en la institución deportiva más importante del país. Felizmente la Administración actual ha tomado cartas en el asunto, pero como se ve, tiene algunas otras medidas que puede y debe utilizar para defender el patrimonio del Club. Eso sí, lo de esta madrugada fue indignante, y estábamos en sobreaviso, debió evitarse.

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