¡Qué buen ‘look’, Alianza!

Avanza. En emotivo partido, íntimos vencieron 3-1 a la San Martín en Matute. Hohberg fue la gran figura al anotar un doblete y Affonso marcó su primer gol con camiseta blanquiazul. El equipo de Bengoechea aún sueña con el título.

Avanza. En emotivo partido, íntimos vencieron 3-1 a la San Martín en Matute. Hohberg fue la gran figura al anotar un doblete y Affonso marcó su primer gol con camiseta blanquiazul. El equipo de Bengoechea aún sueña con el título.

Entregado a lo que le quedaba en el alma, impulsado por todo lo que irradia una camiseta con historia, ilusionado con el talento más puro que viene envasado en Alejandro Hohberg, quien ayer fue capaz de ponerse el equipo al hombro, Alianza Lima consiguió un triunfo (3-1) ante la San Martín que le permite continuar con ese sueño dorado de salir campeón.

Sin duda, y como se observó en la cancha, el cuadro blanquiazul ganó como le gusta: con el corazón latiendo a mil.

El libreto de Pablo Bengoechea se interpretó como él quiso. Porque el cuadro victoriano se hizo amigo de la pelota ni bien empezó la contienda. Fue inteligente lo que realizó a la hora de ir adelante. Tocando de un sector a otro con Alejandro Hohberg y Rinaldo Cruzado, intentando por las bandas con Roberto Villamarín y aprovechando la estatura de Mauricio Affonso para pivotear y asistir al compañero mejor ubicado de cara al arco de Erick Delgado.

La presión de Alianza en ataque decantó, indefectiblemente, en el primer gol del partido. Tras un centro por derecha, un cabezazo de Affonso chocó en el parante, la pelota siguió su curso y el uruguayo corrió tras de ella. Acto seguido, giró y se la pasó a Hohberg, quien de tiro cruzado venció la resistencia del ‘Loco’ Delgado.

Minutos después el dominio de los íntimos desapareció por completo. Durmió la siesta y de esto aprovechó la San Martín para empezar a generar peligro sobre Leao Butrón, quien tuvo magistrales atajadas a mano cambiada y con los pies. El cuadro santo con Jesús Chávez, Gary Correa y Christian Ortiz -todos de buen pie- elaboraban triangulaciones que dejaban en jaque a la desconcertada retaguardia victoriana. A los dirigidos por Carlos Bustos solo le faltaba corregir a la hora del puntillazo final.

Como era de esperarse, al amanecer del complemento la estrategia de Bustos sacó ventaja a la de Bengoechea. Pues fue más atrevida. Con ideas y argumentos sólidos que avizoraban un nuevo horizonte. Por eso no fue sorpresa cuando Jordan Guivin puso el empate tras encontrar un rebote de Butrón, luego de atajarle un penal al ‘Titi’ Ortiz. ‘El Profesor’ giró la cabeza a la banca y mandó al ruedo a Kevin Quevedo. La idea era inyectarle más vocación ofensiva a su equipo, con la dinámica y gambeta características del 27 victoriano. Con la pelota en su poder, Alianza volvió a sentirse protagonista. Y más Alejandro Hohberg, quien sacó un nuevo conejo de la galera. Porque el tiro libre que marcó para poner el 2-1 fue tan mágico como fantástico. Pero el cuadro de Bengoechea quiso asegurar el marcador y lo encontró tras una asistencia de Hohberg para Affonso, quien definió como los que saben: cubriendo bien el balón ante la marca de un rival y esperando el momento preciso para halar el gatillo.

Era el 3-1 definitivo y fiesta en Matute. Con once jugadores felices, cantando victoria con su gente. Sí, esos fieles hinchas que no archivan sus ilusiones para nada. Más bien las renuevan, como el look de ese pequeño gigante llamado Alejandro Hohberg

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