Revolución y fiesta francesa

Redaccionlr
15 Jul 2018 | 13:47 h

Campeones. La algarabía y regocijo de la final del Mundial Rusia 2018 se vivió como en la misma Francia por los hinchas galos que se juntaron para celebrar el título.

Alondra Piedra

Era la mañana de un domingo, pero en las calles miraflorinas que rodeaban la Alianza Francesa se respiraba un aire de fiesta y regocijo característico de un viernes o sábado por la noche. Hinchas vestidas de azul, rojo y blanco se habían instalado para alentar en unísono a ‘Les Bleus’, pintando el ambiente de pasión, garra y buen espíritu.

La gente, las banderas, los aromas, el idioma y, claro, los crepes y croissants que se comían no fallaban en transportarte instantáneamente a las calles de París, como si lo estuvieras viendo allá.

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Cada jugada de los de Deschamps era observada y alentada sin cansancio y euforia que era casi imposible no contagiarse con el afán de los galos, que tienen una presencia fuerte en nuestra capital. Los goles fueron el motor de los rugidos de los hinchas franceses, capaces de ser escuchados a metros de distancia.

El efecto era el mismo, electrizante, capaz de erizarte la piel y traer lágrimas de emoción a los ojos. Con el pitazo final, oficialmente la fiesta se armó. El festejo fue tanto que ni el mismo presidente Emmanuel Macron se pudo contener. La gloria para Francia llegó después de 20 años -pero llegó.

Es un deja vu de emociones, de afición y éxtasis puro. Esta victoria es tan exquisita como su gastronomía, tan deslumbrante como su arte y cultura y tan hermosa como su país. ¡Allez Les Bleus!

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