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Mario Guevara: “Nunca nos hemos movido en argollas”

El escritor cusqueño dirige de manera insular la revista Sieteculebras desde hace 30 años. Aquí habla de sus orígenes y la travesía de publicarla.

Guevara confiesa que gracias a la familia y  a "empresarios sensibles con la cultura" Sieteculebras llega a los 30 años. Foto: composición LR
Guevara confiesa que gracias a la familia y a "empresarios sensibles con la cultura" Sieteculebras llega a los 30 años. Foto: composición LR
Pedro  Escribano

En el Cusco, en agosto de 1991, alrededor de una taza de café, los escritores Mario Guevara, Elver Pizarro y el artista gráfico Germán Delgado fundaron la revista Sieteculebras. Esa aventura editorial ha cumplido 30 años el año que pasó, pero recién lo celebran con la quincuagésima edición que la pandemia retrasó.

Sieteculebras es una de las revistas más longevas de nuestro país. En sus páginas han publicado autores emblemáticos como Alejandro Romualdo, Luis “Cholo” Nieto, Miguel Gutiérrez, Pablo Guevara, Ángel Avendaño, Washington Delgado, Oswaldo Reynoso, Raúl Brozovich, Cronwell Jara, Feliciano Padilla, entre otros, sin contar a los extranjeros.

“Nos reunimos en el café Extra, en la misma mesa donde dicen que se sentó Neruda. Si bien los fundadores fuimos tres, Pizarro y Delgado se desligaron cuando salió el primer número y yo continué con ella hasta nuestros días”, dice Mario Guevara, el autor de Cazador de gringas, libro de relatos bricheros.

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¿Cómo se eligió el nombre?

Se barajaron muchos nombres, algunos de seres mitológicos griegos, y al final acordamos llamarla “Sieteculebras”, porque las culebras o serpientes fueron seres venerados en culturas precolombinas, llámese “serpientes emplumadas” mayas o “amarus” incas. Por otro lado, siete es un número cabalístico en muchas religiones orientales, como también en la judeo-cristiana. Además, en el Centro Histórico del Cusco existe una callejuela inca llamada “Siete Culebras”.

Ahora se subtitula “Revista andina de cultura”. No era así.

Al principio, Sieteculebras tenía el rótulo de “revista de cultura andina”, concepto que nos reducía solo al área andina, que nos limitaba cultural y geopolíticamente. Luego, optamos por denominarla “revista andina de cultura”, porque aspirábamos que fuese una revista de los Andes para el resto de América Latina y, por qué no, para el mundo. Nuestra revista se hizo más inclusiva.

¿Qué objetivos se trazaron?

Hemos querido contribuir en dar a conocer a muchos escritores y poetas del interior del país que la crítica literaria limeña no la toma en cuenta, porque desconocen lo que hacen en sus diferentes regiones. Asimismo, hemos querido publicar a escritores, poetas e investigadores importantes de la literatura peruana, así como autores extranjeros.

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A pesar de esos esfuerzos, ¿por qué crees que Sieteculebras, después de 30 años de publicación, se siga viendo como una revista regional?

Mira, para cierta crítica limeña una revista es regional porque se edita en el interior del país. Lo cual no es cierto. Nosotros desde el primer número publicamos a autores no solo peruanos sino extranjeros. Tenemos corresponsales en diferentes países de Latinoamérica y Europa. Además, se edita en Cusco, que es una de las ciudades más cosmopolitas del Perú.

Como que no es considerada en el diálogo cultural...

Sabemos que ciertos espacios culturales de Lima son muy cerrados, funcionan mucho las argollas y nosotros, quienes hacemos la revista, nunca nos hemos movido en argollas, en ese entorno que sobrevalora a algunos intelectuales. Esa es una de las formas de centralismo.

Sieteculebras, una de las revistas literarias más longevas de Perú que ha publicado a emblemáticos autores nacionales y extranjeros. Foto: difusión

¿Será que a Sieteculebras le faltó conducir una generación, un colectivo, un espíritu de renovación literaria, intelectual?

Es muy difícil que una revista independiente peruana sea conducida por una generación y menos por un colectivo porque las opiniones divergentes de los integrantes hacen que estas no duren en el tiempo.

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Y a propósito de 30 años, ¿cómo se financia?

Es una lucha constante por conseguir financiamiento. Las instituciones públicas, como el Ministerio de Cultura, poco o nada han hecho para que la revista se mantenga en el tiempo. Fueron la familia y empresarios sensibles con la cultura los que permitieron que Sieteculebras llegue a los 30 años.

¿Es la suerte de las revistas independientes en nuestro país?

Ojalá tengamos suerte, pero mientras el Estado no tenga una política cultural en torno a las revistas independientes, estas dejarán de editarse. Nosotros no tenemos becas para editar varios números durante un año o dos, como se estila en México. Tampoco el Estado compra ejemplares para colocarlos en bibliotecas, centros culturales y universidades, como se hace, por ejemplo, en España.