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Tomás Gutiérrez, la historia del militar que dio un golpe de estado y murió colgado en una Catedral

Junto a sus 3 hermanos Silvestre, Marceliano y Marcelino, el exgeneral del Ejército peruano tomó la presidencia de La República, pero solo duró un par de días en el poder antes de ser derrocado por la población.

El golpe de estado de Walter Gutierrez fue uno de los episodios mas oscuros en la historia del Perú. Foto: Difusión
El golpe de estado de Walter Gutierrez fue uno de los episodios mas oscuros en la historia del Perú. Foto: Difusión
La República

La historia del Perú tiene muchos eventos oscuros y llenos de violencia. No obstante, uno de los más crudos y poco conocidos es el de Tomás Gutiérrez, un político y militar que realizó un golpe de estado durante los primeros años de la Independencia, pero no contó con que el pueblo peruano repudiaría este acto antidemocrático, por lo que terminó asesinado y colgado en la Catedral de Lima.

Con motivo de Fiestas Patrias recordamos este acontecimiento, el cual fue recopilado principalmente por el historiador peruano Jorge Basadre en su obra “Historia de la República del Perú: 1822 - 1933″.

¿Quién fue Tomás Gutiérrez?

Tomás Gutiérrez nació en Arequipa el 7 de marzo de 1817 y en su adultez se enroló al Ejército junto a sus tres hermanos: Silvestre, Marceliano y Marcelino. Durante esa época, el Perú llevaba pocos años de declarada su Independencia, por lo que se vivían tiempos convulsos entre revoluciones y guerras, siendo su participación más destacada durante el Combate del 2 de mayo, librado en 1966 en el último intento de España de recuperar sus colonias en Sudamérica.

Esto lo ayudó a ascender rápidamente hasta convertirse en general e incursionar en la política hasta llegar a ser nombrado ministro de Guerra y Marina en 1872 por el presidente José Balta, mientras que sus hermanos alcanzaron el rango de coronel.

Retrato de Tomás Gutierrez como presidente de La República. Foto: difusión,

Golpe de Estado contra José Balta

En las elecciones de 1872, Manuel Pardo y Lavalle ganó las elecciones presidenciales, convirtiéndose en el primer presidente civil de la historia de La República. Esto generó un descontento entre muchos militares, debido a que pensaban que los altos mandos del Ejército perderían sus privilegios, por lo que Tomás Gutiérrez recomendó al presidente Balta a realizar un golpe de Estado antes del cambio de mando y luego convocar nuevas elecciones.

No obstante, el mandatario se negó, por lo que Gutiérrez, con ayuda de sus hermanos, perpetró por sí mismo el atentado a la democracia. El 22 de julio de 1872, Silvestre Gutiérrez irrumpió en Palacio de Gobierno junto son sus soldados y apresó a Balta y proclamó a Tomás como presidente del Perú. El Congreso declaró ilegal este acto, pero las fuerzas de los Gutiérrez irrumpieron el Parlamento y redujeron a los congresistas.

Repudio del pueblo

Este golpe de Estado no fue bien recibido por el pueblo peruano, el cual salió a las calles para expresar su molestia. La Marina de Guerra, comandada por Miguel Grau, tampoco se unió. Las protestas se tornaron violentas cuando su hermano Silvestre fue asesinado por una turba mientras viajaba en el vagón de un tren. La respuesta de los golpistas fue el fusilamiento del presidente Balta, quien se encontraba en una celda.

Esta acción enardeció aún más la furia de la población y las protestas se propagaron por todo Lima. Por este motivo, el autoproclamado presiente se escondió en el cuartel Santa Catalina, el cual tuvo que abandonar al poco tiempo ante la llegada de las turbas. Finalmente, fue identificado por oficiales del Ejército mientras caminaba como incógnito por el Jirón de la Unión.

Representación del asesinato del presidente José Balta. Foto: repositorio PUCP.

Muerte de Tomás Gutiérrez

En un inicio la idea era encarcelarlo, pero cuando la muchedumbre se dio cuenta de que ya lo tenían capturado, fue imposible detenerla, por lo que lo asesinaron a balazos y luego ultrajaron su cuerpo dibujándole una banda presidencial con un cuchillo. El 27 de julio de 1972, solo cuatro días después de su ascenso al poder, su cuerpo junto al de su hermano Silvestre, amanecieron colgados de los campanarios de La Catedral.

Horas después se rompieron las sogas y los cadáveres cayeron al suelo para ser trasladados a una hoguera y ser quemados. En la pira se les unió el cuerpo de Marceliano, quien fue asesinado en el Callao mientras combatía a los rebeldes. Al día siguiente, 28 de julio, el Perú festejó las Fiestas Patrias.

Representación de los cuerpos colgados de Tomás y Vicente Gutierrez en el campanario de la Catedral. Foto: difusión.

Vuelta a la democracia

A los pocos días Manuel Pardo y Lavalle regresó a la capital tras estar oculto en Pisco y asumió como presidente el 2 de agosto. Según Basadre, agradeció a la población por frenar el golpe de estado: “¡Pueblo de Lima! Habéis realizado una obra terrible pero una obra de justicia... Aquellos tres cadáveres que se ostentan ante nuestra Metropolitana envuelven una tremenda lección que no olvidaré jamás”, exclamó.

Cabe señalar que el único hermano sobreviviente fue Marcelino Gutiérrez, quien fue absuelto de los crímenes ocho meses después mediante una ley de amnistía. En los años siguientes continuó con su papel en el Ejército, siendo partícipe de la Guerra del Pacífico y falleció en 1904 de un ataque al corazón.