Antonio Masías, el inmigrante que aprendió inglés en cinco años y ahora trabaja en la Nasa

Antonio llegó a Estados Unidos junto a su madre y con solo 150 dólares en los bolsillos. A pesar de los problemas, el joven consiguió ingresar a una universidad para luego trabajar en la agencia espacial.

Antonio Masías tiene 25 años y está próximo a terminar un doctorado en el Instituto de Tecnología de Georgia. Foto: Cuba Cute
Antonio Masías tiene 25 años y está próximo a terminar un doctorado en el Instituto de Tecnología de Georgia. Foto: Cuba Cute
Mundo LR

Antonio Masías es el protagonista de una increíble historia de superación. El inmigrante cubano llegó a la ciudad de Houston en Estados Unidos con el objetivo de encontrar un mejor futuro. La perseverancia y su fascinación por los aviones hicieron que pueda llegar a trabajar para la Nasa.

Masías inició su aventura junto a su madre, con quien decidió abandonar Cuba para buscar nuevas oportunidades. Su primer destino fue Venezuela, luego Ecuador y finalmente Estados Unidos, país al que llegó tras cruzar la frontera con México.

Univisión pudo conversar con Milda Cañizares, madre de Antonio. Ella relató cómo se sentía y qué pensaba cuando comenzó la travesía junto a su hijo. “Si nos morimos, nos morimos juntos, y si nos salvamos, nos salvamos juntos. Juntos a lo que sea, así es que yo no me voy a quedar aquí y tú por otro lugar”.

El ingreso a territorio a estadounidense no fue nada fácil. Si bien consiguieron la autorización para su entrada, el principal problema fue encontrar la forma cómo solventarse. En sus primeros días tuvieron que permanecer en la calles de Houston.

A eso se sumaba la falta dinero. Madre e hijo solo contaban con 150 dólares para comprar alimentos y comían una hamburguesa por día. “No sabíamos que íbamos hacer, estábamos totalmente perdidos en una ciudad nueva, sin dinero, sin amigos, con un conocimiento del idioma también pequeño”, cuenta el joven para Univisión.

Poco después, su situación comenzó a mejorar. Consiguieron un lugar donde vivir y empezaron a trabajar. Antonio decidió estudiar inglés e inició la carrera en ciencia aeroespacial en la universidad, siguiendo el gusto que tuvo desde pequeño por los aviones.

“Recuerdo que cuando vivía en Cuba, volábamos de una ciudad a otra. Yo daba pataletas al final del vuelo si no me dejaban ver la cabina de los aviones”, declaró.

En la actualidad, Antonio Masías, con 25 años, ha logrado conseguir un empleo en la Nasa, y está próximo a terminar un doctorado en el Instituto de Tecnología de Georgia. El plan del sobresaliente ciudadano cubano es crear su propia empresa aeroespacial.