LO ÚLTIMO - Congreso: aprueban citar al primer ministro Aníbal Torres
Se instalan comisiones para el periodo 2022-2033 del Congreso
Cultural

Audrey Hepburn recorre una vez más las calles de Roma

Plataforma_glr

Pocos conocen el lado más cotidiano de Audrey Hepburn: llevando a sus hijos a la escuela, comprando flores o paseando a su perro "Famous", una faceta alejada de los reflectores que se desvela en la exposición sobre la mítica actriz que abre desde mañana, miércoles, en el Museo del "Ara Pacis" de Roma.

Se trata de la exposición "Audrey en Roma", presentada hoy, que muestra 140 imágenes, trajes, accesorios, objetos personales de la actriz y vídeos familiares que recorren los casi 20 años que vivió en Roma, la que por decisión fue su ciudad.

Estas imágenes fueron hechas por fotógrafos que se atrevieron a "robar" parte de su intimidad y la inmortalizaron en gestos espontáneos y acciones cotidianas, lejos de luces y poses.

Aunque no le gustaba esta intromisión, Audrey Hepburn respondía con una maravillosa sonrisa, la misma que todos recuerdan.

"Algo que fue una imposición, algo incómodo para la familia, hoy se convierte en una celebración de mi madre", explicó a Efe el hijo mayor de la actriz, Sean Ferrer, fruto de su unión con Mel Ferrer.

Para la muestra se revisaron archivos de los años cincuenta, sesenta y setenta pertenecientes a "paparazzi", a la Asociación de Reporteros y al Instituto Luce y Koball Collection, entre otros, donde se encontró más de 8.000 imágenes de carácter inédito.

Para Luca Dotti, hijo menor de la actriz y uno de los comisarios de la muestra, se trata de un recorrido biográfico pero también autobiográfico: "Muchas de estas fotos yo tampoco las conocía. Cuando empezamos, no creíamos que íbamos a encontrar tantas, fue una sorpresa", afirmó.

De los casi 30 filmes en los que actuó, tres fueron rodados en la Ciudad Eterna: "Roman Holiday" (que en 1953 la lanzó a la fama), "Guerra y paz" (1956) y "The Nun's Story" (1959).

Pero sus lazos con esta ciudad fueron más allá de su trabajo como actriz. Roma fue la ciudad que le permitió llevar una vida normal tras dejar el cine, en 1968, para dedicarse a "su sol preferido", el de madre.

"Ella no se veía como los demás, se veía delgadita, feíta, con los pies demasiado grandes, la nariz imperfecta, no se sentía para nada una diva", recuerda Sean Ferrer.

La exposición, dividida cronológicamente, es también una oportunidad para acercarse a la mujer que dedicó los últimos cinco años de su vida a viajar por más de veinte países como embajadora de buena voluntad de Unicef, desde 1987 hasta su muerte, en 1993. (Roma, EFE)