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Carlos Tovar ‘Carlín’ sobre Pedro Castillo: “Hemos caído en el engaño de un impostor”

‘Carlín’ lleva 40 años incomodando al poder. Pese a declararse un hombre de izquierda, no teme criticar con su arte a los representantes de este sector político.

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En “La entrevista”, Paola Ugaz conversó con Carlos Tovar, el popular y emblemático ‘Carlín’, sobre la izquierda peruana. El caricaturista crítico el performance de Verónika Mendoza. Además, aseguró que Vladimir Cerrón no es un hombre de izquierda, sino “un engendro extraño de un movimiento regional populista cuyo (objetivo) principal es depredar el Estado”.

—¿Cómo haces para organizar el trabajo diario?

—A veces es fácil cuando pasan cosas como las de Guerra García. Me queda a mí poco trabajo por hacer y es hasta un problema porque ¿qué más chiste se puede hacer que el que ya hizo? Es más difícil hacer un chiste sobre el chiste que ya hizo el congresista. Por eso digo que ya tengo más de 100 colaboradores entre congresistas, ministros que todos los días hacen parte de mi trabajo. Incluso una vez me dijeron que tenía que pagarles a ellos por la colaboración, pero les pago porque todos los meses separo una parte importante de mis ingresos para pagar los impuestos con los cuales se pagan los sueldos a ellos.

—Entraste casi de la mano con la tecnología, pero me sorprendió saber que tienes un archivo de cabecitas de los personajes.

—Como el dibujo es realista, parte del detalle es que hasta los zapatos de los políticos tengan brillo. Les lustro los zapatos. Eso no me hace sentir muy bien. De todos los políticos cuyas caras nuevas he dibujado, las recorto y las meto en un archivo. Tengo un archivo de cabezas por persona. Bueno, muchos políticos ya pasaron al olvido o a la otra vida.

—Si bien eres una persona de izquierda, marxista declarado, tu crítica a la izquierda es, además de saludable, letal. ¿Cómo no pierdes la capacidad de criticar?

—Claro, a veces es más doloroso criticar a la gente de izquierda, en primer lugar, porque me decepcionan y me causa frustración, dolor. También es problemático porque tengo que hacerlo. Espero haber cumplido con mi tarea. La otra parte incómoda es que que tengo entre mis amigos gente que, cuando empiezo una caricatura, se molesta, y voy quedando como el malo ahí. Pasa el tiempo y creo que me ha dado la razón. He hecho críticas hasta en Facebook, pero con razón.

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—¿Por qué crees que la izquierda está surgiendo en Colombia, Chile y en Perú? ¿Por qué es tan difícil que haya liderazgos de la izquierda democrática?

—No sé por qué, pero una cosa que pesa es Sendero Luminoso, que ha sido una desviación de izquierda, del marxismo, y ocasionó un desastre, un baño de sangre en el país con una posición equivocada, un diagnóstico equivocado de Guzmán. Incluso fue criminal con la izquierda, porque Sendero Luminoso asesinó a muchos dirigentes de izquierda. Para el común de la gente, esto es el marxismo. Ha quedado la idea del marxismo, socialismo, contaminada con esto del terrorismo, y de eso se aprovecha la derecha para decirle “terruco”.

Ahora, también han decepcionado los dirigentes. Lo más reciente es lo de Verónika Mendoza. Y me duele decirlo, pero parece que se hubiera inmolado, como si se hubiese amarrado una piedra al cuello para aventarse con Castillo. Ella debió deslindar desde mucho antes. Cuando se les interpela a estas personas de Nuevo Perú, dicen que cómo querían que apoyaran a Keiko y que era natural que votaran por Castillo. Sí, era natural. Yo también voté por Castillo, pero cuando ya comenzaron los indicios evidentes, como de Sarratea, ahí tenían la obligación de decir: “Señor, usted está haciendo mal acá”. Se callaron.

Afortunadamente, no toda la izquierda se ha equivocado tan garrafalmente como el caso de Verónika Mendoza. Algunos han deslindado mucho antes, como Marisa Glave o Indira Huilca. Espero que la cosa se pueda recomponer.

—Por otro lado está la izquierda no democrática, como Vladimir Cerrón. ¿Qué hace que alguien como él esté aliado en el Congreso con Rafael López Aliaga y Fuerza Popular?

No considero que sea una izquierda no democrática ni ninguna clase de izquierda. Este señor no es de izquierda por ninguna parte. ¿Cómo va a ser de izquierda una persona que es machista, homofóbico, que no apoya el enfoque de género y vota con la derecha en el Congreso? Es un engendro extraño de un movimiento regional populista cuyo (objetivo) principal es depredar el Estado.

—Llegamos a Pedro Castillo. No ha cumplido el año, ya tiene dos mociones de vacancia y lo único que lo ha caracterizado es su entorno prófugo.

Más que invisible, Castillo parece un impostor. El falso sombrero es el signo más claro de la impostura. Se pone el sombrero, lo usa un tiempo y después se lo saca, era un disfraz, pero es símbolo de lo que él es, un impostor. Hemos caído en el engaño de un impostor.