¿Por qué comemos pavo en Navidad y cuál es el origen de esta tradición?

La República

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22 Dic 2020 | 9:48 h
El pavo es uno de los platillos más tradicionales en el Perú, especialmente en fiestas de fin de año y patrias. Foto: Difusión
El pavo es uno de los platillos más tradicionales en el Perú, especialmente en fiestas de fin de año y patrias. Foto: Difusión

Este 25 de diciembre, se celebra la Navidad, y en la mayoría de hogares, el pavo será uno de los protagonistas de la cena. Conoce aquí por qué se come en esta fecha y cuál es el origen de la tradición.

Faltan pocos días para la Navidad, y con ella, no se puede dejar de mencionar el platillo más famoso del año: el pavo. Año tras año, cada 25 de diciembre es sinónimo de comer este delicioso alimento en la cena familiar. Sin embargo, se sabe muy poco del por qué se disfruta especialmente en estas fechas. En esta nota, conoce el origen de la tradición.

El pavo, aunque pocos lo sabían, es 100% mexicano. Los aztecas lo solían llamar guajolote. Durante la Conquista Española, se le cambió el nombre por gallina de Indias, pero después se le fue conociendo como pavo. Según los españoles, este animal se parecía a los pavos reales de Asia. En esas épocas, solo era consumido para personas adineradas en eventos especiales.

Los aztecas no celebraban la Navidad; fue recién en 1528 que Fray Pedro de Gante les impuso el festejo junto a los evangelizados. Si bien al inicio era un poco costoso, el pavo se fue volviendo más accesible para el resto de clases sociales, por lo que se empezó a consumir como si se tratase de una celebración para adinerados. Esta ave se volvió una opción rica, económica y rendidora para las familias.

¿Cómo llegó a la mesa en Navidad?

La tradición de comer pavo en Navidad comenzó debido a que este animal fue el alimento de los hambrientos colonos ingleses del Mayflower, que desembarcó en Massachussets en 1620. Desde ese entonces, el último jueves de noviembre, en los Estados Unidos, se celebra el Día de Acción de Gracias con el clásico pavo relleno. Esta costumbre norteamericana fue extendida a América, incluyendo México en los años 40.

Otra historia indica que los antiguos pobladores mexicanos no solo consiguieron domesticar al llamado guajolote, sino que les gustaba mucho su sabor combinado con algún mole. Cuando los conquistadores realizaron la evangelización, en sus celebraciones religiosas, sobre todo en las más importantes, se cocinaba pavo para ofrecerlo a la congregación y se ponía en la mesa.